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Un Fokker se sale de la pista de aterrizaje de Melilla y causa sólo nueve heridos leves

Es el tercer accidente grave que se produce en la línea que une Málaga y la ciudad africana

Un avión Fokker 50 de la compañía Air Nostrum procedente de Málaga con 13 pasajeros a bordo se salió ayer poco después de las 11.00 de la pista del aeropuerto de Melilla. Nueve personas resultaron heridas leves, principalmente por crisis nerviosas. Se baraja la posibilidad de que un fallo en los frenos del aparato produjera el que es el tercer accidente que se produce en la línea Málaga-Melilla en los últimos cuatro años. La Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación Civil ha iniciado una investigación para esclarecer la causa del siniestro.

Según testigos, el avión tomaba tierra con normalidad, pero les llamó la atención que no diera la vuelta para entrar nuevamente en uno de los carriles de la pista, de un kilómetro escaso, sino que siguió adelante. Finalmente el aparato desapareció de la zona acotada del aeropuerto al deslizarse por un terraplén en el perímetro de seguridad. Se detuvo justo al borde de la carretera sin llegar a invadirla. El pasajero Alí Mohamed, que resultó ileso, explicó que había notado "cómo el avión aceleró su marcha en vez de frenar". Este hecho es uno de los que están siendo estudiados por los técnicos. El comandante del avión siniestrado no comunicó a la torre de control "ninguna anomalía" durante las fases de aproximación a tierra y aterrizaje, según informó el Ministerio de Fomento.

El avión acabó en una zona agrícola con las hélices destrozadas. La policía local y la Guardia Civil acordonaron todos los accesos al aeropuerto dejando transitar sólo a los pasajeros que iban a utilizar otros vuelos con destino a la Península. La principal preocupación de los bomberos fue evitar un incendio o la explosión del queroseno del aparato. Permanentemente rociaban el avión y la zona con espuma. También miembros del Ejército ayudaron en la tarea de despejar la zona. A última hora de la tarde, el combustible pudo ser sacado de los depósitos del avión.

Nueve personas resultaron heridas leves. Siete de ellas ingresaron en el Hospital Comarcal y dos fueron atendidos en los centros de salud. La lesión más grave fue una fractura de tobillo. Una mujer embarazada permaneció más tiempo en observación. El piloto es uno de los heridos. Sufre un golpe en una de sus vértebras.

La Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación Civil ha abierto una investigación para esclarecer los hechos. A ello ayudará también la caja negra del Fokker 50.

Testigos del accidente fueron las autoridades de la ciudad, ya que tanto parlamentarios como miembros del Gobierno de Melilla se encontraban a pie de pista esperando la llegada del vuelo siguiente procedente de Madrid, en el que viajaba el presidente del Senado, Juan José Lucas.

"Cuando llegamos a la pista y esperábamos junto a la terminal, observábamos la llegada del vuelo de Málaga. El acercamiento para aterrizar era el normal, no nos llamó nada la atención, pero cuando tomó tierra veíamos que cada vez se iba más lejos. De pronto dejamos de verlo. Todos salimos corriendo para saber dónde estaba el avión, que había desaparecido de nuestra vista, y lo vimos en el pequeño terraplén que circunda el aeropuerto", comentó el senador Carlos Benet.

Éste es el tercer accidente de envergadura que se produce en los últimos cuatro años en las líneas que unen Melilla y la Península. El más trágico fue el ocurrido el 25 de septiembre de 1998, cuando un avión de la compañía Pauknair, procedente de Málaga, se estrelló al intentar aterrizar. Murieron los 34 pasajeros y los cuatro miembros de la tripulación. En agosto de 2001, un avión, fabricado por CASA, de la compañía Binter procedente de Melilla y con destino a Málaga se estrellaba al aterrizar en el aeropuerto malagueño saliéndose de la pista y yendo a parar a la carretera. El comandante y dos pasajeros morían en este accidente.

El Consejo de Gobierno de Melilla celebró ayer una reunión extraordinaria y urgente para tratar el asunto del siniestro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de enero de 2003