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Análisis:Visita de los Reyes a Ceuta y Melilla

La querella como ariete

El Gobierno supo el martes, horas después de conocerse el auto por el cual el juez Baltasar Garzón se declaraba competente para investigar un presunto crimen de genocidio y torturas en el Sáhara Occidental, que estallaba una tormenta política sobre una operación todavía secreta: la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y el príncipe Felipe, que llegaron el mismo martes a Marrakech, pudieron comprobar personalmente el mal ambiente.

Fuentes del Gobierno señalan que la visita de los Reyes contó con el apoyo del rey Mohamed VI y que hubo consenso en que todo lo más habría una escenificación crítica moderada. Al conocerse la resolución del juez, todo cambió. "Nos reprochan que en el ambiente de colaboración existente no les informásemos lo que iba a ocurrir. No pueden entender que no supiéramos que se iba a admitir la querella", dijo la fuente.

El Gobierno desconocía la inminente resolución de Garzón. Porque la querella de cuatro saharauis contra 31 presuntos responsables se remonta a septiembre de 2006. La fiscalía se pronunció enseguida a favor de la competencia española. El juez pidió a los querellantes mayor precisión. Esto demoró la tramitación. Once meses después, el 23 de octubre, el juez recibió los datos. Pendiente de un viaje a México el 30 de octubre, el juez dictó la resolución ese mismo día.

El auto reduce de 31 a 13 los presuntos autores y envía una comisión rogatoria a Marruecos para que las autoridades notifiquen la querella a los acusados y se informe si los hechos ya han sido investigados y en tal caso cuál ha sido el resultado. La querella está pendiente de admisión: será ratificada por declaración de los querellantes el 11 de diciembre.

Ha habido otras resoluciones judiciales que han causado estragos en la política exterior. El más espectacular, el arresto del ex dictador chileno Augusto Pinochet en Londres, en 1998, también a petición de Garzón. Un enfrentamiento muy duro tuvo lugar entre el entonces presidente Frei y el Gobierno de Aznar.

"Que Marruecos haya utilizado como excusa una resolución judicial para echarse atrás en los compromisos de reaccionar de manera moderada ante el viaje de los Reyes que comienza mañana [por hoy] no debe hacer olvidar que una cosa es la acción de los jueces y otra la acción gubernamental. Los magistrados desconocen la agenda del Gobierno y de la Casa del Rey. El hecho de que también se utilice lo sucedido con el desalojo en la Cañada hace ver que había un caldo de cultivo para arremeter contra el viaje de los Reyes", dijo una fuente judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2007