Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La OMC reconoce el fracaso de su último intento por reactivar la Ronda de Doha

"Esta reunión ha fracasado". El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, admitió ayer sin ambages que su último intento por reactivar la Ronda de Doha, atascada desde hace siete años, ha resultado fallida.

Tras una cierta esperanza nacida el pasado viernes de un principio de acuerdo entre los siete grandes (EE UU, UE, Japón, China, India, Brasil y Australia), las discrepancias volvieron a imponerse ayer. La representante de Comercio de los Estados Unidos, Susan Schwab, fue la primera en informar de la suspensión de las negociaciones tras lamentar "haber estado tan cerca de conseguirlo". Pero a pesar del jarro de agua fría, no son pocos los diplomáticos que destacan "los importantes progresos" en estos días.

El objetivo básico de la Ronda de Doha es la liberalización de los mercados internos de los 153 Estados miembros de la OMC en una doble vertiente: eliminación de subvenciones a los productores agrícolas de, principalmente, Estados Unidos y la UE y, en los países en desarrollo, apertura de mercados y menos aranceles a las exportaciones de países avanzados, sobre todo en industria y servicios.

Las negociaciones encallaron por las desavenencias entre India y Estados Unidos sobre la conocida cláusula de salvaguarda. India encabezó la exigencia de un centenar de países en desarrollo por establecer algún tipo de límite a la importación de productos agrícolas cuando aumenten los precios internacionales para incentivar la producción local.

Sin acuerdo en el plátano

Tras el fracaso de esta reunión, la UE decidió dejar también sin efecto el acuerdo con varios países latinoamericanos para rebajar los aranceles (de 176 a 114 euros por tonelada) a la importación de banano.

Pese al enésimo fiasco de la Ronda de Doha, varios diplomáticos abogaron por conservar los avances y tratar de retomar el diálogo, aunque las elecciones en Estados Unidos en otoño, impiden contactos a corto plazo y Lamy rehusó establecer ningún calendario.

"A partir de ahora, la posición española consiste en que se abre un periodo de reflexión y análisis. Consideramos que ha habido progresos y no deseamos perder todo el trabajo hecho hasta el momento", coincidió Silvia Iranzo, secretaria de Estado de Comercio de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2008