Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Cuatro jueces y un asesinato

Mientras cuatro jueces han visitado el juzgado de Berja, uno o varios asesinos están disfrutando de la libertad, pensando quizá en cometer un nuevo asesinato tan impune y salvaje como el cometido en la persona de Ana Lirola.Diariamente, a través de los medios de comunicación, se nos informa de mujeres, hombres, niños/as, que han sido agredidos, violados o asesinados por gentes sin ningún escrúpulo ante la vida de los demás. Nuestra capacidad de asombro se ve cada vez más reducida. Estos hechos me parecen de una gravedad extrema.

Queremos que esos asesinos estén en la cárcel. Han perdido no ya todos sus derechos, sino su condición de personas, o como se les quiera llamar.

Injusticias siguen existiendo, y aunque seguimos teniendo boca para protestar, la utilizamos cada vez menos. Ha tenido que ocurrir un hecho tan aberrante; para que me plantee hasta qué punto la pasividad de la gente de esta ciudad se me hace insoportable.

Ana Lirola tenía sus defectos, como todos los que leéis esto; vivía en Dalías, pintaba y amaba la libertad, su forma de ser no traicionó su forma de pensar, y esto aún parece que molesta hasta tal punto que se ha distorsionado su imagen en la nota ofrecida por el Gobierno Civil a los medios de comunicación.

Calificar de punk a una persona por llevar el peinado que le apetecía no es acertado. Existen conceptos que se utilizan de forma errónea. Punk sugiere, a gran parte de esta población inculta y carente de movimientos sociales y culturales sólidos, algo fuera de la norma, excéntrico y que no llegan a comprender. Es grave que

Pasa a la página siguiente

Viene de la página anterior

un concepto sea mal utilizado por los medios de comunicación, pues de ellos la gente forma sus opiniones.

Han pasado tres meses de la violación y asesinato de Ana Lirola y aún no sabemos nada. Son ya cuatro los jueces que se han ido turnando en este caso complicado.

El porqué aún el juzgado de Berja no se haya nombrado juez titular lo desconozco. Lo que sí es cierto en un Estado de derecho como el nuestro es que la imagen de la justicia está cada vez más deteriorada.

¿Por qué, dada la gravedad del caso, no se ha asignado un Juez especial?

¿Por qué no se envía de la Brigada Central de Investigación personal especializado dada la gravedad del caso y ante la inoperancia de la Benemérita? ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar aún para que sepamos qué ocurrió?

Ana: si dimos parte de tu desaparición el martes a primera hora, ¿por qué no nos avisaron que eras tú hasta el viernes?

¿Por qué el mismo viernes se presentó en la casa la Benemérita llevando en una caja los cinco dedos de tu mano izquierda cortados?

¿Por qué el forense estaba de vacaciones y se le dio reconocimiento de forense a una licenciada en medicina general sin título?

¿Por qué no acotó la Benemérita uno o más días la zona donde te encontraron?

¿Por qué la gente que sabe algo no colabora aún más para esclarecer tu asesinato?

Ana: me siento impotente y desprotegida, tengo tantas dudas ... Mierda. ¿Por qué?-

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de noviembre de 1987