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Una ley impone a las aerolíneas un plan de control de emisiones

La compra de derechos de CO2 costará a las compañías unos 70 millones al año

Las aerolíneas que operan en España deberán presentar antes de final de agosto un plan de control de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente el CO2. Así lo establece una enmienda que el Senado introdujo a última hora en la Ley del Mercado de Valores. Con esta medida se pone en marcha en España el control de las emisiones a las aerolíneas, que entrará en vigor a en dos años. Las aerolíneas afirman que ya ahorran todo el combustible que pueden -Iberia asegura que hasta ha reducido un 75% la carga de agua potable para aligerar sus aviones- pero la compra de derechos de emisión les costará en España unos 70 millones de euros al año, según una primera estimación del Observatorio de Sostenibilidad de la Aviación, adscrito a Fomento.

La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, explica que con la enmienda introducida en el Senado a la Ley del Mercado de Valores el Gobierno comienza a trasponer la ambiciosa legislación europea que incluye un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE.

La ley establece que desde el 1 de enero de 2010 las compañías aéreas que operen en España tendrán que "llevar a cabo el seguimiento de las emisiones de dióxido de carbono de las aeronaves que operan" y presentar "antes del 31 de agosto de 2009, ante el Ministerio de Fomento, una propuesta de plan de seguimiento de las emisiones de CO2". La aviación, que supone el 2% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo, era uno de los pocos sectores que quedaban exentos del control de emisiones. Hasta ahora.

El director del Observatorio de Sostenibilidad de la Aviación, César Velarde, explica que hay varias formas en las que las compañías pueden emitir menos dióxido de carbono. "El primero es la mejora tecnológica, como motores más eficientes y materiales más ligeros, pero el margen ahí es pequeño". Velarde explica que las compañías ya tienen planes de ahorro de carburante, que se extremaron con el alza del petróleo del año pasado y que amenazó gravemente las cuentas de las compañías. Iberia explica en su memoria anual que "cada 100 kilos adicionales que se transportan se consume una media de 3 kilos más de combustible por hora de vuelo, o lo que es lo mismo, se generan 9,45 kilos más de CO2 por hora de vuelo". Las aerolíneas también han dado órdenes a sus pilotos para que ajusten la velocidad de vuelo. Aunque Iberia se ha negado a comentar su política de control de emisiones, en su informe admite que aplica "ajustes en la velocidad de crucero": "Según cálculos internos, un Airbus A340/300 que realiza la ruta Madrid-Nueva York volando a una media de 745 km/h, puede reducir esa velocidad a 735 km/h y ahorrar prácticamente dos toneladas de CO2 [...] con una diferencia en el tiempo de llegada que no supera los cinco minutos".

Además de la reducción del peso y de la renovación de la flota, Velarde explica que "la mejora del tráfico aéreo" puede acortar tiempo y reducir enormemente las emisiones. El Ministerio de Fomento ha alcanzado un acuerdo con el de Defensa para que aviones civiles puedan utilizar corredores militares y eviten rodeos, con lo que, según el Gobierno se pueden ahorrar 62 millones de euros al año en combustible y de 600.000 toneladas de CO2. Iberia calcula que la implantación de un sistema único de gestión del tráfico aéreo en Europa le ahorraría entre el 6% y el 12% de las emisiones.

Aún así, las aerolíneas tendrán que comprar derechos de emisión para ajustarse a lo que les asignen, ya que sólo recibirán gratis derechos por el 85% de lo que emitían. Velarde calcula que sólo en Espala esa compra rondará los 70 millones de euros al año, aunque el cálculo es imposible hasta que las compañías no presenten sus planes. Las aerolíneas deberán comprar el 15% restante (más el aumento del tráfico aéreo). El objetivo es evitar lo que ocurrió con la industria en la primera etapa de Kioto, hasta 2008. Entonces, ante el temor por el empleo, los Gobiernos asignaron demasiado CO2 gratis a la industria y el precio de la tonelada se desplomó y acabó siendo gratis contaminar.

Varios aviones Dragonair de la compañía Cathay Pacific Airways.
Varios aviones Dragonair de la compañía Cathay Pacific Airways.REUTERS

Plantas en el motor

El sector de las aerolíneas no tiene demasiado margen para reducir las emisiones y por eso apuesta por los biocarburantes, según explica Jennifer Holmgren, directora de Energía Renovable de Honeywell [fabricante de motores y componentes de avión] y responsable de un estudio en el que Boeing y la industria aeronáutica han volado con éxito aviones usando biocarburantes. "No se puede sustituir todo el queroseno, pero sí mezclarlo al 50% con aceite de camelina o jatropha [dos plantas] e incluso con aceite obtenido de algas", añade Holmgren.

Entre diciembre de 2008 y enero de 2009 los investigadores realizaron tres vuelos sin pasajeros de aviones Boeing de Continental Airlines, Japan Airlines y Air New Zealand. El resultado fue una reducción de emisiones de entre el 65% y el 80%, según Holmgren, que destaca que las plantas usadas crecen en terrenos de barbecho. Los aviones se suman a los biocarburantes.

Formas de ahorro

- Reducir la velocidad 10 kilómetros por hora en un vuelo de Madrid a Nueva York ahorra dos toneladas de CO2 y sólo retrasa el vuelo en cinco minutos.

- Las aerolíneas reducen el peso de los aviones para ahorrar combustible. Iberia ha reducido la carga de agua potable un 75%.

- El uso de aerovías militares para evitar rodeos acordada entre Fomento y Defensa permitirá ahorrar 62 millones de euros al año en carburante y 600.000 toneladas de CO2.

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