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LA CRÓNICA

Los 1.300 folios de Miquel de Palol

Miquel de Palol acaba de entregar a su editor el manuscrito de una novela de 1.300 páginas que, si todo va según lo previsto, Columna publicará a finales de este mes. La novela, titulada El Troiacord, enlaza con una elogiada y premiada obra anterior de De Palol, El jardí dels set crepuscles, y dada su inusual longitud, se publicará en una caja de cinco volúmenes que no podrán comprarse por separado. Será, sin duda, uno de los libros estrella de esta Navidad y una de las novelas más largas de la literatura catalana.

Miquel de Palol lleva años trabajando en El Troiacord. Empezó a tomar notas en 1993, se puso a redactarla en 1995 y se ha pasado tres años revisándola y corrigiéndola. 'Escribo a mano', explica mientras muestra en su despacho un montón de folios con una escritura apretada y con numerosas correcciones, añadidos y subrayados de distintos colores. 'Supongo que acabaré pasándome al ordenador, pero por ahora no veo mayor placer que escribir con pluma estilográfica'.

'El Troiacord' es un juego geométrico en el que se van alterando las perspectivas. Es un juego muy cabrón, pero me lo he pasado muy bien'

En estos tiempos que vivimos de cuentos alargados y novelas cortas, en estos tiempos en los que el tamaño estándar de la novela catalana se sitúa en 200 folios, Miquel de Palol ha hecho saltar la banca y ha escrito un libro que, a juzgar por el número de páginas, podría dar para más de seis novelas. El escritor, sin embargo, no se amilana y expresa su fe en la novela larga, aun a sabiendas de que va contra la corriente. 'Ya sé que corro el riesgo de ser aquel loco que publicó una novela larguísima, pero pienso que ha valido la pena, ya que la novela larga es muy distinta de la corta. Aquí se hacen muchas nouvelles, pero creo que la novela de verdad empieza a partir de las 400 páginas. Escribir una novela así significa practicar un género con leyes propias, con distintos personajes, distintos niveles de lectura y una evolución importante que te permite trazar distintas tramas y jugar con los olvidos y las distracciones del lector. Los efectos son muy distintos de los de la novela corta'.

'Es cierto que en los últimos tiempos no se han publicado en catalán novelas tan largas', continúa De Palol, 'pero creo que es por razones de tipo práctico y por una convención comercial. El factor económico pesa mucho, sin duda, pero que quede claro que yo no tengo nada contra la novela corta; es más, también he publicado algunas, pero opino que la novela larga da más juego. Lo de la comercialidad, además, es muy relativo, ya que mis libros de éxito han sido hasta ahora los más largos. He generado un reflejo de la crítica que creo que es equivocado, que indica que lo serio en mi obra son las novelas largas El jardí dels set crepuscles e Ígur Neblí, cuando en realidad yo intento hacer tan bien tanto mis novelas largas como las cortas'.

Con el libro todavía en fase de edición, Miquel de Palol se resiste a revelar su contenido. 'Para saber qué es El Troiacord hay que leer la novela', afirma, 'pero puedo avanzar entre otras cosas que El Troiacord es una figura geométrica, un concepto. El eje de la novela es una investigación sobre una sociedad especulativa vagamente asimilable a una logia masónica, con vertientes científica, económica, política... Al final todo se concreta en un juego en el tiempo'.

Miquel de Palol, nacido en 1953, es uno de esos autores que siempre han tenido su obra completa en la cabeza. No escribe a impulsos, sino con una idea y un plan preconcebidos que ya expuso en 1993 en su libro Grafomaquia. 'Ya dije en su momento que Grafomaquia era un nudo de caminos que recogía experiencias anteriores y que a partir de él pasarían cosas', comenta. 'Estructuralmente, El Troiacord es una pieza de Grafomaquia y conecta con El jardí... , ya que comparten un mundo similar y algunos personajes comunes'.

Para acabar de explicar el núcleo de su novela, De Palol parece vestirse de alquimista mientras muestra con una sonrisa un dodecaedro de caras pentagonales que se regalará a los lectores con la compra de El Troiacord. 'La base de todo', explica, 'es la proporción áurica, y el pentágono es la figura por excelencia para esta proporción. Es como si los personajes del libro se movieran por las aristas siguiendo distintos itinerarios. En conjunto, la idea literaria de la novela surge del Timeo de Platón, cosa que ya intenté explicar en Consulta a Ripseu, una novela que era como un pórtico a El Troiacord'.

Hay en El Troiacord, además de un juego en el tiempo y en el espacio, historias literarias trufadas de elementos filosóficos, científicos, económicos y hasta un punto esotéricos. 'La verdad es que escribirlo ha sido para mí un juego absorbente', admite De Palol. 'Es un juego geométrico en el que se van alterando las perspectivas y que puede llegar a ser infinito. Es un juego muy cabrón, pero me lo he pasado muy bien'.

Mientras muestra algunas de las proyecciones geométricas o las frases en alfabeto masónico que se incluyen en el libro, Miquel de Palol da otra pista sobre el origen literario de esta novela. 'En el fondo', dice, 'es la historia del doble, que ya ha sido tratada en literatura y en el cine. Tenemos ejemplos como El prisionero de Zenda y Kagemusha. Se trata de la historia del gamberro entrenado para sustituir al príncipe, aunque llega un momento en que no se sabe quién es quién'. Sonríe De Palol y añade: 'Y toda esta historia metida dentro de una trama de subversión del tiempo'.

Quien quiera saber más tendrá que esperar unas semanas, cuando los cinco volúmenes de El Troiacord ya estén en las librerías. Con dodecaedro incluido, por supuesto, y con un fascinante mundo literario oculto en los 1.300 folios de un manuscrito sin duda muy original.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2001