Vecinos del extrarradio coruñés protestan por la creciente contaminación
Los vecinos de varias localidades situadas en las proximidades de la ciudad de La Coruña, en las que habitan cerca de 4.000 personas, están preocupadas por el alarmante incremento que, según ellos, viene experimentando últimamente la contaminación que se deriva del funcionamiento de la refinería de Petrolíber y de otras industrias como Genosa y Aluminios de Galicia o el vertedero de basuras que estableció el Ayuntamiento de La Coruña en las inmediaciones.
La proximidad de las viviendas, a cuarenta metros de la refinería, en algunos casos, podría representar, en opinión de los vecinos, serios riesgos para la vida humana si llegaran a producirse accidentes inesperados, tales como incendios, fugas de gases incontroladas, etcétera.Por otra parte, la mayoría de los afectados considera que Petrolíber no cumplió con ellos los pactos establecidos en 1962, cuando se instaló la factoría, en el sentido de que las familias a quienes se expropiaba los terrenos obtendrían puestos de trabajo en la refinería. Sobre un total de unas seiscientas personas empleadas, poco más de cincuenta trabajadores fueron tomados entre las familias expropiadas. Pero lo que más les preocupa ahora es que Petrolíber está construyendo, sobre terrenos expropiados nuevamente, una planta de cock. Los vecinos temen también un nuevo foco de contaminación. Son muchos los habitantes de Meicende, Bens, Nostián y Borroa - que se consideran estafados al no haber obtenido las promesas que dicen haber recibido de Petrolíber cuando tuvieron que vender sus tierras a bajo precio. Incluso llegó a darse la circunstancia de que una parte de dichos terrenos fue luego revendida por Petrolíber a Camping Gas y a Butano, después de que los primitivos propietarios fueran presionados para firmar el derecho de reversión de las fincas favorable al expropiador.
En diversas ocasiones trataron de negociar acuerdos, sin resultado. «Nos cortaron los caminos, invadieron y destruyeron la playa de Bens con los escombros hasta hacerla desaparecer y dieron trabajo a los de fuera, negándolo a los de aqui», contestó a EL PAIS Emilio Vázquez Souto, vecino de Borroa.
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