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viernes, 7 de mayo de 2004

Las obras del hospital oncológico de Villaviciosa llevan paradas dos años

La inauguración del centro, incluido un complejo hotelero y de ocio, estaba prevista para 2001

Las obras del hospital oncológico de Villaviciosa de Odón fueron inauguradas hace cinco años, pero hace más de dos que están paralizadas. El complejo, que incluía hoteles y un centro de ocio, debería haberse inaugurado en 2001, lo que impidieron los retrasos y la paralización de las obras a finales de ese año por problemas de financiación de la empresa gestora, Centro de Investigación y Tratamiento Oncológico (CITO). El Ayuntamiento, gobernado por el PP, que facilitó el terreno a la empresa y puede recuperarlo si el proyecto no se realiza, sigue apostando por el hospital, según un portavoz.

Lo que iba a ser el hospital oncológico privado más importante de Europa, a las afueras de Villaviciosa de Odón, no es hoy más que una obra abandonada. Cinco años después de que el entonces ministro de Sanidad, Manuel Romay Beccaría, avalara el proyecto y colocase la primera piedra, no hay ni rastro de quirófanos, ni de salas de urgencias, ni siquiera de los hoteles y del centro de ocio que CITO tenía previsto edificar en torno al hospital. Todo esto debería haber sido inaugurado en 2001, según el plan inicial, fecha que después se fue retrasando sucesivamente, ya con la obra paralizada.

El motivo fue la falta de dinero, a pesar de que al principio contara con el apoyo de las administraciones y se anunciara como un centro de máximo nivel que colocaría a la Comunidad de Madrid en la élite mundial de la lucha contra el cáncer.

Un proyecto muy rentable

Todo comenzó después de que un estudio de mercado en Villaviciosa determinara que la construcción de un hospital oncológico en el municipio suponía un proyecto muy rentable. En este estudio participó Javier Santos, actual presidente de CITO. El proyecto, financiado exclusivamente por iniciativa privada, suponía una inversión global de más de 60 millones de euros: casi 48 millones destinados a la construcción del hospital y los 12 millones de euros restantes para la edificación del complejo hotelero, que tendría más de 250 habitaciones. Cantidades que necesitaban un fuerte respaldo económico previo.

El respaldo institucional, por otro lado, estaba asegurado. El Ayuntamiento de Villaviciosa vendió en 1998 a CITO -empresa fundada exclusivamente para la construcción y gestión del futuro centro- un terreno de 50.000 metros cuadrados para la construcción del hospital (a la que le seguiría más tarde la venta de otros 80.000 metros cuadrados para la edificación del complejo hotelero adyacente) a un precio muy por debajo de su valor real. El objetivo era facilitar la realización de un proyecto de interés social que, a cambio, reservaba el 80% de los empleos no cualificados a los vecinos del municipio. Las partes firmaron, además, un convenio por el cual, si finalmente no se llegaba a construir el hospital, el municipio recuperaría los terrenos.

Para iniciar las obras, CITO obtuvo un crédito por valor de 27 millones de euros a través del Banco Pastor Hipotecario. Por otro lado, contaba con las inversiones de socios como las multinacionales Siemens y Dresdner Bank, la primera a través de la aportación de tecnología por valor de nueve millones de euros que llegaría una vez acabado el hospital. Además, CITO contaba con la participación económica de médicos, a título personal, y otras empresas menores. En total, sin contar el crédito del Banco Popular, CITO comenzó el proyecto con un capital de 3,6 millones de euros, que amplió hasta 17,4 millones para financiar la obra.

Aparentemente no era suficiente. En mayo de 2001 CITO recurrió a otra ampliación de capital, que, sin embargo, no evitó que medio año después se paralizasen las obras. A la necesidad económica había que sumarle las discrepancias que surgieron entre los socios sobre la viabilidad del proyecto, discrepancias que culminaron con el abandono de algunos socios, desanimados por los obstáculos. Todo ello motivó el sucesivo retraso de las fechas previstas para la inauguración del hospital hasta su paralización, por el momento indefinida.

A todo esto se añadió una orden judicial de embargo de las acciones de una de las empresas socias de CITO, Correspondencia y Clasificación, SL, propiedad de Javier Santos, valoradas en 4,2 millones de euros, y su subasta notarial en abril de 2003, según el Boletín Oficial del Estado de 22 de marzo de 2003. La empresa embargada recurrió la venta, lo que ha retrasado aún más la reanudación de las obras, según fuentes municipales.

Los retrasos y la paralización de las obras han provocado que el Ayuntamiento de Villaviciosa, regido por Nieves García, del PP, lanzara un ultimátum a CITO en diciembre de 2002 para que reanudara los trabajos de construcción antes de hacer uso de su derecho de revertimiento de los terrenos. Este requerimiento no dio sus frutos y provocó, como ya había sucedido antes, que el presidente de CITO, Javier Santos, prometiera la reanudación inminente de las obras.

Dos años y medio después de la primera fecha prevista para la inauguración, el Ayuntamiento todavía no ha hecho uso de su derecho a recuperar los terrenos y sigue apostando por que se construya el hospital oncológico. La oposición socialista, que ya desde un principio no apoyó la venta de los terrenos por 210 millones de pesetas (menos de su valor real), se opone a seguir esperando y exige que el suelo vuelva a ser propiedad municipal cuanto antes.

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