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lunes, 18 de junio de 2007
Reportaje:

Mensajes en la escalera

Grafiteros españoles y franceses exhiben en Figueres el poder del arte urbano

Centenares de botes de pulverizador de colores imposibles, música de hip hop y metros de pared para pintar en libertad. Son los requisitos básicos para un encuentro como el que se celebró el pasado fin de semana en Figueres (Alt Empordà), convertida por unos días en la capital de los grafitos. Una treintena de artistas del aerosol llegados de Barcelona y su área metropolitana, pero también de Zaragoza, Pamplona e incluso París, se reunieron en la capital ampurdanesa para iluminar una anodina y gris escalera urbana que une la zona centro de la ciudad con el barrio del Poble Nou. "Antes aquí sólo había garabatos ilegibles que ensucian la ciudad. Con los grafitos, este espacio transmitirá, dirá algo a quienes lo transiten", explicó Rudy Alvarado, uno de los organizadores del evento. El nuevo aspecto de la escalera afecta de lleno al colindante Hogar del Jubilado, una entidad municipal donde se dan cita unos 500 ancianos y pensionistas de Figueres. "Los avis nos han dado pleno apoyo, es una iniciativa muy popular, que ha salido de la gente de a pie", destacó Jep Coromines, responsable del encuentro. Jep se mostraba muy satisfecho: "Llevábamos seis años reivindicando una pared, y ya era hora [de que la concedieran]. Lo importante es que los artistas han podido trabajar en libertad".

Muy concentrados, con trazo firme y un dominio absoluto del aerosol, los grafiteros desplegaron sus técnicas para plasmar todo tipo de mensajes. "Ahora el grafito es más artístico que reivindicativo. Ha evolucionado respecto a sus orígenes marginales del Bronx", aseguró Rudy Alvarado, quien, pese a todo, cree que el grafito "sigue asustando, tiene fama de peligroso". El organizador explicó que hay ciudades donde el grafito "está prohibido, como en Barcelona. Allí sólo se permite si está institucionalizado o enmarcado en una exposición de un museo, como el CCCB".

Muchos artistas optaron por decorar la escalera de Figueres con nombres y letras en tres dimensiones, con intensos colores ácidos. Otros, como los Wild Predators Crew de Cerdanyola y Badia del Vallès, recrearon una especie de selva animada con monos y otras especies animales. La única grafitera del encuentro daba los últimos retoques a una rana de color verde esmeralda. "Hoy soy la única chica, pero normalmente hay más. Esto no es un arte sólo de hombres", aclaró.

Para trabajar, libertad absoluta. "Previamente les enviamos una foto del lugar donde hay que pintar y ellos deciden. Algunos vienen con una idea esbozada, otros se inspiran al llegar", explicó Alvarado. Es el caso de un grupo que improvisó el mismo día. Se interesó por la zona, por el vecino Hogar del Jubilado y luego decidió el dibujo. El resultado eran unas grandes manos que parecían salir de la pared.

La ubicación de los grafitos, en una escalera con desniveles, rincones y recovecos, favorece el diálogo que los artistas pretenden establecer entre las obras y los transeúntes. "Se ha creado un efecto muy urbano. La gente sube y baja, se va encontrando los mensajes", señaló Juanjo, impulsor del encuentro, que se enmarcó en la fiesta del barrio del Poble Nou de Figueres, con naturalidad y bajo la mirada atenta de vecinos y curiosos.

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