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jueves, 19 de marzo de 1987

Multa de 2.500 pesetas a Muelle por pintar el pedestal del oso y el madroño

El grafista madrileño dice que su actividad es netamente cultural

El temible rotulador de la calle madrileña, el grafista más popular de Madrid, fue sorprendio por un sereno, hace poco más de un mes, mientras dejaba su impronta de rúbrica negra sobre el pedestal del oso y el madroño apenas unas horas después de haber sido colocado en su nuevo emplazamiento en la recién remodelada Puerta del Sol. En el juicio, celebrado ayer en los juzgados de la calle de María de Molina, donde se le multó con 2.500 pesetas, Muelle declaró con orgullo al fiscal que lo suyo era netamente cultural, que no tenía dinero para pagar a una instancia superior.

Todo madrileño de a pie ha visto alguna vez la palabra Muelle garabateada sobre un muro, un andén del metro o un buzón de Correos. La palabra y su aparición en el perfil estético de la ciudad han creado una mitología alrededor de un nombre, y por extensión de una sombra que pintaba, casi siempre por la noche. Grafólogos y artistas plásticos se han interesado por el tema.Muelle se llama en realidad Juan Carlos, tiene 22 años y vive en la barriada de Campamento: "Mi barrio lo tengo al día. Tengo hechas allí todas las pintadas que deseo. Muchas veces no es una cuestión de cantidad, sino de ubicarlas bien, que luzcan donde el mayor número posible de gente las vea".

Este chico, que arrastra el mote de Muelle desde la escuela elemental ("una vez me hice una bicicleta con un muelle gigante de amortiguador") y que se ha hecho conocer en la geografía urbana a través de su firma, era sorprendido en la madrugada del 25 de enero por el sereno Francisco Javier Velasco en la Puerta del Sol. Entonces acudieron otros serenos y por fin fue llevado a la comisaría. Presentada la denuncia y pasado un mes, ayer a las doce del mediodía era requerido por el alguacil para que se quitara su habitual gorra negra. Juan Carlos se presentó al juicio vestido de negro y con camisa de seda morada y pajarita lila: "Mis colores preferidos son la gama de los violetas".

El fiscal pregunta

El fiscal, con la rutina de quien trata accidentes de tráfico, leyó que en el día de autos el acusado pintó el oso. Muelle pide hablar y puntualiza que sólo llegó a pintar en el pedestal. El fiscal le mira y pregunta por la pintada de la flecha y el muelle: "¿Qué quiere decir eso?". Juan Carlos contestó: "Un muelle". "Eso ya lo sé", repuso el fiscal, "pero, ¿qué quiere decir?". En este punto, Muelle se rascó la cabeza y volvió a decir: "Muelle, solamente muelle".El fiscal echó mano del código y volvió a la carga: "¿Pero pertenece usted a alguna organización vanguardista, a algo así?". Muelle se mantuvo en sus trece y contestó, con cierto orgullo: "Esto mío es una actividad cultural". Esto decidió al fiscal a hojear otra vez el código y pedir una multa de 2.500 pesetas. El juez y el fiscal intercambiaron unas crípticas frases leguleyas y citaron al acusado para recoger la sentencia.

Saliendo del tribunal, Muelle no resistió, y en el primer lienzo de pared que encontró apenas a unos pasos de la puerta donde estaba aparcado un coche de la policía esgrimió el rotulador y puso, en rosa fosforecente: "Muelle".

"Este logotipo que se ve ahora, que ya tengo registrado en la propiedad industrial, lo definí hace unos tres años; antes hacía letras de imprenta".

Actualmente, este artista del grafito se encuentra en tratos con una galería madrileña para hacer una exposición: "Ya he estampado camisetas, y pegatinas. También he entrado en algunas movidas artísticas, que no han ido a más por falta de recursos. Los sprays salen caros, y encima, se cargan la capa de ozono. Si pudiera, usaría aerógrafo".

Y tiene sus sueños empresariales: "Haré una multinacional del grafitti. Creo que se pueden hacer muchas cosas. Se puede enfocar culturalmente, aunque en realidad es una marca, y esto puede convertirse en lo que yo llamo una historia carismática".

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