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Las nuevas infraestructuras

Un nuevo túnel de la M-30 se inunda horas después de ser inaugurado por Gallardón

El subterráneo, de 2,3 kilómetros, permite salir desde la glorieta de San Vicente hasta la A-5

Ha costado 133 millones de euros, pero no soportó la lluvia caída durante toda la mañana y se inundó. El nuevo túnel de la M-30, que permite salir directamente desde la cuesta de San Vicente hasta la autovía de Extremadura (A-5), fue inaugurado a media mañana por el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, y horas después tuvo que ser parcialmente cortado al inundarse un tramo de unos 20 metros -el subterráneo tiene 2,3 kilómetros- bajo el río. "Es normal, muchos túneles de Madrid se han inundado alguna vez en un día de lluvia", alegó un portavoz municipal.

El acto de inauguración, en el que Alberto Ruiz-Gallardón estuvo acompañado por siete de sus ocho concejales de Gobierno y todos los altos cargos de Urbanismo, terminó sobre las 12.30. Dos horas más tarde, los conductores que atravesaban el túnel pudieron ver ya la balsa de agua que se formaba sobre la calzada, en el tramo que, poco después de la boca de entrada, pasa bajo el río.

Los tres carriles que tiene el subterráneo en ese tramo -uno de ellos, no abierto aún al tráfico- habían quedado reducidos a uno, y por él avanzaban en fila los asombrados conductores. Los otros dos carriles estaban anegados, y los operarios habían delimitado la zona con balizas de obra. Una hora después, las balizas flotaban por la calzada. Un portavoz de Urbanismo explicó que a las cuatro de la tarde habían empezado los trabajos para achicar el agua y que hora y media después todo estaba solucionado, y el tráfico, restablecido.

"Han sido 10 centímetros de agua en uno de los dos carriles, y lo han resuelto los propios trabajadores de la obra. Los bomberos han acudido, pero no ha sido necesaria su intervención", afirmó el portavoz municipal, que quiso restar importancia al incidente: "En días de lluvia esto es normal, ha ocurrido en otros túneles. Además, en este caso es más fácil que suceda porque el techo del subterráneo aún no está ajardinado", señaló.

Los grupos de oposición no fueron tan condescendientes. Inés Sabanés, portavoz de IU, habló de "bochornoso espectáculo". "Que a las pocas horas de inaugurarse se haya producido ya una inundación es una vergüenza que esta ciudad no se merece, y menos por las prisas electorales de su alcalde. Habrá que preguntarle si esto forma parte de esa vanguardia europea a la que tanto apela y si es el ejemplo que deben seguir otras ciudades", protestó.

El socialista Óscar Iglesias arremetió contra el alcalde por convertir el túnel en "una piscina" y sus accesos en "pistas de patinaje" sólo por su empeño en "inaugurar las obras". "La lluvia ha puesto en evidencia las deficiencias de las obras", sentenció.

Por la mañana, Ruiz-Gallardón había subrayado que los túneles se están abriendo "en el momento en el que son aptos para la circulación de vehículos", para acabar ya con los desvíos que los conductores llevan dos años soportando. En el nudo de conexión M-30-Avenida de Portugal, por ejemplo, ya han sido inaugurados dos ramales distintos -la salida a la A-5 desde la M-30 Norte y la de ayer, desde la cuesta de San Vicente- y quedan otros dos: el ramal que desde la misma cuesta de San Vicente conduce a la M-30 Sur y el que enlaza el túnel Vicente Calderón-Marqués de Monistrol, desde el sur, con la A-5.

Cuando todos los ramales del nudo estén en funcionamiento, por ahí pasarán bajo tierra 65.000 coches que ahora circulan en superficie, según el alcalde. De ellos, unos 30.000 vehículos -incluidos 1.900 autobuses públicos con 90.000 pasajeros- utilizarán, cada día, el subterráneo abierto ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 2007