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Reportaje:

El eje Prado-Recoletos, una batalla con tres contendientes

Comunidad, Ayuntamiento y el Museo Thyssen se enfrentan ahora por el tráfico

La reforma del Eje Prado-Recoletos se presentó solemnemente el lunes pasado. Es la octava modificación sustancial y elimina cuatro carriles del paseo del Prado. Desaparecen del lado del Museo del Prado, donde sólo quedará un carril bus y una gran zona ajardinada y peatonal. Junto al Museo Thyssen, habría cinco carriles. Toda la circulación, pero su raquítica acera se amplía.

Tres días después, aflora la penúltima batalla de una guerra que parecía olvidada alrededor de una arteria que atraviesa dos de los museos más importantes de Europa. Los contendientes son el Ayuntamiento de Madrid, responsable de la reforma; la baronesa Carmen Thyssen, que controla el museo que lleva su apellido y que se vuelve a oponer al proyecto, y la Comunidad de Madrid, que tiene la última palabra en la aprobación de la reforma, y que en la batalla anterior, en la que se jugaban los árboles del paseo del Prado, se había alineado con las posiciones de la baronesa. Como pacificador, apareció ayer en escena el ministro de Cultura, César Antonio Molina.

La baronesa, tras ganar la batalla contra la tala de árboles, se queja de que los cinco carriles que quedan pasan frente a su institución, mientras que el Museo del Prado sólo soporta un carril de bus ecológico y disfruta de una explanada peatonal.

La Comunidad se queja de que el Ayuntamiento no aporta una solución al tráfico. Los 30.000 coches que circulan al día por ese tramo, dicen, tendrán que buscar una ruta alternativa no contemplada en el plan. Por eso hablan de un túnel. "Queremos sentarnos con tranquilidad y trabajar para el mejor proyecto", aseguró una portavoz de Transportes, que añadió que tres de las cinco propuestas que se hicieron para el eje contemplaban un túnel.

El Ayuntamiento se comprometió ayer a estudiar todas las alegaciones que lleguen en seis meses. Incluidas las de la Fundación Thyssen. Pero de lo del túnel, ni hablar.

"Es algo que ya se descartó a finales de los noventa", señaló ayer el vicealcalde Manuel Cobo. Además, recordó que pasan tres líneas de metro, están las instalaciones subterráneas del banco de España y del Ministerio del Interior, el túnel de la risa y colectores de agua. Además, dijo, la profundidad del túnel debería ser de 20 metros y eso obligaría a construir rampas de salida de unos 300 metros de longitud. Más información en la página 51

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de noviembre de 2007