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jueves, 10 de abril de 2008

Habla la hija ilegítima del rey de Bélgica

"¡No puedo plantarme ante la puerta de palacio y pedir su ADN!". Es una de las ventajas de la inviolabilidad de ser rey. Lo sabe por experiencia propia Delphine Boël, hija natural y semi-secreta del rey Alberto de Bélgica, hoy pintora y escultora de piezas en papel maché y ahora autora de un libro en el que cuenta su historia.

Boël nació hace 40 años de los amores de Alberto con la baronesa belga Sybille de Selys-Lonchamps, a la que el entonces príncipe heredero conoció en Atenas en 1966 "en un encuentro entre dos animalillos heridos por problemas conyugales", según la artista. La bellísima Paola se aburría con el mustio príncipe y de mutuo acuerdo cada uno hizo vida por su lado.

Delphine recibió durante algunos años la visita de su padre, presentado por mamá como un viejo amigo, al que en casa llamaban Papillon. "Tiene un gran sentido del humor, es alegre y divertido", recuerda la hija. Todo acabó en 1984 con la reconciliación y vuelta al redil matrimonial de Alberto y Paola. El secreto de la cuarta paternidad de Alberto salió a la luz en una biografía de Paola publicada en 1999, y fue confirmado indirectamente por el propio soberano en su discurso de Navidad de aquel año. Uno de los peores momentos de la relación con Alberto fue cuando trascendió el secreto de la paternidad y ella le telefoneó. "Se puso furioso. 'No me llames más. No quiero oír hablar más de esta historia. Además, no eres mi hija'", escribe Delphine que le dijo el monarca.

Delphine Boël, con el libro que presentó ayer. / REUTERS

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