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miércoles, 26 de julio de 2000
Reportaje:

Regreso al tesoro de los fósiles humanos en la Sima de los Huesos

Los paleontólogos explican las estrategias de excavación de los yacimientos de Atapuerca

Huesos frágiles

La excavación paleontológica es una labor delicada que hay que planificar con mucho cuidado para obtener resultados científicos. No vale arremeter con el pico y la pala allá donde están los fósiles o los restos arqueológicos. Por eso, los especialistas que se ocupan de la Sima de los Huesos, en la cueva mayor de la Sierra de Atapuerca (Burgos), se han contenido durante ocho años, comiéndose las uñas, para dejar a un lado el trozo de suelo más rico en fósiles humanos. De ese trozo rescataron, en 1992, los valiosísimos cráneos humanos de hace 300.000 años y centenares de huesos. Y durante estos ocho largos años han ido excavando alrededor del tesoro para estudiar a fondo el yacimiento. Ahora han vuelto a la brecha de la enorme acumulación de fósiles de Homo Heidelbergensis, como se denomina técnicamente la especie de la Sima de los Huesos."Ya hemos solucionado el problema que teníamos: delimitar bien el yacimiento", afirma en la boca de Cueva Mayor Juan Luis Arsuaga, codirector de la excavación. "Queríamos saber si el nivel de fósiles humanos se extiende en toda la cavidad o no, porque en la cámara hay una gran cantidad de huesos de oso y debajo están los humanos". Ignacio Martínez, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, apunta: "En este mes de campaña hemos sacado ya 300 fósiles humanos, entre ellos un sacro y unos cien huesos de los pies y de las manos, que son muy interesantes y no hay apenas ninguno en el registro fósil mundial. También acabamos de sacar un martillo del oído medio".

El Portalón

Y todo eso en un trocito de la Sima de medio metro cuadrado y 15 centímetros de profundidad. En total, la colección de fósiles ahí extraídos hasta el momento supera las 3.500 piezas, incluidos 10 cráneos, algo inconcebible en la paleontología internacional hasta que se encontró la Sima.

Gran Dolina

"Cuando nos preguntan qué hemos sacado este año y contestamos que 300 fósiles... ¿qué significa? Pues es más o menos lo descubierto en el resto de Europa en toda la vida ¡y aquí lo obtenemos cada año!", enfatiza Martínez. "Es como si excavásemos en Egipto y nos preguntaran qué hay de nuevo y respondieramos: 'Bueno, lo de siempre, una tumba de Tutankamon...' ¡Una tumba de Tutankamon cada año!". ¿Por qué es tan difícil encontrar fósiles humanos, excepto en la Sima? "Porque son huesos frágiles, que se rompen y porque los humanos en esa época no enterraban a sus muertos, los cadáveres se quedaban expuestos a la intemperie y a los animales carroñeros", dice Martínez. "Además la especie tenía entonces poca densidad de población".El nuevo coxal está en el laboratorio de la campaña y Arsuaga comenta: "Nos gustaría sacar a Lola". Lola sería una pelvis femenina que acompañase a la excelente pieza masculina bautizada Elvis, que se encontró en la Sima hace unos años.

Muchos fragmentos de huesos, perfectamente catalogados, esperan el lento trabajo de reconstrucción que estos científicos van haciendo a lo largo del año. Tal vez esté parte de Lola en trocitos en las bolsas de plástico cuidadosamente marcadas... El equipo de la Sima, liderado por Arsuaga y formado por seis investigadores, baja a la cueva dos días de cada tres durante la campaña, excavan varias horas soportando difíciles condiciones de trabajo (12 grados centígrados, humedad y poco oxígeno) y dedican el resto del tiempo a la limpieza de piezas, a la clasificación y a la documentación del yacimiento. Desde luego no todo es pico y pala o, mejor dicho, pincel, jeringuilla y espátula en la excavación científica.

En la entrada de Cueva Mayor, 20 especialistas están atareados en otro agujero practicado en el suelo. Es el yacimiento del Portalón. José Miguel Carretero, de la Universidad de Burgos, estudia la perforación (de dos por tres metro y dos de profundidad) junto con el geólogo Alfredo Pérez González. Dos semanas han tardado en hacer la perforación y eliminar las capas revueltas por viejas excavaciones, unas profesionales y abandonadas y otras de furtivos. "Ahora estamos en el nivel de la edad del bronce, de hace unos 4.000 años, y hemos encontrado ya mucha cerámica, fósiles de animales domésticos, puntas de flecha en hueso, muchas piedras talladas...", explica Carretero. Los hombres de la edad del bronce vivían en estas cuevas, guardaban el ganado, hacían cerámica, cocinaban y, a unos metros, en la Cueva del Sílex, colocaban a sus muertos en una galería que usaban de santuario.

Con el Portalón, cuenta Carretero, entró Atapuerca en los libros de prehistoria, en 1910, cuando se descubrió allí una pintura de un caballo que puede tener 11.000 años. Los estudios geológicos y geofísicos del Portalón indican que la acumulaciòn de sedimento es extensa y profunda, y los científicos esperan encontrar los niveles correspondientes a 10.000 años o quizás 30.000, y tal vez aparezcan entonces restos neandertales.

La nueva estrategia que se abre en el proyecto científico de Atapuerca es ampliar el tiempo de registro estudiado para conocer "la actividad económica y social de los humanos desde hace algo más de un millón de años hasta casi la actualidad", como dice Eudald Carbonell, otro de los codirectores de la excavación junto con José María Bermúdez de Castro. Los yacimientos excavados en Atapuerca hasta ahora se acababan hace 125.000 años.

Para completar la visión de ese tiempo más reciente, se ha abierto otro yacimiento contemporáneo al del Portalón, el del Mirador, situado en un resguardo de la cueva amplio, orientado al sur, protegido de los vientos del norte y con un buen panorama sobre los alrededores. Carbonell está entusiasmado con ese lugar. ¿Quién podría resistirse a ocuparlo en cualquir época del pasado? Su olfato le dice que ahí hay neandertal y le gustaría ir deprisa en la excavación, pero el método científico se impone y, explica, el Portalón y el Mirador se irán abriendo estratégicamente en función de lo que se vaya encontrando.

De momento se ha excavado en el Mirador un agujero de sondeo. "Estamos en la edad del bronce y hemos encontrado varias capas blanquecinas de ceniza, restos de incendios de paja y excrementos de animales que harían los ocupantes de la cueva por razones higiénicas", explica Josep María Verges (Universidad Rovira y Virgili de Tarragona).

Uno de los yacimientos que ha dado tremenda fama a Atapuerca es Gran Dolina. Allí se encontraron, en994, los primeros fósiles de Homo Antecessor, el europeo más antiguo conocido. La reducida superficie que se excavó hasta el nivel de más de 800.000 años, en que aparecieron unos cien huesos humanos, alcanzó ya al nivel inferior del yacimiento. Por arriba, en el nivel de 350.000-400.000 años, se afanan 50 personas excavando poco a poco 90 metros cuadrados. Este año han aparecido muchos restos de fauna y unos mil instrumentos de piedra, pero ni rastro de fósiles humanos. Carbonell explica que la estrategia en este caso será dividir en dos partes la excavación y avanzar más rápidamente en una. A unas decenas de metros de Gran Dolina, Antonio Rosas (CSIC) y cuatro colegas se ocupan del yacimiento del Elefante. Trabajan ahora en el nivel de más de un millón de años y han encontrado " una lasca de sílex y dos trocitos más", explica Rosas. El hallazgo es muy interesante, según los investigadores, porque apunta que en la Sierra de Atapuerca estuvo el hombre hace más de un millón de años.

Este año participan 120 personas en las excavaciones de Atapuerca, cada vez más complejas y completas. Para hacerse una idea del volumen de tierra investigado granito a granito: cada día, durante algo más de un mes, Gloria Cuenca y su equipo lavan en el río dos toneladas de sedimentos extraídos de los cinco yacimientos abiertos.

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