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El perro de presa que hirió a dentelladas a un niño será sacrificado

Un niño de nueve años ha perdido la sonrisa. Para recuperarla, habrá de padecer meses de delicados cuidados y una laboriosa rehabilitación. Es un niño fuerte y, hasta ahora, sano. Lo que tardará más en recuperar es la tranquilidad ante los perros, pues uno de ellos, más precisamente un can de presa canario, le desfiguró el rostro a dentelladas cuando el niño cruzaba en bicicleta junto a un hermano suyo de 14 años frente a la avenida de Rocío Dúrcal de la urbanización La Berzosilla, cerca de Torrelodones, donde el animal se encontraba, desatado y con la puerta del jardín de la casa de su dueño abierta de par en par.

"Mi mujer y yo estamos destrozados. He pedido que el perro que agredió al niño sea sacrificado", dice compungido Emilio García, titular del can. "Todo sucedió velozmente. Mi esposa, mis otros dos hijos y yo nos hallábamos de vacaciones en Castellón y en casa estaba mi otro hijo", explica Emilio. "A diario, Lobo se encuentra en un espacio del jardín acotado. Cuando viene alguien, suele ladrarle, pero no ataca... salvo el pasado diciembre, que arañó en la cara a un empleado de una casa vecina", añade.

"Por razones inexplicables, la puerta del jardín estaba abierta y el perro salió. Yo le deseo una pronta recuperación y haré lo que sea por reparar lo que el perro le ha hecho. He intentado hablar con sus padres a través de la Guardia Civil, pero no he obtenido respuesta", señala. Ante la Guardia Civil fue denunciado el hecho por el padre del niño atacado: "Lo que más nos hiere es que quien era responsable del perro, detrás de la puerta, no se molestara en ayudar al niño herido; fue su hermano de 14 años quien le salvó al emprenderla a pedradas contra el perro".

"No se dio cuenta", defiende Emilio al hijo que entonces estaba en el interior de su vivienda. "Él nos telefoneó a Castellón a media tarde del 13 de agosto, para anunciarnos que había cierto lío frente a la casa. Luego volvió a llamar para decir que la Guardia Civil estaba allí porque Lobo había mordido a un niño. Y añade: "Voy a pedir que sea sacrificado y ojalá sirva de escarmiento a otras personas que adquieren perros tan fieros como éste".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007