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Reportaje:VAMOS A... FITUR 2010

La gincana de Santiago

A caballo, en bicicleta, a pie o con la tabla de surf. La ruta jacobea es una aventura para ciberperegrinos, aficionados a las aves y amantes de los 'spas'

En 2010, Año Xacobeo, el Camino de Santiago tiene una banda sonora particular: los pajaritos. Pero la ornitología es sólo una de las propuestas más significativas para este año. El siglo XXI ha traído otro tipo de caminantes: uno que resume su trasiego en Facebook, otro que realiza un recorrido termal o el que hace una parada técnica para surfear.

01 'Blogueros' en ruta

Más de cien grupos de Facebook hablan sobre el camino jacobeo. Desde "yo también he hecho una etapa del camino de Santiago" hasta la experiencia personal contada en posts de una joven llamada Alexandra. Pero lo que triunfa en los muros de los ciberperegrinos es la búsqueda de compañía, buenos consejos o información sobre albergues. "En 2010 quiero hacer el camino en bici, ¿alguien comparte aventura?", pide Carles. La bicicleta es el segundo medio de transporte elegido para llegar a la capital gallega, y en Bicigrino (www.bicigrino.com) se indican rutas y vivencias entre portaequipajes o guardabarros para tunear la bici. Los que carezcan de velocípedo pueden pedir uno a Turismo de Santiago (902 190 160; www.santiagoreservas.com), que lo envía a casa (50 euros en la Península; alquiler, 10 euros por día) y luego se devuelve en la capital gallega.

02 Burbujas de chocolate

Aunque parezca una idea peregrina, recorrer el camino a ritmo de spa está en auge. En el norte de España, por donde discurren las dos vías principales a Santiago, el Camino Francés y el Camino del Norte, multitud de termas ofrecen relax a los caminantes. Al sur de Roncesvalles, a unos 150 kilómetros, Arnedillo (La Rioja) esconde un paraíso de aguas para disfrutar al aire libre o en balneario (www.balnearioarnedillo.com). Otra parada recomendable es Panticosa (www.panticosa.com). El moderno edificio redondeado, proyectado por Belén Moneo y Jeff Brock, ofrece tratamientos y baños en una atmósfera muy especial. En León destaca Caldas de Luna (www.balneariocaldasdeluna.com), y por el Camino del Norte hay que probar las burbujas de Puente Viesgo (www.balneariodepuenteviesgo.com) en Cantabria o las de Las Caldas (www.lascaldasvillatermal.com) en Asturias . Pero es al llegar a Galicia cuando se percibe el poder hídrico. La región ofrece una ruta por sus numerosos balnearios. Su variedad va desde el de la Isla de la Toja (www.louxolatoja.com) hasta el urbanita Océano Spa (www.espagat.com) en Santiago. En este último, un baño de chocolate es lo mejor para recuperar las fuerzas tras la caminata.

03 Buscando a las aves

Gavilanes, rapaces, milanos o cigüeñas negras. En la ruta a Compostela, principalmente a su paso por el País Vasco y Navarra, si se levanta la mirada de la calzada, se podrá ver todo tipo de aves. La Comunidad Foral es una de las zonas con mayor diversidad ornitológica de la Península, y en lugares como el pico Lindux, junto a la basílica de Roncesvalles, se disfruta la migración invernal de varias especies centroeuropeas. En esta época, Azpilicueta se llena de milanos reales que al atardecer se reúnen para dormir en comuna ofreciendo un espectáculo de picos y plumas. La laguna de Pitillas o el parque ecológico PlaiaUndi (www.irun.org) son lugares de descanso y abastecimiento de carriceros, avetoros o aguiluchos laguneros.

En la costa vasca, y sin perder de vista el camino de flechas amarillas (indicativas de la senda jacobea desde hace más de dos décadas), aparecen el cabo de Higuer, el ratón de Getaria y el cabo de Matxitxako. En estos enclaves, la Sociedad Española de Ornitología (www.seo.org) realiza mensualmente un censo de aves, y en su centro de Vitoria (www.vitoria-gasteiz.org), en el humedal de Salburua, ofrece informaciones sobre la zona por si se quiere continuar el peregrinaje bajo la invocación de las aves. Otra iniciativa que relaciona camino y naturaleza es Árboles para el Camino (www.arbolesparaelcamino.org), que intenta reforestar los márgenes de las vías históricas con los peregrinos.

04 Botas o alforjas

Los peregrinos cansados o aburridos de caminar pueden cambiar las botas por alforjas. La hípica Ordoki (www.ordoki.com; 616 16 01 15), en Navarra, ofrece rutas que van desde una etapa hasta 20 días, en función de la capacidad y el aguante del jinete. Otra opción es Camino de Santiago a Caballo (www.caminosantiagoacaballo.com) o Camino a Caballo (www.caminoacaballo.com), que incluyen entre sus propuestas la ruta portuguesa y la Vía de la Plata.

05 Mochila 5 estrellas

Lo que antes era un sacrificio, una peregrinación para reflexionar y sufrir los rigores de la marcha, ahora se torna en un recorrido interior y experiencial en el que si algo nos preocupa, lo mejor es eliminarlo. Y la mochila a veces se transforma en una carga que Jacotrans (asantiagosinmochila.blogspot.com) alivia. Por 7 euros por bulto y etapa, llevan el equipaje hasta la misma catedral. Para los más sibaritas, Rusticae (www.rusticae.es) ofrece una selección de casas rurales que pasan por la ruta compostelana, algunas con campo de golf. Y para los que no renuncian a un atento descanso, Paradores Nacionales (www.paradores.es) traza un camino de 3 a 7 días (a partir de 150 o 462 euros por persona, respectivamente) que culmina en el Hostal de los Reyes Católicos, el Parador de Santiago o el que dicen que es el hotel más antiguo del mundo.

06 Surf y 'underground'

En el año santo, multitud de propuestas aparecen en torno al camino. Una de ellas es hacer una parada técnica para surfear (www.gorilla-trip.com); otra, caminar al ritmo de la música en directo durante la Quincena Musical de San Sebastián (del 4 de agosto al 5 de septiembre; www.quincenamusical.com), o también visitar cada una de las cinco Cool Cities de España. Todas, San Sebastián, Avilés, A Coruña, Gijón y Santiago, están en la ruta y pertenecen al proyecto internacional que une conciencia ecológica y escena alternativa. Una noche de fiesta en la capital gallega seguro que alivia las ampollas de la caminata.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 2010

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