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Reportaje:talentos

Retratar, cortar y pegar la ciudad sin límites

Palla, fotógrafo japonés, emplea la Red para difundir su universo inspirado en los laberintos de Escher

Asomarse a una fotografía de Kazuhiko Kawahara produce la misma sensación que acercarse a un grabado del holandés Maurits Cornelis Escher: vértigo. Las mismas perspectivas caprichosas, los mismos juegos simétricos, la misma ingravidez aparente. Conocido por sus instantáneas retocadas por ordenador, este japonés de 38 años inunda Internet de conjeturas geométricas desde mayo de 2002, cuando fundó su página web Pallalink.net. "Empezó como cualquier otro blog fotográfico", recuerda desde su casa en Osaka, "pero con las opiniones de los internautas, que intenté integrar en mis fotografías de edificios, las visitas se dispararon, y pronto adquirí estatus de artista". Tanto que sus imágenes laberínticas inundarán en menos de tres semanas la Biblioteca y Centro de Información, en la prefectura de Nara, y el Museo de Arte Taro Okamoto, en Kawasaki.

Este japonés, paradigma del artista virtual curtido en la Red, adoptó el seudónimo de su web: "Me apodan Palla, por Pallalink.net. Siempre me gustaron las villas de Andrea Palladio, y al final, ya ves, su nombre ha sido mi buena estrella". Palla se licenció en Arquitectura y trabajó en un estudio durante 10 años. "Me resulta de lo más natural combinar la arquitectura y la fotografía", asegura.

Autodidacto en esta última disciplina -retrata inmuebles desde los 10 años-, Kazuhiko Kawahara se ha subido al carro de las nuevas tecnologías: "El proceso es muy sencillo, a veces sólo tardo cinco minutos: uso dos cámaras digitales, una Nikon D100 y una Ricoh GR, perfecta para la fotografía arquitectónica. Con el ordenador duplico una de las imágenes y, o bien la roto, o le doy la vuelta [la izquierda a la derecha y la derecha a la izquierda]. Y luego oscurezco o ilumino la foto. En realidad, nunca sé cuál será el resultado; prefiero que el producto me sorprenda". La página de Palla se actualiza cada mes con cerca de cinco imágenes. "Hace unos meses colgaba más obras, pero con la preparación de las exposiciones y las entrevistas ya no doy abasto", admite.

En su búsqueda por revelar qué se esconde detrás de las fachadas, Palla, como Escher, compone verdaderas conjeturas matemáticas. "No me interesa el surrealismo de las obras de Escher. Prefiero la simpleza de su técnica y cómo construía sistemas complejos partiendo de la racionalidad matemática". No obstante, existe una notable diferencia entre los dibujos del holandés y las piruetas fotográficas de Palla: en el mundo del japonés no hay personas, tan sólo edificios, caleidoscopios que investigan lo que se oculta detrás de la monotonía de los muros y los adoquines. "Me crié en el área portuaria e industrial de Osaka, una zona desolada y en crisis, y crecí sabiendo que la habían olvidado. Mis imágenes captan esos muros abandonados porque quiero analizar cómo y por qué el recuerdo se borra en ciertos lugares".

Ese afán por rescatar del olvido edificios es el que le lleva a amar a arquitectos como el ya fallecido Aldo Rossi -"sus proyectos son un cúmulo de recuerdos humanos"- o a admirar cómo Rem Koolhaas "mezcla ética urbana, política y economía".

El universo de Palla -que muchos comparan con el de la película Matrix o el del cómic Akira- parece sacado del futuro o de los relatos de ciencia-ficción de Philip K. Dick. "En mis fotos, donde juego con la simetría, los edificios adquieren la belleza de lo sagrado, como si en realidad fuesen catedrales", propone el propio autor.

Bromas sobre la gravedad donde plantea en el siglo XXI la misma pregunta que Escher hizo a sus coetáneos: "¿Están ustedes tan seguros de que el suelo no es el techo? ¿Y de verdad creen llegar a un nivel superior al subir una escalera?". Paradojas geométricas que recuerdan la escena en la que Rick Deckard (Harrison Ford en Blade Runner) exploraba dentro de una fotografía con una máquina.

Una búsqueda de lo oculto que no terminará aquí: el próximo 22 de enero, en Nara, Kazuhiko Kawahara experimenta con dos nuevos formatos, el vídeo y la música, en la muestra Reflejos 2. "La instalación analiza la inmensidad del bosque de Nara", explica.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 2008