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miércoles, 16 de junio de 1982

Venezuela reanuda su reclamacion sobre Esequibo

  • Recurre a la ONU, aunque Guyana teme acciones militares
Pasado mañana expira el Protocolo de Puerto España, firmado el 18 de junio de 1970 en la capital de Trinidad-Tobago, por el que Venezuela congelaba durante doce años su reivindicación sobre la Guayana Esequiba, un territorio que reclama como propio y supone los cinco octavos de Guyana. En Georgetown existe preocupación ante las posibles medidas que pueda adoptar Caracas -fundamentalmente por el precedente de las Malvinas y el firme apoyo prestado por Venezuela a Argentina- aunque el Gobierno venezolano ya ha manifestado que a partir del viernes recurrirá a las Naciones Unidas paría resolver el contencioso. Guyana, sin embargo, teme una acción militar de su poderoso vecino, al que acusa de violar repetidamente su frontera.

El último de estos incidentes, según el Gobierno guyanés, se produjo el pasido mes de mayo, cuando tropas venezolanas cruzaron la frontera entre los dos países en la región de "Eteringbang, de donde fueron expulsadas por el Ejército guyanés. Durante el año pasado Guyana contabilizó 81 violaciones de su espacio aéreo por parte de la aviación venezolana.El presielente venezolano, Luis Herrera Campíns, sin embargo, -ha manifestado constantemente que su país no va a recurrir a la acción militar para recuperar el teritorio en disputa -150.000 kilómetros cuadrados, de los 215.000 que constituyen Guyana-, y a finales de mayo su ministro de Asuntos Exteriores, José Alberto Zambrano, informó al secretario general de las Naciones Unidas que a partir del 18 de junio la disputa que daría sometida a la ONU, conforme a lo estiblecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, firmado por Venezuela y Gran Bretaña, al que se sumó po,ro después, cuando logró su independencia, la propia Guyana.

"Perros fascistas"

El régimcen pro socialista de la República Cooperativa de Guyana ha denunclido en todos los foros internacionales en que tiene voz la amenaza que para su integridad territorial siipone la reivindicación venezolana y ha acusado a Venezuela de "país expansionista que intenta abusiar de los más débiles", denuncias sistemáticamente desmentidas en. los mismos foros por Caracas.

El presidente guyanés, Forbes Burnham, ha sido más explícito y ha calificado a sus vecinos de "perros fascistas", "esclavistas" "conquistadores", "terroristas" ; "bandidos". En Guyana, donde la oposición se encuentra a la izquierda del Gobierno procastrista, es unánime el rechazo a las pretensiones venezolanas, y los partidos que se oponen a Burnham manifiestan estar dispuestos a defender "la independencia, soberanía e integridad territorial de Guyana".

El sentimiento de propiedad sobre el territorio en disputa es análogo al otro lado de la frontera, donde en las escuelas se presenta la Guyana Esequiba como perteneciente a Venezuela.

Soluciones 'contundentes'

Observadores políticos ponen de manifiesto la presencia en Caracas de un lobby, integrado por parte del Ejército y algunos políticos, partidario de recurrir a la contundencia militar para poner fin al contencioso. Esta vía no parece tener salida, pues Venezuela no cuenta con casi ningún apoyo internacional para su reivindicación aunque el llamamiento a la negociación realizado hace dos semanas por los países No Alineados sea considerado en Caracas como un triunfo de la diplomacia venezolana.

Con Guyana se alinea el Tercer Mundo y la comunidad anglófona del Caribe, que mira con temor las pretensiones venezolanas.

La región de Esequibo es rica en minerales, piedras preciosas, madera, petróleo y, quizá, uranio. En ella, en el Alto Marazuni concreta mente, se ha propuesto el Gobier no guyanés construir un complejo hidroeléctrico de 750 megavatios, que Caracas ha boicoteado constantemente, pues "su construcción en las condiciones actuales es inadmisible para Venezuela, y no estamos dispuestos a reconocer ningún derecho que pretenda invocarse a partir de la hipotética eje cución de dicho proyecto".

"...desde el río Esequibo"

La disputa ierritorial se remonta a principios de siglo pasado. Venezuela apenas había consolidado su independencia cuando los británicos extendieron hacia el Oeste, sobre tierras selváticas venezolanas, su presencia en la ribera derecha del río Esequibo. Esta expansión fue conscientemente realizada por Londres, que en el momento de la independencia de Venezuela se refirió a "este bello y rico país que se extiende por el Mar del Norte desde el río Esequibo o confines de la provincia de Guyana. .. ".

Venezuela nunca reconoció tal ocupación, y a-finales de siglo, con la ayuda de Estados Unidos y bajo la advocación de la doctrina Monroe, aceptó la constitución de un tribunal arbitral que decidiese sobre los límites fronterizos con la Guyana británica.

El tribunal -integrado por dos jueces británicos y dos norteamericanos, que.iban a defender los intereses de Venezuela- se constituyó en París bajo la presidencia del diplomático ruso Federico de Martens. El 3 de octubre de 1899 dictó por unanimidad un laudo arbitral en el que se atribuyó a Gran Bretaña el 90% del territorio en disputa y se reservó para Venezuela el área de las bocas del Orinoco y otros 13.000 kilómetros cuadrados al suroeste del territorio en disputa.

El fallo fue aceptado por todas las partes, aunque en Venezuela se hicieron oír voces disconformes, y en 1905 se concluía la delimitación sobre el terreno de lo acordado.

El diferendo había sido salvado y las relaciones anglo-venezolanas volvieron a la normalidad.

El contencioso estalla de nuevo en 1949, cuando se hace público un memorándum eloborado por Severo Mallet-Prevost, quien había actuado ante el tribunal arbitral como uno de los abogados de Venezuela. El informe de MalletPrevost, fallecido el año anterior, pone de manifiesto que el laudo adoptado no se guió por razones jurídicas, sino que parecía ser el resultado de un acuerdo entre Gran Bretaña y Rusia por el que la primera hacía a la segunda algún tipo de concesión a cambio del voto favorable a sus pretensiones del presidente Martens.

Las ideas de Martens

La versión de Mallet-Prevost se vió confirmada en 1979, al darse a conocer una carta dirigida por uno de los jueces británicos a su ministro de Asuntos Exteriores, en la que se narra la postura adoptada por el presidente del tribunal, un hombre predispuesto a priori al entendimiento entre Gran 'Bretaña y Rusia, potencias con intereses enfrentados por aquel entonces en Asia Central.

Martens, concretamente, aboga por una acción común anglo-rusa para civilizar, por mandato de la Divina Providencia, a los pueblos bárbaros o semisalvajes -entre los que no cabe la menor duda está incluida Venezuela-, pueblos a los que no puede aplicarse el Derecho Internacional europeo, según expone en su obra Rusia e Inglaterra, en Asia Central.

Al conocerse el memorándum de Mallet-Prevost, Venezuela plantea la nulidad del laudo de 1899 e inicia una campaña en las Naciones Unidas y ante la Organización de Estados Americanos. Tras varios años de conversaciones, Gran Bretaña accede a revisar lo actuado, y en 1966 se firma el Acuerdo de Ginebra, por el que se constituye una comisíón mixta para buscar soluciones satisfactorias" al diferendo, se establece una exacta cronología de los pasos a dar y se acuerda que, de no alcanzarse resultados concretos, se recurrirá a uno de los niedios de solución pacífica previstos en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

Tras cumplirse el plazo sin ningún acuerdo, y cuando está a punto de entrar en funcionaimiento el recurso a las Naciones Unidas, el canciller venezolano vuela inesperadamente a Trinidad-Tobago y allí firma con el representante de Guyana, independiente desde 1966, el Protocolo de Puerto España, que congela por un período de doce años, prorrogable salvo denuncia, el Acuerdo de Ginebra. Ahora expira tal Protocolo, que Venezuela ha manifestado no tener intención de prorrogar, y se abre un período de incertidumbre sobre el futuro del noreste del continente suramericano. En principio, y puesto que Venezuela va a poner la reivindicación en manos del secretario general de la ONU, entrará enjuego el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, por el que "las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz.Y la seguridad internacionales tratarán de buscarle solución, ante todo, mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos a su elección".

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