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miércoles, 14 de enero de 1998
Reportaje:

¿De qué está hecha la Luna?

El conocimiento que tenemos de la composición de la Luna se basa, por una parte, en los análisis in situ que realizaron los astronautas del programa Apolo y en los exhaustivos estudios que se han hecho de los 400 kilos de rocas lunares que trajeron. Hay que tener en cuenta que los astronautas tocaron únicamente seis puntos de la Luna. Por otra parte, los miles de fotografías de la Luna que se han hecho permiten extrapolar la información obtenida en esos seis muestreos para lograr una aproximación de lo que sería un estudio global, con todos los errores que esta generalización conlleva. Con todo, los geólogos hemos agrupado los componentes de la Luna en cuatro grandes categorías en función de su origen, cuyo interés de explotación se contempla en aplicaciones allí mismo.Elementos extralunares

Con la excepción de los elementos implantados por el viento solar (hidrógeno, carbono, nitrógeno y gases nobles), las principales concentraciones de interés, a partir de fuentes extralunares, son las de los elementos denominados siderófilos, como el hierro, el cobre, el níquel, etcétera, entre los cuales el más abundante es el primero.

La mayor parte de ellos procede de cuerpos meteoríticos que han impactado sobre la superficie lunar, y no es raro que, aunque en algunos casos existan desviaciones de la norma, sus pautas de concentración en el regolito sean similares a las de los meteoritos condríticos. Las concentraciones que podrían tener mayor interés de aplicación tecnológica se encontrarían en los restos de meteoritos de grandes dimensiones.

Fuentes internas

Las concentraciones de elementos mayoritarios son, salvo para el titanio (abundante) y el sodio (muy escaso), similares a las terrestres. En cuanto a los elementos traza incompatibles, destacan los altos valores en tierras raras de los basaltos de tipo KREEP. Las concentraciones de elementos menores más interesantes para su utilización in situ son las del fósforo, cromo y manganeso. El cromo muestra una mayor abundancia en las rocas lunares que en sus homólogas terrestres. El manganeso en las rocas lunares llega al 0,25%.

Movilizados por vapor

Los elementos de origen externo e interno movilizados por vapor incluyen los halógenos y azufre, cobre, zinc, etcétera. Los elementos de este grupo, o sus compuestos, se vaporizan a relativamente baja temperatura (unos pocos cientos de grados centígrados) y muchos de ellos son comunes en meteoritos y en menas terrestres de sulfuros. No se descarta que estos elementos puedan encontrarse en concentraciones de interés económico en el interior de la Luna.

Volátiles

Los principales recursos de volátiles lunares afectan a las distribuciones de gases nobles, hidrógeno, carbono, nitrógeno, flúor, cloro y azufre. De los gases nobles, destaca la posible utilización del helio (3He). Se ha estimado que el viento solar ha depositado más de un millón de toneladas de 3He sobre el regolito lunar. Los cálculos realizados indican, por ejemplo, que el 50% del Mare Tranquillitatis podría ser explotable, y capaz de producir unas 7.000 toneladas de 3He. La fusión de sólo 100 kilos de 3He con deuterio en plantas termonucleares puede producir más de 1.000 megavatios de energía eléctrica.

Con respecto al hidrógeno, su contenido medio en los basaltos lunares es generalmente muy bajo. Algo superiores son los valores obtenidos en las brechas y aún mayores los correspondientes a los suelos.

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