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Arqueólogos de Atapuerca hallan en Lugo restos de gallegos de la Edad de Bronce

Los investigadores encuentran huesos de un niño y un adulto en cuevas de Os Ancares

La búsqueda de la huella que dejaron los primeros homínidos que pisaron Galicia ha obtenido sus primeros resultados y, según los investigadores, son "estupendos". La excavación en menos de un metro cuadrado de suelo de la cueva de Valdavara, en Os Ancares, ha localizado restos óseos de un adulto y un niño de 12 años que vivieron allí hace unos 5.000 años. Los 15 días de prospección sólo permitieron analizar las primeras capas de sedimento, por lo que los arqueólogos volverán al lugar el año que viene con la esperanza de hallar al gallego más viejo de la Prehistoria.

Las piezas de hueso encontradas en la gruta de Valdavara (Becerreá) serán sometidas en Miami a las pruebas de carbono 14, con el fin de determinar de forma exacta su antigüedad. De momento, los arqueólogos que participan en estas excavaciones ya los sitúan en la Edad de Bronce, hace unos 5.000 años, por lo que se encuentran entre los restos humanos más antiguos hallados hasta el momento en Galicia. En una cavidad ubicada unos metros más abajo de esta caverna, los investigadores localizaron un cráneo, del que todavía se desconoce su origen.

El primer examen realizado por los científicos, entre los que se encuentran miembros del equipo de Atapuerca, ya permite perfilar cómo eran quienes en su día movieron ese esqueleto. Según explica el director de la investigación, el catedrático compostelano Ramón Fábregas, se trata de un adulto y de un niño de 12 años con "mala salud". El diagnóstico lo deducen los arqueólogos porque detectaron evidencias de que estos gallegos sufrieron infecciones que llegaron al hueso.

El estudio antropológico que se elaborará a partir de este hallazgo ayudará a conocer cómo era la vida de estos homínidos de Os Ancares. En la cueva de Becerreá se han encontrado también restos de animales que fueron cazados por los habitantes de estas cavernas. ¿Cómo saben los arqueólogos que esta fauna acabó en el estómago de estos gallegos primitivos? "Sus huesos presentan marcas de corte", explica Fábregas.

Después del "mínimo sondeo" realizado en Becerreá en la segunda quincena de julio, los responsables del proyecto han decidido ampliar la extensión y profundidad de las excavaciones. El año que viene volverán a Valdavara con el doble de investigadores. "Queda mucho sedimento y no descartamos encontrar restos de hace 30.000 años", aventuran.

Su búsqueda del gallego más antiguo de la historia se enfrentará a su segundo asalto a partir del 15 de agosto. Será en Folgoso do Courel (Lugo), en la cueva de O Xato. Los arqueólogos querían excavar en otra gruta, la de Tralalastra, pero no lograron el permiso a tiempo.

O Xato es una caverna con la luz y orientación idóneas para que los gallegos del Paleolítico la eligieran como hogar. La acidez del suelo de Galicia provoca que la huella de los homínidos sólo pueda estar custodiada en una gruta. Allí, la humedad y temperatura constantes permiten preservar los restos orgánicos durante cientos de miles de años. "Hallar restos humanos en Galicia es una gran novedad", sentencia Fábregas.

Boiro comerció con Cartago

Arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han hallado en Boiro (A Coruña) un fragmento de un recipiente de perfumes de origen cartaginense, datado entre los siglos V y III antes de Cristo. Según los investigadores, el hallazgo demuestra que los gallegos de aquella época comerciaron con pueblos del Mediterráneo.

La pieza fue encontrada en unas excavaciones en el Castro Grande de Neixón. Es de color azul y mide unos dos centímetros. Es un pequeño trozo de cerámica "de gran relevancia científica", explica Xurxo Ayán, del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, ya que sólo se han localizado en el noroeste peninsular otras tres piezas de este tipo. Los arqueólogos creen que el recipiente de perfume fue fabricado por artesanos de Grecia o Cartago y comercializado por esta última civilización. "Pone de manifiesto la existencia de redes de intercambio marítimas entre el Mediterráneo y el noroeste peninsular, iniciadas ya en la Edad de Bronce, y por las que, además de objetos, circularían ideas", añade Ayán.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de agosto de 2007

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