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Radio

Argenta se jubila y deja en el aire 'Clásicos populares'

El espacio de música culta de RNE, que dirige el periodista y compositor, lleva 32 años en las ondas

El futuro de Clásicos populares no está claro. El veterano formato de sobremesa de Radio 1 (15.00) ha acompañado a los oyentes a lo largo de más de tres décadas; y más en concreto 32 años. Quizá no llegue a cumplir 33. Fernando Argenta, alma máter de un espacio que tutea sin rubor a los más grandes y que destila una fina ironía, aliñada con una buena dosis divulgativa, dejará RNE en diciembre, acogido al ERE voluntario que promovió la anterior dirección.

"Yo firmé el expediente de regulación de empleo, pero tengo una conversación pendiente con mis superiores para buscar alguna fórmula que me permita continuar; y, si ellos quieren, será posible". Para Argenta, Clásicos..., que surgió en "una época muy comprometida con el cambio en España", es también una "parte importante" de su vida, donde pone "pasión y energía".

"Administrativamente, Argenta permanecerá en RTVE hasta diciembre", apunta Santiago González, director de RNE. "La idea es que continúe toda esta temporada, y la próxima no sabemos lo que pasará". También señala que Argenta tiene registrado a su nombre el título de Clásicos populares, y añade que "es una marca con solera" junto a Radiogaceta de los deportes, Tablero deportivo o Documentos RNE.

En febrero pasado, el programa que entre bromas y veras ha acercado la música culta a los más variados sectores, sufrió la baja -también por prejubilación- de Araceli González Campa, con quien Argenta compartía micrófonos desde 1984.

El último Estudio General de Medios (EGM) -abril pasado- le adjudicaba 62.000 oyentes, 77.000 seguidores menos que el anterior EGM, de diciembre de 2007, que reunió a 139.000 aficionados.

Argenta es desde hace ocho años el ideólogo y animador de El conciertazo. El programa de La 2 (sábados, 12.00), especialmente pensado para los niños, quiere romper con los tópicos y "la falsa etiqueta de que la música clásica es un rollo", según sus propias palabras. "Es único en el mundo y me da enormes satisfacciones. Me apena pensar que si me voy también desaparecerá", se lamenta

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de mayo de 2008