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Reportaje:

20.000 personas sin asistencia quirúrgica

La isla de Gomera, redonda, sólo aventajada en su pequeñez por la de Hierro, es un prototipo de lo que el ingenio humano es capaz de obtener. En sus 380 kilómetros cuadrados de superficie alberga a una población de 20.000 personas que han de extraer del mar las riquezas piscícolas y construir, a pleno sudor, escalonadas huertas (bancales) para aprovechar los pronunciados desniveles de su agreste geografía y hacer productivas las numerosas fuentes de agua que se diseminan a lo largo de las fecundas reservas naturales que le caracterizan. Históricamente ocupó un papel relevante en la gesta colombina.La circunstancia de no disponer de aeropuerto por las ingratitudes de su paisaje ha marcado con tintes de tragedia la existencia de sus pobladores. Varias muertes, por falta de asistencia médica, han jalonado el pasado reciente de la isla. El único centro sanitario de la isla, su hospital insular, ha sido motivo de polémica por no estar dotado de los medios necesarios para atender a heridos que requieran una medicina quirúrgica. Las autoridades de la isla han demandado continuamente al Estado mayor atención sobre su infraestructura sanitaria para "evitar más desgracias". La Gomera se encuentra situada a 30 kilómetros del oeste de Tenerife, la capital de provincia, y el único medio de comunicación interinsular es el marítimo, que cubren la compañía Trasmediterránea y la empresa privada Fred Olsen.

Su fama de haber sido uno de los puertos más transitados en las comunicaciones entre Europa y América, no ha servido de nada a sus habitantes, que, si bien ascendían al final de la guerra civil a un número de 40.000, se han reducido ahora a la mitad. El resto, especialmente la juventud, emigra a Venezuela o a otras islas integrándose en estas últimas en cinturones urbanos de población de aluvión.

Un importante personaje de la Gomera la definió, gráficamente, como una isla incubadora, porque los jóvenes se marchan a estudiar y no vuelven. La enseñanza no figura entre sus servicios más deficientes, ya que los ayuntamientos y el cabildo subvencionan el transporte escolar para facilitar el acceso a la educación a su población, excesivamente dispersa por su territorio. Posee pocas carreteras y muy sinuosas. Sus pescadores han demandado continuamente más y mejores refugios para incrementar su medio de producción. Su aislamiento le ha permitido conservar junto con la isla de Hierro, mejor que las otras islas del archipiélago, su acervo cultural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de septiembre de 1984