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Keith Richards confiesa su pasión secreta: ser un ratón de biblioteca

El guitarrista de los Rolling habla en su autobiografía de su amor por los libros

Keith Richards logrará sorprender a quienes busquen en su autobiografía una mera trayectoria de música y excesos porque, por encima del sexo, las drogas y el rock and roll, el guitarrista de los Rolling Stones se declara en primer lugar un bibliotecario frustrado.

A los 66 años, Richards se ha volcado en organizar una vasta biblioteca de libros clásicos y contemporáneos que lleva cultivando desde hace décadas, siguiendo el sistema de clasificación al uso en las más regias bibliotecas (Dewey). Incluso se planteó recibir formación profesional para gestionar ese vasto legado de títulos que forra sus mansiones de West Sussex (Reino Unido) y Connecticut (Estados Unidos), tal como confiesa en su autobiografía Life, que saldrá a la venta en el próximo otoño, pero se sintió "desbordado" por la empresa y decidió centrarse en objetivos más modestos.

La historiografía de la II Guerra Mundial está entre sus preferencias

El rockero empedernido, el hombre que admitió haber esnifado las cenizas de su padre y que en años recientes sufrió una delicada operación tras caerse de un cocotero, se declara en realidad un ratón de biblioteca. E intenta ganar para la causa de la lectura a familiares y amigos. Por eso, los invitados a su granja de la campiña inglesa suelen encontrar sobre la mesita de noche algunas de las obras favoritas del anfitrión, cuyos gustos se decantan hacia Bernard Cornwell y Len Deighton, la historiografía de la II Guerra Mundial y, por supuesto, de la música.

Un adelanto estimado en 4,8 millones de libras (5,4 millones de euros) ha animado al músico a narrar en primera persona cómo ese joven de la austera Inglaterra de la posguerra descubrió su pasión por los libros mucho antes de tocar una guitarra. "Cuando creces, hay dos instituciones que te afectan especialmente: la Iglesia, que pertenece a Dios, y la biblioteca, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es enormemente igualitaria", declaró en una ocasión. Los libros, asegura, nunca le han abandonado durante cinco décadas de giras, aunque a la hora de escribir el suyo propio ha tenido que buscar la ayuda del autor y amigo James Fox, porque, desde su veteranía, "me cuesta mucho recordar las cosas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de abril de 2010