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Reportaje:ESCAPADAS

Edimburgo verde y oculta

Paseo por rincones insospechados junto al río de la capital escocesa

Dos horas de paz y curiosidad por la ribera del río Leith, cerca del corazón de la capital escocesa, con sus museos y casas medievales, junto a la tumba del inspirador de Sherlock Holmes.

Quien vive en Edimburgo o pasa una larga temporada en la capital escocesa sabe que ese lugar se aferra a la naturaleza, y que sus calles y sus casas discurren por una topografía montañosa. Un volcán apagado, un pantano seco convertido en parque, colinas y valles hacen que el centro de Edimburgo parezca una montaña rusa con calzadas adoquinadas que suben y bajan desorientando al más ávido y atento observador, y convirtiendo el paseo por la ciudad en un juego. Ese desorden urbanístico que despliega Edimburgo da lugar a caminos secretos y descubrimientos incesantes, y, por esa misma razón, es fácil que pase inadvertida la presencia de su río. Un río de poco caudal que la atraviesa y que ofrece al visitante un paseo insospechado por una de las zonas más ocultas y verdes de esta ciudad.

Este camino es el Water of Leith Walkway (camino del Agua de Leith), un agradable sendero muy bien señalizado que sigue el curso de un río que no se nombra, con un interesante y particular itinerario por lugares poco frecuentados por los turistas. El río nace en las colinas Pentland y llega hasta el barrio portuario de Leith, y la distancia entre estos dos puntos es de unos 35 kilómetros, que se pueden recorrer a pie o en bicicleta casi en su totalidad.

Un paseo especial es el que comienza en el puente de Stockbridge. Al iniciarlo, el paseante debe seguir las indicaciones que conducen a la villa de Balerno, dejando atrás el tráfico y los más sofisticados restaurantes y cafeterías del acomodado barrio de New Town, y adentrarse en una vereda silvestre donde sólo el suave fluir del río distrae del silencio.

Un paisaje de cuento de hadas

Tras una corta caminata y con el paseante todavía atónito ante la inesperada frondosidad de la vegetación por la que discurre, se vislumbra el Dean Bridge, un puente del siglo XIX con más de 30 metros de altura que da idea de la profundidad del valle por el que se camina, al tiempo que recuerda que uno se encuentra en el corazón de la ciudad y ante la puerta de entrada de una de las más gratas sorpresas del Water of Leith Walkway, el Dean Village.

Oculta en el lomo del valle, y a tan sólo diez minutos de Princess Street, el concurrido centro comercial de Edimburgo, Dean Village se dibuja en el paisaje como sacado de un cuento de hadas, con sus casas de corte medieval levantadas sobre gruesas piedras. El origen de esta villa se remonta al siglo XII, cuando el gremio de panaderos hizo suyo el lugar a medida que aumentaba el número de molinos en uso en el río y lo transformaba en una zona de vital importancia para la economía de la ciudad. Aquí merece la pena apartarse un instante del sendero y adentrarse en las calles solitarias de Dean Village para descubrir el tiempo detenido. En Dean Village, la variedad de sus casas deja constancia de los distintos periodos de florecimiento de la zona. Y la Well Court es quizá el edificio más representativo para comprobar ese cambio de una economía medieval a una industrial. La Well Court es un conjunto de viviendas para obreros financiado por John Ritchie Findlay en 1870, el entonces propietario del Scotman, todavía hoy el periódico con más tirada de Escocia.

Se trata de una edificación de piedra roja con un gran patio central donde se reunían los vecinos. Una muestra del más puro estilo europeo obrero del momento. Los rumores hablan de que el objetivo real del acaudalado y filantrópico empresario no era sólo mejorar las condiciones de unas viviendas de aspecto destartalado que habían quedado obsoletas, sino disfrutar de mejores vistas desde la ventana de su casa, situada al otro lado del río y enfrente de la Well Court.

Vestigio del pasado

Acercándonos al Belford Bridge por el cauce del río está la Bell's Mill, la zona más prolífica de molinos de la villa, que se mantuvo en funcionamiento hasta la década de los setenta del pasado siglo, cuando un incendio arrasó la zona y puso fin a una economía que llevaba tiempo en detrimento. Años después de este suceso cerraba la última tienda de comestibles en Dean Village, donde hasta hoy no existe ningún tipo de establecimiento público.

Dean Village es un vestigio del pasado, un pueblo fantasma, convertido en zona residencial y en oficinas de lujo, que permite al viajero dejar libre la imaginación y recrear el tiempo pasado, pues pocos signos externos dan muestra de la reconversión de la zona.

Seguimos paseando. Ahora el camino es más tupido, los árboles crecen bajo la sombra de ese cielo cubierto por ramas y el agua es un espejo en el que el marrón, el verde y el azul reflejan la naturaleza. A lo largo del paseo, los tramos van cambiando en vegetación, luz y colores. Zonas cerradas y húmedas dan paso a zonas más abiertas donde la presencia del agua es más dominante y cobra fuerza formando pequeñas cascadas, pero siempre la tranquilidad es una constante. Parejas perdidas, deportistas jadeantes y vecinos paseando a su perro son los pocos transeúntes con los que uno se tropieza.

Pasada la señal de salida a Haymarket se llega a una explanada donde en uno de sus extremos emergen los árboles y una entrada en arco invita a pasar a la National Gallery of Modern Art. Esta entrada comunica también con la Dean Gallery y el Dean Cemetery, bajo cuya tierra se encuentra el doctor Joseph Bell, profesor de medicina de la Universidad de Edimburgo, que inspiró a Arthur Conan Doyle para crear el personaje de Sherlock Holmes. Ésta podría ser, si se desea, la salida definitiva del Water of Leith Walkway, para pasar a disfrutar de las sorprendentes exposiciones itinerantes y descansar en la cafetería de la National Gallery que se encuentra en sus jardines.

En este paseo por el Water of Leith Walkway se emplean unas dos horas, pero es una caminata cuya duración vendrá marcada por la paz y la curiosidad del caminante. También, si el cansancio apremia, existe la posibilidad de poner fin al trayecto durante el camino, pues están las salidas de los puentes de Dean Bridge, Belford Bridge o Haymarket.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo ir- Easyjet (www.easyjet.com;807 07 00 70). Vuela directo hasta Edimburgo desde Madrid y Alicante. Ida y vuelta desde Madrid, a partir de 113 euros, tasas y gastos incluidos.- Fly Globspan (902 40 00 69; www.flyglobespan.com) vuela hasta Edimburgo desde Alicante, Barcelona, Palma de Mallorca, Ibiza, Menorca, Málaga, Murcia, Lanzarote y Tenerife. Ida y vuelta desde Barcelona, en mayo, desde unos113 euros, tasas y gastos includos.- Jet2 (www.jet2.com) vuela directo hasta Edimburgo desde Murcia.Ida y vuelta, en mayo, a partir de unos 113 euros precio final.Visitas- Dean Village (www.deanvillage.org).- Scottish National Gallery of Modern Art y Dean Gellery (0044 131 332 22 66; www.nationalgalleries.org).73 y 75, Belford Road. Edimburgo. Abren de 10.00 a 17.00. La entrada a los museos es gratuita.Información- Turismo de Escocia (www.visitscotland.com/es). Ofrece también una central de reservas de alojamientos en Escocia con reservas online y teléfono: 0044 1506 832 121.- Turismo de Edimburgo (0044 131 473 36 66; www.edinburgh.org).

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 2007

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