Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Grave crisis en el sector del esparto

La sustitución del esparto por fibras sintéticas, generalmente importadas, en la industria textil, y el cierre de dos empresas dedicadas a la elaboración de celulosas en Alcoy y Almería, han repercutido negativamente en la economía de más de 2.000 familias en las provincias de Albacete, Almería, Jaén y Murcia, especialmente en las comarcas de Hellín y Cieza, donde unos 315 trabajadores fijos y gran cantidad de eventuales se dedican a la recogida del esparto de los montes, en su mayor parte comunales.

La Junta de Andalucía y el Consejo Regional murciano subvencionaron en su día a los afectados de sus respectivas circunscripciones; también la Diputación de Albacete concedió unas ayudas que sirvieron para paliar durante poco más de un mes la situación de los esparteros de la provincia. Pedro Bolívar, representante del PCE en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, presentó en una de las últimas reuniones una moción al respecto.

A mediados de febrero se publicó en el Boletín de las Cortes una serie de preguntas dirigidas al Gobierno por Marcelino Camacho, secretario general de CCOO, sobre las medidas a adoptar para mantener los puestos de trabajo de quienes se dedican a la recogida y comercialización del esparto; la política a seguir por el Gobierno, y la fijación de un precio que haga rentable la recolección de este producto, sin que hasta el momento el diputado comunista haya obtenido respuesta. En su escrito se recogen detalles como el «impuesto» que los esparteros pagan a los ayuntamientos, consistente en dos pesetas por kilo de esta planta recogida en los montes comunales. Por su parte, los empresarios comercializadores han planteado una reducción del precio de compra, mientras los recolectores solicitan un aumento del 15%, que supondría un precio final de 8,35 pesetas/kilo, una vez deducido el gravamen municipal.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de abril de 1980