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La primera gran protesta por la crisis

El paro de los transportistas provoca fuertes atascos y escasez de gasolina

Los convocantes de la huelga rechazan las ofertas del Gobierno - El comercio mantiene la normalidad - Los piquetes bloquean algunos puertos

Los atascos monumentales y las primeras señales de desabastecimiento en las gasolineras evidenciaron ayer el primer envite serio al Gobierno desde la calle por las consecuencias de la crisis económica. La primera jornada del paro indefinido convocado por algunas asociaciones de transportistas colapsó las fronteras, la periferia de las grandes ciudades y condenó a la inactividad a grandes puertos como el de Bilbao. El bloqueo del de Valencia impidió que la fábrica de Ford en Almussafes diese salida a sus vehículos para la exportación.

Zapatero no quiere oír la palabra "crisis" y emplaza a seguir negociando

Sigue el paro pese al acuerdo anoche de parte de la patronal con los clientes

La factoría de Seat en Martorell (Barcelona) interrumpió a partir de las tres de la tarde su producción por falta de suministros. Acciona Transmediterránea y Balearia anularon cuatro buques mercantes de Palma de Mallorca a puertos peninsulares, al no conseguir llenarlos.

De momento el fantasma del desabastecimiento sólo se ha aparecido en las gasolineras (la patronal de estaciones de servicio de Cataluña calculaba que el 40% estaban ya secas ayer por la tarde), debido en parte al acopio realizado por empresas y ciudadanos particulares en los días previos.

Con el amarre progresivo de las flotas, los primeros productos que faltarán de las tiendas serán los pescados y mariscos, aunque empezará a haber muchos estantes vacíos si el paro (que tuvo un seguimiento masivo en Cataluña, Galicia y País Vasco), sigue adelante.

Pero la evolución del conflicto no inquieta demasiado al Gobierno, confiado en convencer a los convocantes (Fenadismer y Confedetrans, aproximadamente el 20% del sector) con el paquete de variadas medidas -fiscales y laborales entre otras- que está proponiendo para amortiguar los efectos de la escalada del precio del gasoil.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no quiere oír hablar de crisis (que a su juicio debe usarse en caso de recesión), para no perjudicar el prestigio internacional de España y la llegada de inversiones extranjeras. Zapatero se refirió al paro de los empresarios de transporte durante la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE para considerar que "hay margen para la negociación" y encareció a los afectados a apostar por el diálogo. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, aprovechó para acusar al Gobierno de huir de su responsabilidad ante los problemas importantes de los españoles.

El director general de Transporte por Carretera, Juan Miguel Sánchez, dependiente del Ministerio de Fomento, explicó por la tarde, tras la reunión de la comisión de seguimiento del paro, que espera que "pasados los primeros días" los camioneros "recapaciten" con la pérdida de ingresos y clientes "imposible de soportar". Y prometió que se aplicará "el máximo rigor" en la defensa del derecho a la libre circulación.

El director general, que informó de dos personas lesionadas durante la jornada, quitó importancia a los incidentes y tensiones "habituales en este tipo de conflictos". Si es necesario, explicó Sánchez, se crearán convoyes para escoltar a los camiones que no secunden el paro para garantizar el combustible a las gasolineras. En todo caso, las medidas que propone el Ejecutivo a los transportistas están "maduras", si bien aún no cuantificadas para llegar a un acuerdo "a corto plazo", según Sánchez.

Mientras los piquetes y las marchas de camiones a escasa velocidad ponían a prueba los nervios de los conductores, las negociaciones entre el Gobierno y los transportistas continuaron durante toda la jornada, sin que se llegase a un acuerdo para desconvocar el paro patronal.

Las medidas fiscales y laborales propuestas ayer por el Ejecutivo no convencen a los representantes de Fenadismer y Confedetrans, que siguen reclamando un "verdadero gasóleo profesional" y una tarifa mínima que impida el trabajo a pérdida, a lo que el Gobierno se niega en redondo a admitir. Incluso el presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, Luis Berenguer, amenazó con tomar medidas si el Ejecutivo aceptase un precio mínimo que supone "un paso atrás en la defensa de la competencia". En la misma línea se pronunció la asociación de consumidores UCE.

Entre las planteadas por la Administración destacan la rebaja en las cotizaciones a la Seguridad Social (posible por la bajada de la siniestralidad en el sector, aduce el Gobierno) y el aplazamiento de los pagos, destinar 15 millones de euros más (hasta 55) para apoyar el retiro de los profesionales de más edad y reducir los impuestos que gravan los seguros.

La Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM, mayoritaria en la Comisión Nacional de Transporte por Carretera) que no apoya la huelga, llegó a un acuerdo anoche con los cargadores (sus clientes) sobre tres aspectos: una cláusula de revisión de precio obligatoria y automática; el pago generalizado a 30 días y el aumento de la hora de espera (a partir de la segunda) de 24 a 35 euros. Las empresas que no hayan subido sus tarifas hasta abril se comprometen a aumentarlas un 7,5%.

El hecho de que las medidas propuestas por el Gobierno no se hayan presentado de forma estructurada llevó a cierta confusión. La CETM interpretó que se ofrecía una reducción del 4% en las cotizaciones empresariales (que se acercan al 37% del sueldo) pero el Ministerio de Trabajo matizó que se refería sólo a la parte destinada a cubrir los accidentes laborales (un 7,3% de media la cotización total del 37%). Una diferencia más que sustancial.

La principal preocupación ahora de CETM son los daños que están sufriendo sus asociados. "Nos están poniendo muchas trabas para hacer nuestro trabajo. Pinchazos a las ruedas, rotura de lunas...", se lamentan en esta asociación que representa al 60% del sector.

En cuanto al seguimiento, dos asociaciones, dos versiones. Según Fenadismer el seguimiento de la huelga ha sido "masivo". Aseguran que en algunas comunidades ha llegado al 90% y que no ha habido incidentes porque "los piquetes eran sólo informativos".

La CETM no lo ve así. Aseguran que es cierto que en comunidades como Cataluña o País Vasco ha habido un paro considerable. Pero "en Madrid, Comunidad Valenciana o Murcia la cosa estaba bastante tranquila", explicó un portavoz. "Un 90% de seguimiento es una exageración. En realidad ahí se mezclan también quienes no han podido trabajar por los piquetes y quienes han parado porque llevan días sirviendo mucha mercancía a los centros porque han hecho acopio".

La Plataforma por la Defensa del Sector de Transportes por Carretera, que no tiene representación en las negociaciones pero ha movilizado varios cientos de camiones, calculó que entre el 80% y 90% de los pequeños empresarios y autónomos han secundado sus movilizaciones en diferentes carreteras de España, en especial, en las madrileñas, las vascas y las catalanas.

Con información de las delegaciones de Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, Galicia, Madrid y País Vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de junio de 2008