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Maragall afirma ahora que el esfuerzo para reformar el Estatuto "no ha valido la pena"

El ex presidente de la Generalitat cree "un error" no haber priorizado una reforma constitucional

"Ha sido tan complicado que no valía la pena". Así de contundente se muestra Pasqual Maragall en la entrevista que hoy publica el periódico italiano Europa, en la que se le pregunta si la consecución del nuevo Estatuto catalán merecía tanto esfuerzo. A lo largo de la entrevista, el ex presidente de la Generalitat hace autocrítica, afirma que fue "un error" impulsar la reforma del Estatuto sin cambiar antes la Constitución y califica de "provisional" la situación de la carta autonómica por los siete recursos de inconstitucionalidad que pesan sobre ella.

Maragall ha escogido el periódico oficial de la Margarita, el partido de su amigo Francesco Rutelli, para reflexionar sobre las dificultades con las que ha chocado la reforma del Estatuto que él impulsó como presidente de la Generalitat. En la entrevista, que firma el periodista Ettore Siniscalchi, Maragall defiende la labor realizada por su Ejecutivo al recordar: "Obtuvimos lo que parecía la cosa más importante, un cambio en la política social y administrativa mediante una devolución de competencias a Cataluña".

Pero nada más decir esto, el que fue máximo impulsor del Estatuto, reconoce no pocas frustraciones y equivocaciones: "Creo que cometimos un error, impulsar la reforma del Estatuto en lugar de una reforma de la Constitución. ¿La reforma de la Constitución era imposible? Sí, probablemente, pero la del Estatuto ha sido imposible, pues está vigente, pero sólo de forma provisional por el recurso en el Tribunal Constitucional".

El propio presidente se interroga: "Visto con la perspectiva de hoy, ¿valía la pena tanto esfuerzo? 287 artículos especificando las competencias de Cataluña una por una y en cada campo, la economía, la justicia... No, yo creo ahora que no valía la pena". Recuerda, además, que el Estatuto no es aún "del todo estable". "Fue aprobado en Cataluña, en el Parlamento de España y en el Senado, con muchas modificaciones, y aun así hay un recurso y pasarán años".

La vía que el ex presidente cree que se debería haber adoptado para evitar tantas dificultades es la reforma constitucional: "Tal vez habría sido mejor concentrarse en cambiar el artículo 2 de la Constitución, que crea la figura de las autonomías pero no las especifica". Maragall recuerda que la Carta Magna no recoge ni los nombres ni los límites geográficos de cada autonomía. "Lo que se debería hacer es añadir en este artículo 2 el nombre de las 17 autonomías y especificar que 3 de ellas son nacionalidades históricas: Cataluña, Euskadi y Galicia".

Es aquí cuando, inducido por el entrevistador, Maragall rescata su idea del federalismo asimétrico y hace una cerrada defensa de lo que él denomina Estado "federal diferencial". "El federalismo español denominaba España como una nación de naciones, pero ello no lo recoge la Constitución y debería decirlo". Por ello, el ex presidente concluye que la reforma del Estatuto ha sido una forma "indirecta" de resolver este problema. "Pero ha sido tan complicado que no valía la pena", remacha.

Más allá del Estatuto, Maragall aprovecha la entrevista para hacer una reflexión sobre asuntos clave de la política europea y sobre la colaboración euromediterránea. Recuerda que la Unión Europea "no es el eje París-Berlín" e insta a España y a Italia a "construir Europa desde el Sur". Y es que según el ex presiente, mientras que los políticos no acaban de asumir esta idea, el mundo empresarial sí lo está haciendo a marchas forzadas. "Enel-Endesa, Autostrade-Abertis son un hecho".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de abril de 2007