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UN PAÍS DE CINE 2

'Familia', primera película de Fernando León

EL PAÍS ofrece mañana, viernes, por 5,95 euros, el filme del realizador español

En 1997, Fernando León de Aranoa conseguía el premio Goya al director revelación del año por su ópera prima, Familia, con guión del propio realizador y producción de Elías Querejeta. La trayectoria posterior de León de Aranoa confirmó el acierto de la Academia española del Cine: Barrio y Los lunes al sol no hicieron sino confirmar su talento para captar con su mirada el presente más inmediato.

Cuando Fernando León de Aranoa (Madrid, 1968) estrenó en el festival de Valladolid Familia, su primera película como director, la crítica le recibió con entusiasta unanimidad. Hasta entonces, el joven director sólo tenía, según Carlos Boyero, "una restringida aureola de imaginativo y sólido guionista, de alguien con historias que narrar y capacidad para desarrollarlas". De hecho, a los 19 años ya había comenzado a colaborar en programas de TVE (Un, dos, tres; Martes y Trece; luego en Turno de oficio), donde perfiló su habilidad para escribir guiones por cuenta ajena, actividad que prolongó en el cine (¡Por fin solos! y Los hombres también mienten, ambas de Antonio del Real, o Insomnio, de Chus Gutiérrez).

"Los personajes de mis películas sienten la necesidad de inventarse otra vida a su medida"

Esos trabajos como guionista, en opinión de Alberto Bermejo en El Mundo, "no hacían sospechar la sensibilidad, ni por supuesto el pulso que ha demostrado en su atractiva presentación como director", lo que Fernández-Santos definió como "olfato para la síntesis y mucha eficacia para sostener con sencillez aparente una complicada comedia y su revés". La excelente acogida que tuvo Familia ("una de las películas más inteligentes, agridulces y atractivas que nos ha ofrecido el cine español") fue refrendada en Valladolid en 1996 con el premio al mejor realizador y el premio del público, además de una mención de la crítica internacional. Más tarde fue galardonada en los festivales de Angers y Miami, obtuvo los premios Sant Jordi y del Círculo de Escritores Cinematográficos, y León de Aranoa se alzó con el Goya al director revelación 1997.

"Familia tiene frescura. También fondo. Y sorpresa. Y gracia. Y ternura. Cuenta la historia de un hombre abrumadoramente solo que intenta vivir a lo largo de un día los rituales, broncas, tensiones, afectos, tiempos muertos, tiempos vivos, encuentros, desencuentros, verdades y mentiras que caracterizan ese invento imperfecto, pero no superado, conocido como familia, y para ello contrata a una compañía de teatro tirando a desvalida", comentó Boyero sin destripar por ello el "secreto" de la trama, toda vez que éste se desvela en la primera secuencia, tal como advirtió Fernando Méndez-Leite en Fotogramas: "Enseguida descubrimos que en el seno de esa familia nada es como parece ser, que los papeles están cambiados, que las apariencias ocultan una realidad mucho más compleja. La mentira, la ocultación, el disimulo y, en definitiva, el teatro se instalan en la narración y se adueñan de su continuidad con total dominio por parte del director debutante".

"Es la historia de un viejo sueño infantil", escribió León de Aranoa en el prólogo de la edición del guión (Planeta): "Es el sueño de inventarse una familia, la que no has tenido o la que tienes, pero que no te gusta. Mejorarla, decidir cuáles son sus miembros, elegirlos tú, de acuerdo con tus gustos, con tus preferencias... De eso habla Familia, de lo que tienes y de lo que quieres tener, que no suele ser lo mismo, y de cómo eso, que a veces parece terrible, a lo mejor no lo es tanto...". Máximo Pradera, en Cinemanía, abundó en esta visión: "La película de Fernando León es a la vez una brillante denuncia del grado de miseria humana al que pueden llegar las relaciones entre los individuos dentro de la sacrosanta institución familiar, y al mismo tiempo una reivindicación de la misma al defender la teoría de que entre estar solo o mal acompañado es preferible esto último".

Rodríguez Merchante opinó en Abc que "Fernando León le saca mucho partido a una historia que se delata a sí misma antes de ser contada, y sostiene con un pulso envidiable la situación, casi única, a la que quedan condenados sus personajes. En parte, porque están construidos con unas notables dosis de venenosa ironía, y en parte porque están interpretados de forma teatralmente ejemplar", en lo que estuvo de acuerdo Méndez-Leite: "Juan Luis Galiardo hace un trabajo espléndido, contenido y divertido a un tiempo, y domina la escena con su desbordante personalidad. Familia recupera, además, a Amparo Muñoz, que interpreta el principal personaje femenino con madurez y soltura, y gana para el cine al muy buen actor de teatro Chete Lera. Raquel Rodrigo imprime muda socarronería a su personaje, que parece ver los toros desde la barrera, pero que esconde su secreto, su mentira y su misterio. Los jóvenes Elena Anaya y Juan Querol y el niño Ambal Carbonero tampoco desdicen en este reparto, que se completa con la colaboración eficaz de los franceses André Falcon y Béatrice Camurat". En definitiva, como dijo en este periódico Ángel Fernández-Santos, "son 10 personajes que nada tienen que ver entre sí y que juegan a comportarse como una bien avenida tribu familiar, viviendo lo que fingen y, a la inversa, representando lo que viven. El resultado es una estupenda paradoja llena de ligereza, viva, graciosa, y al final un poco inquietante".

Tras sus siguientes películas, Barrio y Los lunes al sol, producidas al igual que Familia por Elías Querejeta ("ese florentino, intuitivo e imprescindible productor del cine español", en definición de Boyero), Fernando León de Aranoa está considerado como uno de los más relevantes talentos del joven cine español con mundo poético propio: "Todas mis películas son una huida de la realidad. Los personajes sienten la necesidad de inventarse otra vida a su medida y vivirla en su imaginación". En una entrevista de Carlos F. Heredero para el libro Espejo de miradas, León de Aranoa dice que "la realidad es una producción de bajo presupuesto que se proyecta todos los días alrededor de nosotros, que para verla no hace falta pagar entrada, sólo saber mirarla... Lo más probable es que lo más extraordinario se encuentre cerquita de ti".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2004