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CARTAS AL DIRECTOR

El futuro de la música

Lamentablemente, creo que Carme Chacón (EL PAÍS, 26 de marzo) se equivoca si cree que la rebaja del IVA aplicado a las grabaciones musicales va a mejorar la venta de discos en España.

Como melómano al que esta afición le cuesta su buen dinero, no deja de maravillarme que en el Reino Unido, país en el que la música es comparativamente más cara que en España, haya tanto movimiento musical. Las razones son diversas, pero el hecho ineludible es que la cultura musical del ciudadano medio británico (sin complejos, aquí hay tanto cazurro como en España) es simplemente superior, ya se hable de pop, rock, clásica o jazz: la programación radiofónica es mucho más variada, las tiendas de discos mantienen surtidos más amplios en todos los estilos, y los tenderos saben tanto o más que sus clientes.

Personalmente me parece fantástico que bajen los precios de los discos en España (la enorme competencia que acarrea Internet se encargará de restar relevancia a esta medida), pero hasta que la educación musical deje de ser tan árida y no incluya otras músicas aparte de la "clásica", se promocione más el alquiler de instrumentos para escolares y no haya más música en directo, no se creará en el público el apetito necesario para mantener una industria que puede llegar a generar mucho dinero.

Finalmente, y sobre la cultura en general, creo que, a fuerza de confundir seriedad con severidad y rigurosidad con rigor mortis, seguimos creyendo que acercar las artes al público supone devaluarlas, por no hablar de lo que nos gusta abusar de la cultura para alimentar nuestro esnobismo. De nuestro suelo han salido genios como Andrés Segovia, Nicanor Zabaleta, Pau Casals, Tete Montoliú y Paco de Lucía. ¿A qué estamos esperando?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de marzo de 2004