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Reportaje:

Japón exprime el atún del Mediterráneo

Las ONG denuncian que las capturas masivas para el mercado del 'sushi' están acelerando la extinción de la especie

Pablo Ximénez de Sandoval

La especie más cotizada del Mediterráneo, el atún rojo, se encuentra en una situación crítica debido a la presión de la gigantesca demanda del mercado japonés para sus platos más conocidos. Así lo denuncian desde hace meses las organizaciones ecologistas WWF/Adena, Greenpeace y Anse, que alertan contra las capturas masivas de atún rojo del caladero Atlántico Oriental, que comprende el golfo de Vizcaya y todo el Mediterráneo, donde entra la especie en los meses cálidos para reproducirse. Las nuevas técnicas de captura y engorde que exige esta demanda, afirman las ONG, amenazan con extinguir el atún rojo que, por primera vez en 2.000 años, empieza a ser difícil de encontrar en los mercados del litoral.

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La población actual de atún rojo en el Mediterráneo es el 20% de la que era en 1970, según datos de 1998 de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT en sus siglas en inglés), el organismo independiente del que España forma parte que controla y documenta las capturas. Ya entonces el ICCAT, advirtiendo de la poca fiabilidad de los datos, calculó un 90% de posibilidades de que en 10 años la especie entre en colapso.

El 'golpe de gracia', como lo llama Greenpeace, es el engorde del atún en granjas, una nueva técnica de producción que se desarrolla desde 1996. Las piezas son capturadas por miles en el Mediterráneo en redes que después se acoplan, con el género vivo, a una instalación en la costa. Allí se 'engordan' con grasa hasta que alcanzan tamaños monumentales (hasta 600 kilos la pieza) antes de ser sacrificados y exportados en avión a Japón. Más de la mitad del atún de engorde mundial se produce en Murcia, la despensa de la cocina japonesa.

Según Greenpeace, la actividad de engorde de atún en la cuenca Mediterránea se ha multiplicado por 20 desde 1996. En 1999 se producían por esta técnica 13.300 toneladas en todo el mundo. En 2000 aumentaron a 15.000 toneladas y el año pasado se llegó a las 20.000 toneladas de atún de engorde. En Murcia existen 7 de estas granjas y hay otras 4 pendientes de licencia, según datos de la Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente. El 98% de su producción es exportada a Japón, donde se paga entre 44 y 62 euros el kilo, y hasta 6 millones de pesetas por un solo ejemplar.

La crítica de los ecologistas se centra en un doble juego de estas granjas. Raúl García, de WWF/Adena, explica que 'oficialmente, es una actividad acuícola [de cría en cautividad], pero en realidad esos atunes son capturados salvajes y luego engordados. Sólo están en las jaulas para ganar peso, no para criar. Por tanto, están sumando miles de toneladas de pesca que no contabilizan como tales'. Las ONG piden una moratoria en la instalación de nuevas granjas hasta que se conozca su impacto real en la población del atún rojo, la especie más cotizada y de más calidad del Mediterráneo.

La relación entre la demanda japonesa y estas granjas es obvia. Por ejemplo, la empresa Viver-Atún está participada por la japonesa Maruha en un 39%, Mitsui posee el 39% de Tuna Graso y el 49% de Atunes de Levante pertenece a Mitsubishi. Las tres empresas pertenecen a la corporación Grupo Fuentes, que posee a su vez un 58% de Frigoríficos de Túnidos (España), el 50% de Le Thon de Nord (Francia), y el 30% de Drevenik Tuna (Croacia).

Los proveedores de estas granjas son 6 barcos españoles y 46 barcos franceses que operan en Baleares, donde se concentra la especie en la época de reproducción. Las ONG han documentado cómo barcos pesqueros franceses, que manejan redes de hasta 100 kilómetros para cercar los bancos de atunes, se sirven de avionetas para localizar la pesca desde el aire, una práctica prohibida. El escritor Arturo Pérez Reverte lo llamaba 'bonitas carambolas a cuatro bandas con licencias francesas y morro nacional', en un artículo sobre el tema.

Los ecologistas creen que esta producción semiindustrial de atún rojo para hacer sushi tiene por fuerza que afectar al frágil equilibrio de estos pelágicos, pero la visión empresarial es bastante distinta. En su informe corporativo de 2001, la multinacional japonesa Mitsui explica que su actividad en España, a través de la empresa Tuna Graso SA, 'aumenta el valor del producto al cultivar los peces y enviarlos después a Japón, donde llegan a los supermercados en dos o tres días. El atún ha sido tradicionalmente un producto complicado de manejar debido a que el volumen de capturas es cambiante y los precios muy altos. Nosotros hemos hecho un gran esfuerzo para asegurar que el atún llegue a las casas japonesas con un precio razonable y una gran calidad'.

Además, el Grupo Fuentes obtuvo 80 millones de euros (13.310 millones de pesetas) de beneficios en 2000, da trabajo a 400 personas y sus exportaciones suponen un 3% del PIB de la región de Murcia. En un comunicado público explica que 'las empresas que se dedican al engorde de atún rojo realizan una actividad lícita, amparada y vigilada por la ley'. En cuanto a la sobreexplotación aclara que 'en todo caso, afectaría a quienes se dedican a la actividad de pesca'. Ellos no pescan, sólo compran, engordan y venden.

Un dato nuevo puede cargar de argumentos a los ecologistas. El Ministerio de Agricultura afirma que, de una cuota aprobada para este año de 6.365 toneladas de atún rojo, España sólo ha capturado 1.175 toneladas hasta julio. La propia corporación Grupo Fuentes afirma que en 2000 su actividad creció un 14%, pero en 2001 sus exportaciones descendieron en un 34% y pasaron de producir 10.000 toneladas a 5.000. No ha acabado la temporada, pero ya se apunta la posibilidad de que realmente esté empezando a escasear el género. El ICCAT tiene previsto publicar un nuevo informe después del verano.

Hasta entonces no se podrá interpretar el dato, pero el caso es que Simón Pérez, secretario de la Cofradía de Pescadores de Carboneras (Almería), se queja de que el año pasado capturaron 250 toneladas y este año 152, 'y el año que viene será menos'. Pescador de anzuelo, dedicado al atún toda su vida, cuenta con tristeza que todas sus capturas las venden ahora a las granjas. Por lo menos, su pescado se contabiliza porque lo descargan en puerto, 'pero esto es una guerra perdida, no se hace nada por conservar el recurso', dice Pérez.

En la otra punta de España, Esteban Olaizola, presidente de la Federación Vasca de Cofradías de Pescadores, alerta de que 'en los últimos cuatro años las capturas en Euskadi han bajado un 50%, de 4.000 toneladas a 2.000. El año pasado se quedó en 1.000 toneladas'. En el País Vasco viven de la pesca del atún 2.000 personas, más otras 1.000 en Cantabria. 'Sin el atún la pesca del Golfo de Vizcaya no puede subsistir', afirma Olaizola, 'nuestra cuota es pequeña y debe ser respetada. Sin embargo los barcos de cerco franceses, que trabajan para las granjas, pescan sin control. Nadie puede saber cuánto están pescando. Esto va a acarrear disgustos para todos'.

Activistas frente a la red de la granja Viver-Atún, en Cartagena, el 15 de agosto.
Activistas frente a la red de la granja Viver-Atún, en Cartagena, el 15 de agosto.WWF-ADENA

Conexión Murcia-Tokio

El viaje del atún rojo ya no acaba en la lonja, sino en la bodega de un avión con destino Tokio, un tipo de exportación que hace imposible saber cuánto se ha capturado, puesto que no se declara en puerto.Fuentes del aeropuerto de Murcia-San Javier afirman que de allí salían aviones con 35 toneladas tres veces por semana durante la época del atún destino Tokio con escala en Stansted (Londres) o Bruselas. Este aeropuerto embarca una media de 2.000 toneladas de carga al mes. Pero en los meses de exportación del atún (de octubre a enero) las cifras se disparaban. En diciembre de 1999, por ejemplo, llegaron a salir de San Javier más de 454.000 toneladas de carga. 'Nosotros no somos un aeropuerto carguero', cuentan en San Javier, 'y tanto era lo que se exportaba que se les quedó pequeño y se llevaron el negocio al aeropuerto de Alicante'. En efecto, desde otoño de 2000 la media vuelve a ser de 2.000 toneladas de carga al mes.

Ahora, AENA confirma la espectacular subida de las cifras de mercancías en el aeropuerto de Alicante, donde las cargas de atún, contratadas con Federal Express y Aeroflot, suponen un 40% de lo que se embarca en los meses de otoño y un 10% de toda la carga anual del aeropuerto.

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Sobre la firma

Pablo Ximénez de Sandoval
Es editorialista de la sección de Opinión. Trabaja en EL PAÍS desde el año 2000 y ha desarrollado su carrera en Nacional e Internacional. En 2014, inauguró la corresponsalía en Los Ángeles, California, que ocupó hasta diciembre de 2020. Es de Madrid y es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense.

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