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Entrevista:STÉPHANE HESSEL | Autor de '¡Indignaos!' y gurú del movimiento 15-M

"Amo la vida, las mujeres y las ciudades"

Pregunta. Tras ¡Indignaos!, presenta ahora ¡Comprometeos! Está todo el tiempo poniéndonos deberes.

Respuesta. Eso es. Soy un viejo profesor, he vivido mucho tiempo y muchas experiencias, e intento decir a los jóvenes: sed valientes, tened confianza en vosotros mismos, no os preocupéis de esos Gobiernos que pueden hacer tonterías. Tenéis que decirles qué necesitáis realmente. Es lo que ustedes han hecho con su hermoso movimiento del 15-M.

P. Tiene una biografía de Resistencia, campos de concentración, lucha por los derechos humanos. ¿De niño ya era peleón?

R. Fui muy peleón hasta los cuatro años. Entonces tuve una gobernanta que me dijo: "Pequeño, la cólera es mala. Lo importante es que intentes ser seductor". Me pareció una buena idea.

P. ¿Ensayó sobre todo con las mujeres?

R. Cuando podía, pero alguna vez no funcionó. Intenté hacer la corte a una jovencita en el colegio y le mandé una nota. Nota que circuló por toda la clase y que me dejó en ridículo. A partir de entonces tuve mucho cuidado con enviar billetitos.

P. ¿Y ahora con quién lo intenta?

R. Hoy día intento seducir a los periodistas.

P. Pues empezamos bien.

R. Sí, porque los periodistas son los mejores embajadores del pensamiento. Los necesitamos.

P. ¿A qué edad empezó a indignarse?

R. Muy pronto. Pero, sobre todo, después de haber trabajado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1945 a 1948. Cada vez que los derechos humanos son violados, como, por ejemplo, por el actual Gobierno de Israel, o cuando el señor Sarkozy hace cosas que no me gustan. Pero cuando vengo a España no puedo indignarme, porque es un hermoso país.

P. Si aquí lo ve todo ideal, es que no mira mucho.

R. Quizá no todo. Los jóvenes me dicen que hay cosas que no van, y si lo dicen ellos, les creo. Pero estoy seguro de que hay personas valientes que dicen que las cosas tienen que ir mejor. Yo estoy con ellos.

P. ¿Qué quería ser de niño, banquero?

R. Banquero, jamás. Filósofo. Solo el pensamiento. Pero después de la guerra mi profesor de Filosofía me dijo que tenía que comprometerme. Y me hice diplomático.

P. Pues es una profesión de mucha cara de póquer. No le habrá servido de entrenamiento para indignarse.

R. Justamente la diplomacia es perfecta para indignarse sin romper nada. Está bien indignarse, pero que no hay que convertirse en violento. Hay que negociar, ser mediador. Es lo que más me gusta.

P. ¿Y no se divirtió más luego de espía?

R. Fui espía durante la guerra, a favor de los Aliados. De entonces me queda un hermoso recuerdo de solidaridad con quienes corrían los mismos peligros que yo, y un recuerdo muy malo, porque aquello terminó con mi detención por la Gestapo.

P. Nada parecido a 007, que siempre gana.

R. Yo también gané, porque estoy aquí hablando con usted [ríe].

P. ¿Qué país le produce más indignación?

R. Actualmente, Israel. Es un país que amo, pero estoy muy irritado contra su Gobierno.

P. Esperanza Aguirre compara la Puerta del Sol con la Bastilla. ¿Ve usted a España mismamente al borde de la Revolución Francesa?

R. No. Por el contrario, estoy muy impresionado por la forma en que se comportan estos jóvenes indignados. No son violentos, sino pacíficos. No hacen la revolución. Quieren la democracia. Y eso me gusta.

P. ¿Hay que indignarse con el Papa?

R. El Papa es una gran figura respetable, pero da indicaciones peligrosas sobre la forma de comportarse: contra el aborto, contra los anticonceptivos... Yo no soy creyente, y los dioses que amo son los griegos, como Afrodita y Apolo.

P. ¿La recaudación de sus millones de ejemplares vendidos le servirá para indignarse menos?

R. No he ganado dinero. He renunciado a los derechos de autor. Todo el dinero ha ido a los editores, y para Indigène, mi maravillosa editorial francesa. Soy embajador de Francia, un bonito título, y eso me da una pensión suficiente. Cuanto menos dinero tengo, más tranquilo me siento.

P. A sus casi 94 años ¿cuáles son los placeres de la vida?

R. Primero, el amor y luego, la admiración. Me gusta mucho encontrar a jóvenes y a mujeres que hacen cosas y a las que admiro. Y me gustan las grandes ciudades: Barcelona, Madrid, una pequeña estancia que tuve en Toledo. Amo la vida, las mujeres y las ciudades.

Stéphane Hessel, el jueves en Madrid.
Stéphane Hessel, el jueves en Madrid.BERNARDO PÉREZ

PERFIL

Tiene casi 94 años y tres hijos, ha visitado esta semana España por cuarta vez, para presentar su nuevo libro, y está encantado con su reencuentro con algunos jóvenes del 15-M. Le gusta el cine, el mar y la natación, deporte que aún practica. Dice que necesita la ironía para protegerse de tomarse demasiado en serio. Y confiesa que, en el terreno gastronómico, solo se pierde por los buenos vinos y los buenos postres.

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