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viernes, 23 de noviembre de 2007
Reportaje:

Las temibles pistolas eléctricas

La policía local tiene en España casi 340 armas Taser paralizantes - Su uso desata la polémica

"El individuo estaba organizando un alboroto en la piscina del complejo turístico Pueblo Indalo. Era un tipo corpulento. Había agredido a un vigilante de seguridad y estaba fuera de sí. Una dotación de la Policía Local fue al lugar del incidente. Cuando intentó atacar a un policía, se le disparó con la pistola Taser y fue reducido sin problemas.

[Consulte aquí un gráfico de cómo funcionan las pistolas eléctricas].

"Sin sufrir ningún daño ni él ni nosotros". El cabo Francisco Pérez, segundo jefe de la Policía Local de Mojácar (Almería), recuerda así la primera de las dos ocasiones en que él o alguno de sus agentes han utilizado este arma "no letal" que dispara descargas eléctricas de entre dos y cuatro miliamperios.

Algunos agentes temen usarlas sin conocer la salud del sospechoso

Los Mossos d'Esquadra deciden arrinconar las siete unidades compradas

AI afirma que en EE UU ha habido 269 muertos por descargas eléctricas

Muchos agentes ven útil esta herramienta frente a drogados, ebrios y dementes

La pistola Taser está desde hace años en el centro de la polémica, reavivada ahora por la muerte del polaco Robert Dziekanski, el pasado 14 de octubre, después de haber recibido varias descargas. Al poco de llegar al aeropuerto de Vancouver (Canadá), Dziekanski rompe un maletín y después arroja una silla contra una cristalera. Cuatro agentes, con chalecos antibala, le cercan y le disparan con una Taser, pero han de emplearse a fondo para reducirle. Entre gritos de dolor, Dziekanski cae al suelo y dos de los agentes se abalanzan sobre él, uno de ellos colocando todo el peso de su cuerpo sobre la cabeza de la víctima.

"Dudo que la muerte de ese ciudadano polaco se deba a la descarga eléctrica. Yo creo que la actuación de Vancouver está mal hecha. Al ver la grabación de esa intervención, me da la impresión de que el disparo fue realizado muy cerca del objetivo y las ondas no produjeron el efecto que deberían haber producido", opina el cabo Pérez, experto en el manejo de esta pistola. El Ayuntamiento de Mojácar adquirió hace tres años dos unidades de este tipo para sus 27 agentes.

El cabo dice que él mismo se ha sometido al disparo eléctrico y que su mordisco "incapacita el sistema muscular y atonta durante cinco segundos", el tiempo necesario para esposar e inmovilizar a una persona. "Las pruebas médicas han demostrado que no tengo ninguna secuela...¡y estoy vivo!", remacha con sorna.

En España hay unas 340 pistolas Taser, según calculan fuentes policiales. Donde están más extendidas es en Canarias (el municipio tinerfeño de Arona fue el primero que las adquirió, en 2001); Cataluña (donde al menos una veintena de Ayuntamientos las han comprado para sus policías), Valencia, Murcia y Andalucía. En la Comunidad de Madrid sólo hay un municipio -Morale-ja de Enmedio- que cuenta con dos armas de este tipo. Los GEO del Cuerpo Nacional de Policía tienen dos pistolas "sólo para experimentar con ellas y ver sus efectos", según un portavoz. La Ertzaintza vasca no tiene este arma ni planea tenerla.

La Generalitat de Catalunya compró este año siete pistolas para los Grupos Especiales de Intervención de los Mossos d'Esquadra. "Las teníamos en pruebas. Sólo estaba previsto usarlas para reducir a individuos peligrosos atrincherados en el interior de domicilios, pero no en manifestaciones callejeras ni en labores de seguridad ciudadana", explica un portavoz. "Tras las pruebas y el reciente informe de Amnistía Internacional, hemos decidido no emplearlas en ningún caso. Lo ocurrido en Vancouver nos reafirma en nuestra idea", añade.

El informe de Amnistía Internacional (AI) titulado Voltios sin control, difundido el pasado septiembre, ha expresado su preocupación sobre el uso de estas temibles pistolas en España. "Las Taser son armas de electrochoque que se presentan como una alternativa al uso de armas de fuego o letales, disminuyendo el riesgo de muerte y de heridas. Sin embargo, estas pistolas paralizantes tienen la capacidad de infligir dolor severo mediante la descarga de 50.000 voltios al cuerpo con sólo apretar un botón y sin dejar marcas relevantes, lo que las convierte en un instrumento muy peligroso de tortura y malos tratos".

Amnistía Internacional afirma que 269 personas han muerto en Estados Unidos, entre junio de 2001 y junio de 2007 tras recibir descargas de pistolas Taser. "En 39 de estos casos, los forenses encontraron que el empleo de estas armas fue causa o factor contribuyente de la muerte", agrega el informe. En España no existe constancia de ninguna muerte ni lesión grave.

"Aunque los fabricantes y distribuidores de estas armas minimicen los riesgos advertidos por la experiencia mundial, el más elemental sentido común pide una suspensión inmediata de su empleo, a la espera de una investigación que evalúe con rigor sus efectos médicos", ha escrito Esteban Beltrán, director de AI en España. Éste considera que "el Gobierno español debe impulsar con carácter de urgencia medidas para hacer efectiva esta suspensión, pero hasta que esto ocurra, debe hacer cumplir al menos las regulaciones y controles contemplados por la legislación".

La empresa Andreu Soler está autorizada desde 2003 para la importación para España y Andorra de armas Taser con destino a los cuerpos y fuerzas de seguridad (no la pueden comprar policías a título personal). Cada una cuesta casi 2.000 euros.

Soler, gerente de la empresa, es un ferviente defensor de este artilugio: "Es un arma no letal, exclusivamente policial que, mediante pulsos eléctricos y hasta una distancia de 7,6 metros, controla los músculos motores del agresor. Sus efectos son instantáneos y actúa por igual e independientemente que el agresor esté bajo los efectos de alcohol y/o drogas o sea un enajenado mental".

Soler, tras señalar que hay cuerpos policiales de 45 países que usan más de 260.000 pistolas Taser, proclama que "hay más de 5.500 páginas de informes médicos, forenses, policiales y sentencias judiciales de todos los países (incluido España) que establecen el Taser como arma no letal y las ventajas que representa su uso alternativo a las armas de fuego". Entre los países que tienen esta pistola paralizante están Portugal, Francia, Reino Unido, Alemania, Suiza, Finlandia, Polonia, Dinamarca, Suecia, Holanda, Lituania, Andorra, Eslovenia, Austria, Irlanda y Grecia.

José Francisco Cano, jefe de la Policía Local de Fuenlabrada (Madrid) y secretario general de la Unión Nacional de Jefes y Directivos de Policía Local (Unijepol), opina: "En la intervención policial existen situaciones, como la actuación frente a enfermos psiquiátricos muy agresivos, que requieren instrumentos intermedios entre las armas de fuego y las técnicas de defensa personal. Las armas no letales suponen una buena alternativa para esas situaciones en las que una patrulla se ve obligada a hacer frente a una persona muy agresiva, a veces muy fuerte, a veces con conocimiento de artes marciales, a veces armada de instrumentos capaces de causar graves lesiones... Y es un grave error rechazar, por principio, la utilización de ese tipo de armas". La policía de Fuenlabrada cuenta con dos de estas pistolas en su museo, al no considerarlas eficaces en su demarcación.

Cano prosigue: "Otra cosa es conocer si un tipo de arma no letal resulta o no eficaz para facilitar la actuación policial, sin causar la muerte ni graves lesiones a un agresor violento. La verdad es que nuestro país no dispone de ningún organismo público cualificado para hacer ese tipo de comprobaciones técnicocientíficas. Y debería de haberlo".

"En España, su utilización es legal para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pero no se ha comprobado, científicamente, por un organismo público e imparcial, su lesividad real", admite Cano. "Muchas veces, el problema no está en la herramienta, sino en una inadecuada utilización de la misma o en una deficiente formación (técnica o deontológica) de quien la usa".

En junio pasado, Moraleja de Enmedio (Madrid) adquirió dos pistolas Taser, modelo X26, ante la frecuencia con que los agentes se enfrentan a drogados o borrachos violentos, según Sergio Ruiz Platero, jefe de la Policía Local. Por ahora, jamás las han usado.

Otros factores que influyeron para que Moraleja comprara estas armas fueron la escasez de agentes para afrontar situaciones de riesgo -hay veces en que actúa un solo agente- y que estas defensas eléctricas disponen de un software interno, imposible de manipular, que registra todos los datos de cada intervención.

Ruiz Platero explica que un arma no letal es la que descarga entre 3 y 5 miliamperios. "El efecto letal de la corriente eléctrica depende de la intensidad, y no del voltaje. Por eso, se crea alarma cuando hay gente que se limita a decir que estas pistolas disparan 50.000 voltios. La Taser descarga con una intensidad de 2,1 miliamperios, muy alejada de la consideración médica de letal (a partir de 75 miliamperios)", dice.

Todos los agentes que disponen de esta pistola paralizante coinciden en que es un medio con el que evitar lesiones a ellos y a los propios detenidos en situaciones de extrema gravedad.

Sin embargo, un suboficial de la Policía Municipal de Madrid pone objeciones: "La utilización de una descarga eléctrica para reducir a una persona no puede ser considerada inocua. Tiene dos riesgos evidentes: primero las condiciones físicas del sujeto, que lógicamente ignoramos y, por tanto, nunca podemos saber las consecuencias; y segundo, la situación del agente que usa el arma, pues no podemos estar seguros de que todos y en todo momento nos encontraremos en un perfecto equilibrio que evite un uso abusivo de la herramienta".

Lo último inventado por Taser International es un proyectil que puede ser disparado por escopetas del calibre 12 convencionales. El proyectil, que hace blanco hasta 30 metros, lleva integrada una pila para generar la descarga al impactar en el cuerpo, sin necesidad de estar unido a ningún cable.

Un agente de la Policía Local de Moraleja de Enmedio (Madrid) empuña una pistola Taser. / GORKA LEJARCEGI

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