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Irán ahorca a dos hombres por mantener relaciones homosexuales

Un joven de 21 años recibe 175 latigazos por concertar por Internet una cita gay

Dos hombres, Mojtar N., de 24 años, y Alí A., de 25, fueron ahorcados la semana pasada en la ciudad de Gogan, al norte de Irán, según la organización pro derechos humanos Human Rights Watch. Ambos fueron acusados de mantener relaciones sexuales, un delito -llamado lavat- que se castiga en Irán con la pena de muerte. El tribunal se basó en la sharía, una legislación que interpreta de forma extremista el Corán. El mismo principio rige en al menos otros seis países: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania, Pakistán, Sudán y Yemen.

La sharía establece que todas las relaciones sexuales con penetración entre dos hombres debe castigarse con la muerte. Si los contactos no han incluido la penetración, se penan con latigazos las tres primeras veces. En la cuarta, se aplica la pena capital, explica Human Rights Watch (HRW). La ejecución puede tener distintas formas: ahorcamiento como en Irán; decapitación como en Arabia Saudí, o lapidación como en Pakistán.

En el caso de las mujeres, rige un código parecido: latigazos las tres primeras veces, y ejecución la cuarta. El PSOE pidió ayer al Gobierno que proteste por estas ejecuciones.

En el norte de Nigeria y en algunas regiones de Afganistán, también se lapida hasta la muerte a los homosexuales, según la Asociación Internacional de Lesbianas y gays (ILGA). En Afganistán la lapidación, tal y como se aplicaba durante el régimen talibán, consistía en enterrar a la víctima hasta el cuello cerca de una pared, y tirársela encima empujándola con un tractor o un tanque.

Además, otros 80 países castiga de alguna manera (cárcel, multas, penas corporales, destierro) las relaciones entre personas del mismo sexo, según la ILGA. Entre ellos figuran países que castigan abiertamente la homosexualidad, y otros, como Egipto, donde las prácticas entre personas del mismo sexo no están tipificadas como delito, pero a los que las practican se les aplican otras figuras (escándalo público, conducta inmoral). Fue el caso de los 52 participantes en una fiesta en un barco en el Nilo en 2001. De ellos, 21 fueron condenados a penas de cárcel en 2003. El resto quedó en libertad, pero alguno de ellos ha tenido que emigrar para evitar las presiones sociales y la persecución policial después de su detención.

De los siete países cuyas legislación incluye la pena de muerte para las relaciones homosexuales, sólo hay constancia de que la hayan aplicado en los últimos años Arabia Saudí e Irán. En julio pasado otros dos muchachos de 18 y 19 años fueron ahorcados en este último país por haber mantenido relaciones entre sí y con un chico de 13 años cuando tenían 17 y 18 años. Las organizaciones de gays y lesbianas afirman que las relaciones con el menor fueron consentidas, y que lo que en verdad se castigó no fue una violación, como adujeron las autoridades iraníes, sino las relaciones entre hombres.

El caso de Mojtar y Ali es sólo el último de los recogidos por la ONG. En 2003, la policía detuvo a un grupo de hombres que participaban en una fiesta en un domicilio privado en Shiraz. Según uno de los arrestados, fueron torturados para que dieran el nombre de otros homosexuales, pero finalmente fueron liberados con sólo una multa.

En junio de 2004, la policía de Irán usó Internet para contactar con hombres que querían mantener relaciones con otros hombres. Cuando las víctimas acudían a las citas, eran arrestadas. Uno de los detenidos, Amir, de 21 años, estuvo encarcelado durante una semana, al final de la cual fue condenado a 175 latigazos.

Hostigamiento policial

Recibió la condena en dos partes: cien latigazos primero y el resto después, cuando se recuperó del primer castigo. Una vez liberado, Amir fue mantenido bajo vigilancia y sometido a hostigamiento policial, por lo que al final decidió dejar su país, relata HRW.

Por último, en mayo de este año, una pareja fue condenada a muerte después de que la policía encontrara un vídeo donde se les veía mantener relaciones. HRW no ha podido comprobar si se trata de los dos hombres ejecutados la semana pasada, o de otras personas.

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