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Gallardón prohíbe el hombre anuncio por "vejatorio"

Armando controla la calle de Preciados, pero no puede pasar la línea que la delimita con la Puerta del Sol. Es la zona que le han asignado sus jefes. Así, empanado entre dos carteles amarillos que lleva colgando de la espalda y del pecho, se dedica a anunciar una casa de empeños y venta de oro. Es venezolano y tiene 51 años. Cobra 35 euros diarios por siete horas y media de trabajo. Es poco. Pero el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, además, considera que está siendo "vejado", "degradado" y "forzado" a llevar publicidad. Por eso -y dice el alcalde que ha sido idea suya-, se ha incluido en la nueva Ordenanza Reguladora de Publicidad Exterior la prohibición de los hombres anuncio. Armando no lo tiene claro. "Es más degradante no poder comer. Si el señor alcalde me da otro trabajo, estoy encantado de dejar éste", propone.

Esta ordenanza es una modificación de la que ya se aprobó en junio de 2006 y que nunca se puso en funcionamiento por las alegaciones que recibió. Especialmente de empresarios del centro de Madrid, que vieron que el Ayuntamiento pensaba acabar con todos los rótulos de neón. La nueva es más laxa en este apartado. Regula la potencia lumínica y el tamaño de los carteles en la zona más protegida de la ciudad, pero no los prohíbe completamente. Además, se hará un catálogo de publicidad emblemática de Madrid, como el cartel de Tío Pepe, en la Puerta del Sol, o el de Schweppes, en Callao, que estarán al margen de la ley.La nueva ordenanza es el segundo intento del Ayuntamiento por regular la publicidad exterior. Tras ser aprobado ayer en junta de gobierno, este nuevo acercamiento deberá ahora someterse a un periodo de un mes de alegaciones y luego ser aprobado en el pleno municipal. El Ayuntamiento espera que entre en vigor a comienzos de año. Pese a las modificaciones, de los 900 chirimbolos que han inundado la ciudad en el último año no se dice nada.

La figura del hombre anuncio tampoco queda bien delimitada jurídicamente en la ordenanza: "Se prohíbe la utilización de personas como soporte publicitario". Y es que, unos metros más arriba de la zona por donde Armando pasea adosado a sus carteles, un voluntario de una asociación ecologista, con camiseta y gorra de su organización, asalta a los peatones para ofrecerles una suscripción y promocionar las bondades de sus iniciativas. ¿Otro hombre anuncio? ¿Sus paseos también quedarán prohibidos? "Puede ser una campaña de captación o información. Ese señor no está parado repartiendo folletos de propaganda", alegan en el Ayuntamiento. IU reclamó ayer "un plan de empleo para recolocar a todos los hombres anuncio en empleos que a Gallardón le parezcan dignos".

- Vehículos y octavillas. La nueva ordenanza prohíbe la distribución de octavillas o flyers en toda la ciudad. Algo que, sin demasiado éxito de implantación, ya estaba regulado en la ordenanza de limpieza. "Bien es cierto que, a juzgar por el total incumplimiento de la ordenanza, pudiera parecer que esta medida también resulta novedosa", ironizó ayer el portavoz de IU, Ángel Pérez.

La voz machacante y matinal del tapicero ofreciendo sus servicios desde su furgoneta también pasará a la historia. Nada de vehículos publicitarios. Por eso, todos los coches que circulen por Madrid pintados con anuncios quedan prohibidos. Sólo podrán llevar estampada la marca de la empresa, pero ninguna promoción.

- Cruces en farmacias. Las farmacias podrán mantener sus cruces verdes, siempre que no midan más de 1,5 metros de ancho y alto. No se podrá utilizar ningún otro rótulo publicitario. Las luces sólo podrán estar encendidas durante el tiempo que esté abierto el establecimiento.

- Potencia lumínica. Gallardón ha sustituido la cruzada contra el neón por una regulación de la potencia lumínica de la rotulación. A mayor tamaño, menos candelas. Además, todos los focos que iluminen la publicidad tienen que estar orientados de forma descendente.

- Carteles sin límite. No se fija ningún límite en el número de soportes que pueden colocarse en la ciudad. "La saturación publicitaria del espacio urbano será aún mayor de la que existe actualmente, porque no fija límites al número de soportes publicitarios como los chirimbolos, lonas, carteleras o luminosos", denunció ayer Pedro Santín, concejal del PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2008