Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Internet no es inofensivo, chavales

El Defensor del Menor avisa en un anuncio de los peligros de colgar imágenes en la Red y edita una guía para jóvenes sobre sus usos fraudulentos

"Yo a ti te conozco". "¿Sabes? Al natural me gustas mucho más". "Anoche soñé contigo". Estas frases, que forman parte de un anuncio del Defensor del Menor, las dirigen un hombre adulto en la parada de un autobús, un camarero en un bar y el taquillero de un cine a una joven quinceañera, que no entiende de qué va la historia. Los tres han visto una fotografía de la adolescente, sentada en una cama, con una camiseta de tirantes y un pantalón corto. Ella la colgó en Internet, pero no sabía que todos, incluidos sus compañeros, la acabarían viendo.

"En Internet, tu imagen no es sólo tuya, es de todos", sentencia la voz en off del vídeo del Defensor (producido por Telemadrid y con la colaboración de Telefónica y Obra Social Caja Madrid). "Antes de colgar tu imagen en la web, piénsalo", añade. Con la cuña, que dura 50 segundos y se emite desde ayer en Telemadrid, el defensor del menor, Arturo Canalda, quiere concienciar a los menores de los peligros de Internet.

Telemadrid emite la publicidad y los colegios distribuyen el libro

"Nunca hagas en la Red lo que no harías cara a cara", resume el manual

Con la misma intención, la institución ha empezado a distribuir en los colegios y los institutos de Madrid el libro E-legales. Guía para la gente legal en Internet (elaborada por la organización Pantallas Amigas). El manual, de 34 páginas, explica a los jóvenes delitos que pueden cometer cuando navegan, muchas veces sin saberlo. Y lo cuenta con ejemplos e ilustraciones, derribando falsas creencias, como que son impunes por ser menores. Entrar en cuentas ajenas, colgar fotografías sin permiso, revelar datos personales de amigos, amenazar, boicotear la web de alguien o insultar escudados en el anonimato es ilegal y los adolescentes no lo saben, dice.

Cuenta Íñigo, de 14 años, que un compañero creó una página web de la clase. Una de las secciones era un tablón de anuncios. "Hubo gente que empezó a insultar a los profesores. No sabían quién lo hizo, pero el colegio cerró el tablón y amenazó con buscar a quien dejó esos comentarios a través del IP del ordenador", explica el joven. Se trataría de un delito de injurias, que conlleva una multa, según explica el libro. Pero ni Íñigo ni sus compañeros se plantearon que se hubiera quebrantado la ley. "Cuando haces eso no te planteas que te pillen y si te pillan piensas que se quedará en el colegio. En ningún caso piensas que pueda haber una sanción económica, mucho menos penal", asegura.

A Débora, de 16 años, le usurparon el correo electrónico. "Un día entré en mi cuenta y tenía menos contactos. Luego una amiga me dijo que la había insultado por el mail", explica. Pero Débora ni borró parte de sus contactos ni se metió con su amiga. Alguien cometió un delito contra su intimidad. Si hubiera querido habría podido denunciarlo. Pero no lo sabía. La joven sólo cambió la contraseña.

Otra adolescente, Elena, de 16 años, asume como algo normal que sus fotos y las de sus amigas estén colgadas en la red social Tuenti. Aunque sabe de personas que han visto su imagen en Internet sin haberlo autorizado. "Hay una opción en Tuenti de enviar una denuncia, pero al final la foto se queda ahí", lamenta. Éste es otro delito contra la intimidad, contra el que no se hace nada.

La guía pretende combatir estas situaciones. Que los jóvenes sepan cuáles son sus derechos, pero también sus obligaciones cuando navegan en Internet. Y lo resume así: "Nunca hagas en la Red lo que no harías cara a cara".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de junio de 2009