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Cerdanyola descubre la presencia de amianto en el Centro Direccional

La presencia en Cerdanyola de amianto, sustancia altamente cancerígena, no es un secreto. Se sabía de su existencia en el vertedero de Can Planas -por eso no se edificará en esta zona-, pero su descubrimiento en otra parcela ha sido una sorpresa. El Consorcio del Centro Direccional de Cerdanyola analiza desde hace tiempo estos terrenos porque en ellos se construirán la ampliación del Parque Tecnológico del Vallès -con el moderno sincrotrón como estrella- y un nuevo barrio con 3.300 viviendas.

Miquel Sodupe, director del consorcio, explica: "En el momento de la planificación, este vertedero era desconocido". El informe está ahora en manos de la Agencia Catalana de Residuos para que lo analice y marque las pautas para recuperar la zona contaminada. En el caso de Can Planas, sanear el vertedero costará 6,5 millones de euros. Se sospecha que también hay amianto en el subsuelo de la empresa de cerámica Catalonia.

Durante casi un siglo, Uralita fabricó en Cerdanyola fibrocemento con amianto. Rebosante de virtudes -es incombustible, aislante de calor y sonido, resistente a la corrosión química y a las torsiones-, el amianto fue utilizado durante décadas para recubrir edificios, plantar tuberías y levantar tejados. Pero este producto milagro, incorruptible e incombustible y con más de 3.000 aplicaciones, tiene un grave defecto: el polvo que desprende cuando se manipula. Ese polvo se mete en el organismo con sólo respirar. Las fibras más pequeñas pueden llegar a penetrar hasta la pleura. Las consecuencias pueden ser tan graves como una fibrosis pulmonar o un cáncer de pleura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007