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martes, 15 de julio de 2003
OPINIÓN DEL LECTOR

El cine de la Diputación de Sevilla

Ayer viernes intenté ver en el patio de la Excelentísima Diputación Provincial de Sevilla la película Frida. No me fue posible, a pesar de que mi hijo pequeño de 12 años y mi señora me estaban guardando una localidad desde las diez de la noche. Hice mi cola para sacar la entrada y poco antes de llegar a la taquilla comentaron que ya no quedaban. Le dije al portero que iba a comunicarle a mi familia lo ocurrido y que los esperaría fuera, ¡y me hizo dejarle mi reloj en prenda para asegurarse que volvería!.

Cuál no fue mi sorpresa al observar que, aparte de la silla que mi familia me guarda, había como unas 50 localidades vacías. Vuelvo a la puerta y se lo digo al portero, quien me indica que saque mi entrada en taquilla y sin ningún problema me dejará entrar. Así lo hago, pero la señorita que la atendía me indica, a mí y a otras diez personas en situación parecida a la mía, que no queda papel para la venta. Al comentarle yo las localidades libres que había me responde que están obligados, por razones de protocolo, a no venderlas. Le pregunto si por protocolo se entiende las invitaciones que la Excelentísima Diputación Provincial de Sevilla guarda para sus invitados y me responde afirmativamente.

Hace mucho calor y los ánimos, diez y media de la noche y la película a punto de comenzar, comienzan a caldearse. Una de las señoritas de la taquilla llama a seguridad y el guardia llega asombrándose ante el espectáculo de unos diez señores y señoras, bien vestidos y educados, que protestan porque simplemente desean entrar al patio a comentarle a sus amigos o familiares que no pueden entrar a ocupar las localidades que ellos están guardándoles desde veinte minutos antes, al no haber entradas.

En ese momento, y con la película de Salma Hayek y Antonio Banderas a punto de comenzar, otra señorita, con aspecto de jefa de sección o de servicio de la Excelentísima Diputación Provincial de Sevilla, decide abrir las puertas para que entremos todos, pero yo, que respeto mucho el protocolo y los derechos de los señores invitados del excelentísimo señor don Luis Pascual Navarrete Mora, le digo que gracias, que me voy y que aquí paz y después gloria, y salgo a la calle, veo los Jardines de Murillo y al fondo la Giralda y pienso de mi Sevilla: "Que buen vasallo si oviera buen Señor".

Se me hace que algo huele a podrido en la Excelentísima Diputación Provincial de Sevilla, y me da igual que la gobiernen socialistas o populares. Si reservar 50 localidades por protocolo (léase invitaciones para chupadómines) para una película como Frida que se estrenó en Sevilla a mediados de año, es acercar el Ayuntamiento de los Ayuntamientos al pueblo sevillano, pues que baje Dios y lo vea.

Algo huele a podrido en el antiguo Cuartel de la Puerta la Carne, y será mejor que lo limpien y se dediquen a arreglar carreteras comarcales o el antiguo Manicomio de Miraflores, que esa sí que es tarea de la Excelentísima Diputación Provincial de Sevilla.

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