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martes, 13 de junio de 2006
Los descubrimientos de la M-30

Los primeros madrileños llegaron hace 500.000 años

Los restos paleontológicos hallados en la M-30 adelantan 1.500 siglos los asentamientos humanos

La gigantesca remodelación de la M-30 ha ocasionado el movimiento de miles de toneladas de tierra, haciendo aflorar un abundante yacimiento de restos arqueológicos y paleontológicos: parte de una villa romana, el antiguo pontón de San Isidro, huesos de animales... La Dirección General de Patrimonio prevé terminar el presente año los trabajos de campo en el perímetro de las obras de la M-30. El equipo de técnicos que supervisa las excavaciones desde hace casi dos años explicó ayer los descubrimientos más importantes. Entre ellos, los restos paleontológicos del pleistoceno, que han permitido fechar los primeros asentamientos humanos en la capital 1.500 siglos antes de lo conocido hasta ahora. Es decir, hace unos 500.000 años.

Madrid tuvo a sus primeros pobladores hace unos 500.000 años. Hasta ahora, la edad fijada para los primeros asentamientos era de unos 350.000 años. Lo que ha permitido retrasar la fecha 1.500 siglos han sido los restos paleontológicos del pleistoceno hallados durante las excavaciones que dirige la Dirección General de Patrimonio, que depende de la Consejería de Cultura y Deportes, en las obras de reforma de la M-30.

El equipo de arqueólogos y geólogos especializados en paleontología de Patrimonio, que supervisa los trabajos de campo que desde hace casi dos años se realizan en el perímetro de la M-30, explicó ayer a EL PAÍS los descubrimientos más importantes. "Ninguna obra de la capital ha sido de esta envergadura por el ritmo de los trabajos y el espacio tan amplio donde se producían. En poco tiempo y con enormes movimientos de tierra hemos obtenido gran cantidad de información y creemos que no se ha perdido nada", explicó una responsable de Patrimonio. Como el resto de los profesionales, ésta ha preferido mantenerse en el anonimato para destacar el trabajo en equipo.

El grupo está formado por 16 equipos arqueológicos -formados por entre 5 y 10 personas, con capacidad de aumentar hasta los 35 en caso de una intervención urgente- coordinados por una comisión científica, formada por cinco investigadores de diferentes universidades, así como un equipo técnico de siete miembros. Estos últimos supervisan, estudian, clasifican, y dan las indicaciones de dónde deben excavar los arqueólogos a pie de obra.

Una de las labores más importantes de este equipo técnico ha sido la de predecir dónde debían hacerse las excavaciones. Para ello, elaboraron un estudio histórico, que completaron con el análisis geológico de la zona. "Ésta ha sido una de las novedades de la obra: la incorporación de la geología como ciencia predictiva sobre el patrimonio", explican. Es decir, los técnicos elaboraron un mapa de las zonas donde potencialmente había restos arqueológicos y, a partir de él, han ido organizando las catas. Patrimonio ha diseñado un plan de divulgación de los hallazgos de la M-30, que contempla una publicación y una gran exposición cuando acabe el trabajo de campo, a finales de año. "Tardaremos dos años más en procesar y estudiar los restos", dicen. "Un mes de campo significan ocho meses de despacho". A finales de este año, está previsto un avance: una muestra en el museo de San Isidro permitirá ver los restos más importantes. Éstos son algunos de ellos:

Hace 9 o 15 millones de años. Microvertebrados

Según los técnicos de Patrimonio, una de las ventajas de la obra de la M-30 ha sido poder excavar y hacer catas a enorme profundidad. En Legazpi, donde se construyen los túneles del by-pass sur, las catas han llegado hasta los 70 metros. En esta zona han sido encontradas poblaciones de microvertebrados del terciario (hace entre 9 y 15 millones de años) de los que no se tenía conocimiento.

Hace 9.500 años. Yacimiento epipaleolítico

Dos zonas de catas, una de ellas aún en excavación, situadas junto a la A-3 (la autovía de Valencia), han permitido encontrar restos de útiles líticos y varios hogares que corresponden a los últimos cazadores-recolectores. "Es un hallazgo de mucha relevancia porque en toda la meseta no hay yacimientos de este periodo. En cambio, sí hay muchos en la cornisa Cantábrica y en Levante", recalcan en Patrimonio.

También aclaran que al ser pueblos nómadas es difícil encontrar asentamientos como los hallados en la M-30, donde al haberse encontrado varios hogares los técnicos explican que el asentamiento fue más o menos permanente. En esta zona se han tomado muestras orgánicas para datar los restos con carbono 14, además de hacerse moldes de los hogares para estudiarlos en profundidad.

Imperio Romano. Una villa bajo La Riviera

La presencia romana en la capital es bastante escasa y poco documentada, por lo que el hallazgo de una villa romana hace indicar que hubo establecimientos agrícolas junto al río en este periodo. Los restos arqueológicos están en una franja muy pequeña acotada por las pantallas de la actual calzada de la M-30, junto al puente de Segovia. "Suponemos que hay más debajo de la sala La Riviera, la calzada actual y las casas que hay al lado", aseguran los arqueólogos.

Lo estudiado hasta el momento permite afirmar que hubo una superposición de construcciones romanas. Además, el hallazgo de estucos pintados y cerámicas de buena calidad indican que el dueño de la villa era de importancia. En el mismo yacimiento han sido encontradas monedas.

Siglo XV. Puente de Segovia

El hallazgo de un pilar con tajamar y el arranque de dos arcos de medio punto de lo que fue el antiguo puente de Segovia o puente segoviana (a unos 95 metros al norte del actual) ha permitido estudiar esta construcción medieval anterior al actual puente de Segovia que fue la primera construcción hidráulica de la capital y de la que apenas hay documentación. "Se les cayó sucesivamente y hay indicios de diferentes reconstrucciones", explica uno de los arqueólogos.

Siglo XV Puente de Toledo

Del puente precursor del actual puente de Toledo aparecieron seis pilas (aguas abajo de la actual pasarela) con el arranque de los arcos. "Sufrió distintas reconstrucciones. Se les caía continuamente", explica un arqueólogo. "Porque la distancia entre los arcos era inferior a la necesaria y cualquier avenida los arrasaba". La construcción es diferente a la del actual puente de Toledo, pues no constan pilas de madera, que son las que mantienen la estabilidad de la construcción. Eso permite avanzar la hipótesis de que probablemente su inestabilidad llevó a la idea de construir un nuevo puente, más monumental.

Los técnicos han observado que se produjo un enterramiento natural del puente provocado por el río, donde se fueron acumulando arenas. Y lo achacan a dos posibles fenómenos: que hubiera un ciclo mayor de río o que la ganadería deforestara la cabecera del río, lo que provocó la erosión de todo el área.

Siglo XVII Real Canal del Manzanares

Durante el reinado de Carlos III comienza a ejecutarse el proyecto utópico de conectar Madrid con Portugal por vía fluvial. La intención era hacer navegable el río Manzanares -al que sería inyectada agua desde el Guadarrama- hasta el Tajo. Y el objetivo de esta empresa no era otro que potenciar el comercio y el traslado de mercancías por esta vía fluvial. Pero el plan decayó porque se hundió la presa del Gasco y lo hizo inviable. Nunca se recuperó porque dos siglos después comenzó a desarrollarse el ferrocarril en España.

Cerca de la glorieta de Pirámides, bajo el paseo de Yeserías, ha sido encontrada la cabecera del canal y, junto al puente de Praga, restos de lo que fue el embarcadero. "Se pensaba que el canal estaba destruido por el desarrollo urbano de la capital", explican desde Patrimonio. "Una parte discurre hoy bajo la calzada actual de la M-30".

La dirección general tiene previsto desmontar los restos arqueológicos y reconstruirlos en superficie, en lo que el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón llama la alfombra verde. Ayuntamiento y Comunidad prevén exponer estos hallazgos en el futuro parque de las riberas del Manzanares, cuando quede soterrada la M-30.

Siglo XIX. Pontón de San Isidro

Un cimiento y la balizada del que fue pontón de San Isidro han sido localizados aguas arriba del estadio Vicente Calderón, bajo el paseo de Yeserías. Esta construcción hidráulica es de escaso interés arquitectónico, según los técnicos de Patrimonio, pues no tenía más que unos pilares, probablemente con un paso de madera en la parte superior.

"Probablemente no tenía ni arcos", apuntan. No se ha podido excavar más allá, porque los restos están bajo la calzada y el puente actual de San Isidro.

Siglo XIX. Lavadero del puente de Toledo

La excavación de mayor superficie de toda la obra de la M-30 ha sido la del lavadero de Policarpo Herrera, que funcionó hasta el siglo XX. Encontrar los restos ha permitido advertir diferentes fases de remodelación del edificio y usos que se desconocían, como el tratamiento de la lana.

Finales del siglo XIX. Horno

La excavación junto al puente de Praga sacó a la luz un horno comunal de pan, del que no existe documentación histórica. "Por eso no hemos podido anticiparnos a la obra y ha sido seccionado por una pantalla de la obra actual", se lamentan los técnicos. "Inicialmente pudo ser una estructura relacionada con el agua, como un molino, porque los muros son demasiado altos para un horno", explican. "Pero luego se reutilizó y, en fechas recientes pudo usarse como habitación".

Patrimonio también cita un yacimiento neolítico (4.000 años antes de Cristo) en el nudo de O'Donnell; y la antigua casa de empleados del palacio de Los Vargas, junto al Campo del Moro, como alguno de los mejores hallazgos.

Diferentes épocas. Fósiles en la Casa de Campo

Hasta 1.500 restos de fósiles de diferentes animales han aflorado en los túneles junto a la Casa de Campo. "Lo más característico son los restos de faunas con hispanotherium, un tipo de rinoceronte sin cuerno, más grácil, alto y con piernas más largas", explica una geóloga-paleontóloga. También hay ejemplares de ciervos, bóvidos, anquiterium (un caballo más pequeño y con tres dedos), tortugas, suidos (similar al cerdo y el jabalí) y antílopes.

Restos del antiguo puente de Segovia, encontrados a unos 95 metros al norte del actual. / ARCHIVO DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE PATRIMONIO

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