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jueves, 25 de junio de 2009
Crónica:Copa Confederaciones 2009

Fin de fiesta

Tras 35 encuentros sin perder, España se estrella contra Estados Unidos y se queda sin final

Bloemfontaine 25 JUN 2009

A España se le apagaron las luces 35 partidos después Nada es eterno, por lo que su derrota ante Estados Unidos, por inesperada que fuera, no rebaja la excelente trayectoria del equipo de Del Bosque. Un traspié accidental que no tendría que agitar ningún debate pesimista en torno a una selección de estilo exquisito y más eficaz que ninguna desde noviembre de 2006, fecha de su último patinazo, en un amistoso en Cádiz ante Rumania. De hecho, en los citados 35 partidos sólo en tres ocasiones se quedó sin marcar: en un amistoso ante Finlandia, frente a Italia en la Eurocopa, y anoche. Se lo impidió Estados Unidos, que demostró ser un equipo sólido y vitalista. A España no le faltó actitud, un mucho menos, pero sí el virtuosismo de otras ocasiones. Ahora, salvo que hoy Brasil descarrile, ya no podrá fabular con los pentacampeones del mundo y tendría un que soportar cuatro días más de concentración a la espera de disputar un tercer y cuarto puesto. Así es el formato de esta Copa Confederaciones.

ESPAÑA 0 - ESTADOS UNIDOS 2

España: Casillas; Sergio Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila; Cesc (Cazorla, m. 68), Xabi Alonso, Xavi, Riera (Mata, m. 78); Villa y Torres. No utilizados: Diego López, Reina; Albiol, Marchena, Arbeloa, Busquets, Pablo, Silva, Llorente y Güiza.

Estados Unidos: Howard; Spector, Onyewu, Bocanegra, DeMerit; Dempsey (Bornstein, m. 89), Clark, Bradley, Donovan; Davies (Feilhaber, m. 69) y Altidore (Casey, m. 83). No utilizados: Guzan, Robles; Califf, Wynne, Pearce, Beasley, Klejstan, Torres y Adu.

Goles: 0-1. M. 27. Altidore recibe un pase picado al hueco de Dempsey, protege con su cuerpo el balón, se gira y marca de fuerte tiro. 0-2. M. 74. Demspey se adelanta a Sergio Ramos y marca a puerta vacía.

Árbitro: Jorge Larrionda (Uruguay). Expulsó con tarjeta roja directa a Bradley (m. 86). Amonestó a Donovan, Altidore, Capdevila y Piqué.

Free State Stadium: 40.000 espectadores.

Se trata de un traspié que no tendría que agitar ningún debate pesimista

El tanto de Altidore retrató la primera fase del juego. Capdevila no pudo con él

La selección mostró excesiva tendencia a hacer gravitar el juego por el eje central

La selección española se desplegó más atrofiada que de costumbre, sometida por el vigoroso equipo estadounidense, decidido a cortocircuitar el juego español, tan fluido en los últimos tiempos. Los delanteros de Bradley se ocuparon de apagar la luz de España desde el inicio del juego. Para Casillas resultaba un suplicio poner la pelota en juego a los pies de un socio. Si el equipo de Del Bosque superaba el primer muro, el mecano estadounidense apenas le dejaba rendijas, con volantes, pivotes y defensas tan cercanos unos de otros como lejanos de su portero Howard. El campeón de Europa, atornillado. El pegamento estadounidense propició una catarata de fallos en cadena, excepcional en un equipo que se ha instalado en la realeza del fútbol por su talento para trenzar el juego con sutileza: malos controles, pases dislocados, desatenciones ante el fuera de juego. No era España; sí era Estados Unidos, un equipo nada acartonado, nada que ver con los adversarios precedentes en la Copa Confederaciones. Resultó una selección ordenada, musculosa y muy directa hacia Casillas, aunque se prodigara cada vez menos en el transcurso del encuentro. Estados Unidos ya no es aquella pandilla de universitarios que se dedicaban al soccer casi de forma clandestina. Hoy, su esqueleto está formado por futbolistas profesionales curtidos en Europa. Ha perdido ingenuidad. En dos partidos en un año, España sólo ha logrado anotar un gol ante los americanos.

El tanto de Altidore retrató la primera fase del juego. Con España en trance, una pérdida en un lateral derivó en un pase al culturista delantero del Villarreal. Le esposaba Capdevila, pero el fortachón ariete americano impuso su carrocería de acero ante su compañero de equipo. Ante su remate frontal, Casillas, vencido antes de tiempo, apenas pellizcó el balón. Por una vez, España tenía el marcador en contra. Como al equipo no le falta carácter, la perseverancia poco a poco le aproximó a Howard. Con su estilo, sin precipitarse, pero con menor precisión que en otras ocasiones. Al igual que en los partidos anteriores, con excesiva tendencia a hacer gravitar el juego por el eje central, donde la montonera se vuelve laberíntica. Tan sólo Riera y Ramos se abrochaban a las bandas. Con Iniesta y Silva, España alista volantes tan capaces por los costados como por el embudo.

Pese a la espesura en el juego, con Xavi de catalizador, Villa -que se mostró ofuscado como nunca- y Torres se citaron varias ante el gol antes del toque de corneta del segundo tiempo. España, apretada por el resultado, aumentó los decibelios, mientras que su rival, también condicionado por una ventaja con la que no contaba, retrasó considerablemente el dique. El asalto español fue constante. Su propio desatino, el meta americano y un exceso de precipitación condenaron al grupo, que entregó definitivamente la cuchara tras una falta de aplicación de Sergio Ramos, al que Dempsey le robó la pelota a un palmo del flequillo de Casillas tras confiarse en un control. Para España resultó la puntilla. Sus desgarros defensivos y la falta de puntería en su explosivo arranque tras el intermedio. No pudo con la resistencia estadounidense y lo pagó sin remedio. Fin de fiesta.

Dempsey (a la izquierda) marca el segundo gol de Estados Unidos ante Sergio Ramos y Casillas. / AP

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