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El gobernador civil de Tenerife y otras ocho personas fallecen en un incendio forestal en la isla de Gomera

El gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Francisco Javier Afonso Carrillo, de 36 años, casado y padre de un hijo, perdió la vida a primeras horas de la tarde de ayer al ser atrapado por las llamas en un incendio registrado en la isla de Gomera. En el siniestro fallecieron otras ocho personas, entre las que figuraban el secretario del gobernador, Bartolomé Alonso; su chófer, José Brito Villalba, y el sargento de la Guardia Civil Florencio Ballesteros Jiménez. Las víctimas fueron sorprendidas, a causa de un cambio brusco de la dirección del viento, cuando viajaban en varios automóviles para inspeccionar el lugar del incendio, a las 2 de hoy aún no sofocado.

También han podido ser identificados los cadáveres de Ángel Izquierdo Cabrera -ATS-, Víctor Darlas Aguilar, Sebastián Darias Herrera y Carlos José Jérez Reyes pero aún no se averiguado la identidad de los restos del noveno fallecido. En el accidente resultaron asimismo heridas, de diversa consideración, 20 personas, según los últimos datos. Nueve heridos fueron trasladados cinco horas después del siniestro al hospital general clínico de Tenerife. Entre estos últimos figura el presidente del Cabildo de la. isla, Antonio Plasencia (con heridas graves). Otro de los afectados, con quemaduras de primer grado, es el delegado del Gobierno en la isla, Álvaro García, que fue hospitalizado en el único centro hospitalario que existe en Gomera. Por otro lado, a las 19 horas se desató otro incendio en el norte de la isla, en torno al municipio de Santa Úrsula, que parecía tomar importantes proporciones.Para primera hora de hoy se espera la llegada a la isla del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, y de los ministros de Administración Territorial e Interior, Tomás de la Quadra y José Barrionuevo, respectivamente, para asistir a la capilla ardiente del gobernador civil que desde las 9.30 estará instalada en la propia sede del Gobierno civil tinerfeño. El Gobierno regional ha decretado tres días de luto oficial.

La noticia de la muerte del gobernador civil, que estaba en este puesto desde julio pasado, produjo honda consternación en todos los ambientes del archipiélago, debido a que se trataba de una persona unánimemente apreciada por toda la población. El Consejo de Gobierno de la comunidad autónoma canaria estaba reunido cuando recibió la noticia. La sesión fue suspendida inmediatamente, y los consejeros, con su presidente, Jerónimo Saavedra, del PSOE, al frente, se trasladaron inmediatamente a la citada isla. El delegado del Gobierno central en el archipiélago, Eligio Hernández, asumió el mando de las tareas de rescate.

300 hectáreas afectadas

El incendio forestal que produjo la muerte del gobernador civil, entre otras personas, se inició en la zona conocida como La Laja, en la zona central de Gomera, en la noche del lunes pasado, y cuando se creía que estaba extinguido había devorado 300 hectáreas. Afonso Carrillo se había trasladado en la mañana de ayer a la isla para evaluar sobre el terreno el alcance de las pérdidas ocasionadas por el fuego. Las llamas se habían iniciado en los márgenes del parque nacional de Garajonay (1887 metros de altitud).

A primeras horas de ayer nada hacía temer lo ocurrido, porque el fuego estaba casi totalmente controlado. El coche oficial de Afonso Carrillo emprendió su marcha por la carretera dorsal, con toda normalidad, hacia el lugar devastado. Le acompañaban su secretario particular, Bartolomé Alonso; el conductor del automóvil, José Brito Villalba, y el sargento de la Guardia Civil Florencio Ballesteros Jiménez.

El diputado regional Alonso Trujillo sería después la primera persona en reconocer el cuerpo calcinado del gobernador civil de la provincia. El parlamentario pudo identificar el cuerpo al comprobar que portaba sus prendas personales (reloj, anillo y pulsera). Junto a él se encontraban los cadáveres de su secretario y del citado guardia civil.

La secuencia de los trágicos hechos pudo desencadenarse en escasos segundos. A las 3.45 (hora canaria), Afonso dio su última señal de vida a través del teléfono de su automóvil. Indicó que se encontraban acorralados por el fuego. A partir de ese momento no se supo nada más de él ni de sus acompañantes. A las pocas horas, el ministro del Interior, José Barrionuevo, que estaba reunido en Consejo de Ministros, tuvo noticia del suceso. La reconstrucción de los últimos momentos vividos por las personas fallecidas pudo tener su punto de partida en el lugar conocido como Roque de Ojila, situado hacia el norte del foco inicial del fuego (La Laja).

En ese lugar, el gobernador civil y su séquito se vieron sorprendidos por un cambio brusco del sentido de los vientos, que comenzaron a soplar de Norte a Sur. Las llamas, de forma implacable, se dirigieron hacia la carretera dorsal donde estaban estacionados los automóviles. Sus ocupantes, entre los que figuraban los fallecidos, huyeron hacia el sur, sin percatarse de que el incendio se propagaba precisamente en esa dirección. El fuego les asaltó por la espalda, en medio de una vaguada, en la zona conocida como Roque de Agando, cuando desesperadamente buscaban una escapatoria.

A partir de ese momento las tareas de rescate de las personas alcanzadas por el fuego se tornaron muy difíciles, porque las llamas se extendieron en tres frentes, amenazando con aproximarse al monte del Cedro (importante patrimonio forestal), hasta destruir algo más de 700 hectáreas. La escarpada orografía, unida a la precariedad de medios y a las escasas comunicaciones de la isla, ha hecho necesario multiplicar los esfuerzos para combatir el fuego.

Traslado en helicópteros

Alrededor de 4.000 voluntarios se han ofrecido a colaborar en dichos trabajos. El único medio de transporte, el marítimo, fue utilizado para suministrar a la isla herramientas y equipos contra incendios, agua, leche y sangre.

El capitán general de Canarias, José Pérez-Íñigo, que se trasladó en la tarde de ayer, junto al Gobierno canario, en helicóptero, por no disponer la isla de aeropuerto, reclutó a la primera compañía de zapadores de Tenerife y a un destacamento del Regimiento 49 de Infantería para enviarlos por mar a la isla, a fin de unirse a los trabajos para controlar el incendio. Las líneas telefónicas con la isla quedaron bloqueadas. El hospital insular de Gomera, con todo su personal (12 médicos, 14 ATS y 45 auxiliares) centró todos sus esfuerzos para atender a los heridos.

La emoción inundó ayer las calles del Puerto de la Cruz, ciudad de la que era natural y se formaron grupos ávidos de noticias en torno al Ayuntamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de septiembre de 1984

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