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Reportaje:Fútbol

El Valencia debe 547 millones

El club ampliará capital por 92 millones, pedirá otro préstamo de 200 y venderá jugadores

Recién estrenado como presidente del Valencia, Manuel Llorente anunció que se reunirá con la alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, para que le ayuden a pagar el nuevo estadio de Mestalla, paralizado desde febrero por las deudas. En su anterior etapa en el club, Llorente ya había firmado una sociedad mixta con las dos instituciones públicas para compartir los gastos de la construcción del recinto.

El Valencia aterrizó ayer en la tierra después de cinco años instalado en la irrealidad: el club acumula una deuda de 547 millones de euros a 30 de junio, 70 de los cuales se han perdido esta temporada. En los últimos seis años ha sacado de su caja 300 millones más de lo que ha ingresado. La entidad estaría abocada a la disolución de no ser porque las instituciones públicas le han echado el salvavidas de Bancaja, principal acreedor del club y, desde ayer, principal guardián de la gestión.

Llorente se reunirá con Barberá y Camps para que le ayuden a pagar el campo nuevo

Se prevé reducir la deuda en cinco años y obtener los primeros beneficios en 2013

La caja de ahorros entendía que el club necesitaba líderes fuertes y ha elegido a Llorente, el gestor que acompañó durante 10 años los éxitos deportivos de Claudio Ranieri, Héctor Cúper y Rafa Benítez. Llorente, que hasta el viernes fue presidente del Pamesa, es un directivo muy vinculado a Juan Roig, dueño de Mercadona. Entre los cientos de felicitaciones que recibió, una muy significativa: la del presidente del Madrid, Florentino Pérez, que ya sabe lo duras que van a ser las negociaciones para fichar a los tres valencianistas que quiere: Villa, Silva y Albiol. "El reto es volver a crear ilusión con buenos jugadores y un buen bloque", declaró Llorente.

En el plan de viabilidad previsto, que durará cinco años, el Valencia traspasará a algunas de sus figuras, como ya hizo Llorente en su día con Mendieta, Gerard, Piojo López y Farinós. Para cubrir esas bajas, el club reforzará su secretaría técnica, comandada por Fernando Gómez. Se trata de fichar a futbolistas de perfil medio y de reducir en un 30% los salarios de la plantilla, que ahora ascienden a 112 millones anuales. Una cantidad desorbitada que no cubren ni el total de los ingresos anuales: 92 millones.

El Valencia aprobó ayer una ampliación de capital de 92,4 millones, prevista para después del verano. Está dirigida en primera instancia a los accionistas, que tendrán un derecho de suscripción preferente (pueden comprar 10 acciones por cada título) y luego al público en general. Cada título se vende a 48 euros. En realidad, el club confía otra vez en atraer "un inversor institucional", según declaró ayer el nuevo vicepresidente, Javier Gómez, en la junta general de accionistas. El máximo accionista, Juan Soler, con un 37%, ha sido conminado por Bancaja a desaparecer del mapa después de que se le considere el gran culpable de la deuda por el despilfarro durante su presidencia, desde 2004 hasta 2008. Soler venderá sus acciones, pero nunca por el precio al que las compró: 600 euros por título.

"Es el momento de democratizar el club", sugirió el accionista Eduardo Escartí, que propuso que Bancaja financiara la compra de las acciones de Soler a 48 euros cada una y que se las cediera a la fundación del club, que actuaría de fiscalizadora del consejo de administración. "La ampliación de capital servirá para democratizar el club", repitió Llorente.

Curiosamente, Llorente es uno de los acusados de la compra fraudulenta de acciones en la primera ampliación de capital del Valencia, en 1996. Otro que vuelve como consejero, Vicente Andreu, llega para trabajar en ese plan de viabilidad urgente. No en vano es uno de los administradores concursales que tratan de salvar al Levante. Los accionistas le echaron ayer en cara que se enriqueciera con la venta de acciones cuando, en 2004, Francisco Roig y Soler pagaban cifras astronómicas por los títulos. Andreu ganó 82 millones de las antiguas pesetas. Completan el consejo de administración José García Roig, que llegó con Vicente Soriano, y los empresarios Társilo Piles y Vicente Gil Alcayde.

Pero ni la ampliación de capital ni la venta de jugadores serán suficientes. El club pedirá otro préstamo de 200 millones, que se unirá a los 240 que ya debe a Bancaja. Eso le permitiría terminar el nuevo estadio de Mestalla, cuyo acabado está previsto para marzo de 2011. Según las cuentas, la deuda actual, de 547 millones, caería ligeramente en 2010 (437 millones), ascendería bruscamente en 2011 (521, cuando se termine el estadio) y ya descendería casi a la mitad en 2012 (237 millones, coincidiendo con la venta de las parcelas del viejo Mestalla y de los servicios terciarios del nuevo campo). En su año al frente de la entidad, Vicente Soriano, que dimitió el jueves pasado por no vender el actual Mestalla, incrementó la deuda en 100 millones.

"Necesitamos terminar el campo para sobrevivir", dijo Javier Gómez, que prevé que los ingresos anuales suban de 92 a 132 millones con el nuevo recinto. Hay una lista de espera de 8.000 aficionados que han pagado 100 euros como reserva de abono en el futuro Mestalla. Para la campaña 2012-13, se confía en obtener los primeros beneficios. Por último, el Valencia también prevé vender la ciudad deportiva de Paterna antes de marcharse a otros terrenos adquiridos en una localidad cercana, Riba-roja, en los que se construiría otra nueva.

"Tenemos un toro bastante grande", remató Javier Gómez.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de junio de 2009