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El timo del "magiclick" hace perder a la Telefónica dieciséis millones de pesetas mensuales

La Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) sufre en Madrid unas pérdidas medias mensuales que se elevan a diecisiete millones de pesetas por el empleo del método fraudulento de los encendedores eléctricos, que permiten mediante una aplicación al aparato mantener comunicaciones gratuitas con cualquier parte del mundo. Además se han de añadir otros veinte millones mensuales por los destrozos que ocasionan los 778 actos vandálicos de media diaria que sufren las cabinas madrileñas.

En cifras globales, la compañía pierde cerca de seiscientos millones de pesetas anuales, el 50% de las de todo el país, por los destrozos y sistemas fraudulentos. El más utilizado de éstos es el llamado del magiclik. Más de la tercera parte de las cabinas de la provincia se encuentran fuera de servicio por falta de repuestos para repararlas.El vandalismo que afecta a las cabinas telefónicas de servicio público acarrea mensualmente a la Telefónica unas pérdidas medias mensuales de unos veinte millones de pesetas, cifra que según las fuentes consultadas representa, de todas formas, un descenso, en comparación con fechas anteriores, ya que, por ejemplo, en mayo de 1979, los perjuicios alcanzaron los veinticinco millones de pesetas. Por la utilización de sistemas fraudulentos, principalmente el timo del magiclik, la CTNE deja de ganar unos diecisiete millones de pesetas al mes. A estas cantidades se deben sumar otras por fallos mecánicos, que elevan las pérdidas anuales, en el entorno de Madrid, a 583 millones de pesetas, y a 1.225 millones, en toda España.

Si las pérdidas por destrozos van en descenso, puede ser porque 1.396 cabinas de Madrid se encuentran fuera de servicio y alrededor de un 40% de éstas no tienen ya aparato, bien por haber sido retirado por la compañía, bien por llegar a ser totalmente destruido. También la CTNE está instalando unos teléfonos que rechazan los impulsos eléctricos emitidos por los aparatos empleados para el fraude. E invalida asimismo otros trucos que utilizan monedas. Según dichas fuentes, ya se han fabricado unos 30.000 aparatos en este sentido.

En Madrid hay instaladas un total de 3.632 cabinas que reciben una visita diaria del celador y otras dos visitas, también diarias, de los recaudadores. Pero, siempre según las fuentes mencionadas, los recaudadores recogen poco dinero y los celadores no dan abasto para repararlas. Por eso muchos teléfonos han sido retirados para evitar su destrucción total.

Los sistemas fraudulentos

Quizá el más conocido, y en la actualidad más utilizado de los sistemas para no pagar las llamadas realizadas desde una cabina sea el conocido como el timo del magiclik. Consiste en aplicar un encendedor eléctrico, de los que se utilizan para las cocinas de gas, al cable del teléfono que, en las cabinas, está protegido por una envoltura metálica flexible. Con este sistema se puede hablar con cualquier parte del mundo por la red automática internacional. Al descolgar su aparato el comunicante a quien se llama, el defraudador aplica un extremo del cable interior del encendedor y le transmite un impulso eléctrico que produce un campo magnético. Este campo magnético activa el interruptor de cobro y queda retenido durante el período mínimo necesario, según la distancia. Cuando un clack señala que se deben introducir más monedas para mantener la comunicación, el defraudador emite nuevos impulsos y la comunicación continúa. Si es necesario solamente un duro para hacer una llamada breve en Madrid, por el sistema del magiclik sólo necesita dar un impulso eléctrico. Si, por la distancia, necesita monedas de cuantía superior, los impulsos eléctricos serán más. Este sistema, que toma el nombre de una marca de ese tipo de encendedores, puede ser aplicado con cualquier clase de chisquero eléctrico.Otros métodos, a los que está poniendo remedio la Compañía Telefónica, son los de las monedas atadas o chupadas. Por el primero de ellos, el defraudador introducía una moneda atada a un hilo. Cuando el aparato traga la moneda, quien utiliza este truco tira del hilo y el duro vuelve a su sitio anterior, con lo que, al final de la conversación, puede recuperarlo sin haber pagado nada por la comunicación.

Existen más modalidades de fraude, entre ellas la de verter un poco de cerveza por la ranura de introducción de monedas, pero son métodos más complicados y, por tanto, más difíciles de utilizar impunemente. Además los ingenieros de Telefónica realizan numerosos estudios para paliar los fraudes en los teléfonos públicos. De todas formas, hay sistemas legales para no pagar utilizando una cabina pública. Si se llama a un domicilio que disponga de un aparato tipo góndola y el receptor atiende a la llamada al primer timbrazo, el interruptor de cobro se bloquea, las monedas no pasan al cajetín correspondiente y la comunicación resulta gratuita.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de octubre de 1980

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