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La precampaña electoral

Inquietud por el vuelco económico

Gran respaldo a las leyes de igualdad, dependencia y divorcio, y suspenso al diálogo con ETA

La insistencia de José Luis Rodríguez Zapatero por agotar la legislatura le ha llevado a convocar las elecciones en un momento delicado, desde el punto de vista económico. Los españoles se muestran preocupados con la situación actual, calificada como mala o muy mala por el 45%, frente al 31% que la considera buena o muy buena. Entre los votantes del PSOE predomina la visión positiva (que comparte el 43%, mientras el 31

La insistencia de José Luis Rodríguez Zapatero por agotar la legislatura le ha llevado a convocar las elecciones en un momento delicado, desde el punto de vista económico. Los españoles se muestran preocupados con la situación actual, calificada como mala o muy mala por el 45%, frente al 31% que la considera buena o muy buena. Entre los votantes del PSOE predomina la visión positiva (que comparte el 43%, mientras el 31% tiene la percepción contraria) y la negativa entre los del PP (69%, frente a un 13% que califica la situación de buena).

La evaluación sobre la coyuntura económica cambió en otoño de 2007, aumentando las opiniones negativas, algo que no ocurría desde mediados de los años 90. El escenario preelectoral es ahora distinto del que precedió a las elecciones de 2004. Entonces, la percepción era la contraria: el número de españoles que calificaba positivamente la situación económica casi duplicaba a quienes lo hacían negativamente (46% frente a 25%).

El pesimismo de cara al futuro inmediato resulta evidente. El 41% cree que la economía empeorará, frente al 25% que opina que mejorará. De nuevo, el pesimismo económico entre los populares supera ampliamente al de los socialistas. Este dato se suma a la valoración sobre la situación política, que también es mala o muy mala para el 46%, frente a un 32% que la define como buena o muy buena.

El sondeo permite deducir que el Gobierno no saca el máximo partido a los resultados de su gestión. Llama la atención que el conjunto de su labor merezca una media de 5,5 puntos sobre 10. Porque eso significa simplemente que aprueba, cuando la opinión ciudadana sobre algunas de sus iniciativas destacadas es mucho más entusiasta: sobre todo respecto a la Ley de Igualdad (7,7 puntos sobre 10), la retirada de tropas españolas de Irak (7,6) o la Ley de Dependencia (7,5). En menor medida, también es elevado el respaldo a la reforma para agilizar los trámites de divorcio (7,0) y a la ley que permite el matrimonio entre homosexuales (6,1). En este último caso, apoyada por los socialistas y bastante rechazada por los populares.

Esto indica que el Gobierno de Zapatero no logra capitalizar, como parte de su activo, el respaldo a estas iniciativas de gran repercusión en la opinión pública. O que pesa mucho la valoración negativa del diálogo con ETA (4,0), aprobado sin gran entusiasmo por los socialistas y suspendido clamorosamente por los encuestados del PP. En cuanto a la Ley de la Memoria Histórica, la valoración también es muy distinta según simpatías políticas: respaldo amplio entre los que votan a los socialistas (6,5) frente al suspenso de los que respaldan al PP (3,0).

No es ninguna sorpresa que los socialistas suspendan (3,0) al Partido Popular a la hora de valorar su papel de oposición. Pero tampoco resulta demasiado abultada (5,7 sobre 10) la puntuación que les merece a los propios votantes populares.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de febrero de 2008