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Bruselas revela que Irlanda podrá usar fondos europeos para rescatar a sus bancos

Dublín admite conversaciones con la UE pero solo sobre su nivel de deuda.- Los inversores moderan su presión sobre la deuda irlandesa

La Unión Europea ha salido hoy al paso de la cascada de especulaciones sobre un eventual rescate de Irlanda, que atraviesa serios problemas en los mercados de deuda por la mala situación de su sector financiero, al asegurar que la puesta en marcha del plan de ayuda no está en el orden del día. Eso sí, el portavoz del Ejecutivo comunitario, Amadeu Altafaj, que también ha negado eventuales presiones sobre Dublín para que acepte la ayuda, ha admitido que la crisis fiscal de Irlanda está generando una gran inquietud sobre el conjunto de la eurozona. Frente a la opción extrema de activar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, está cobrando fuerza la posibilidad de que Dublín recurra a Bruselas para salvar a su sector bancario, según fuentes del Ejecutivo comunitario consultadas por Reuters.

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Según ha añadido el portavoz de la Comisión Europea para Asuntos Económicos, "está claro que la situación de Irlanda suscita tensiones en los mercados". También ha admitido que "hay inquietudes relativas a la estabilidad financiera de la eurozona, aunque es exagerado decir que hay presiones hacia Irlanda para que acepte el rescate". "Es verdad que la Comisión está en estrecho contacto con las autoridades irlandesas y con los ministros de Economía del resto de países, algo que es normal teniendo en cuenta la situación actual, pero vuelve a ser exagerado, como he leído en algunos periódicos, decir que estos contactos son para hablar de un rescate".

Frente a ello, el propio Gobierno de Dublín ha planteado a la UE la posibilidad de usar una parte de los 750.000 millones del fondo multimillonario de emergencia para solventar los problemas a corto plazo de sus bancos, ya nacionalizados a causa de la crisis financiera internacional y cuya debilidad está en la base de la actual situación del país en los mercados de deuda. Esta opción, revelada hoy por el periódico irlandés The Independent. Esta opción, que en cualquier caso solo está en estudio, ha sido respaldada por la propia comisión, según Reuters, y el BCE. Su vicepresidente, Vitor Constancio, ha confirmado que el dinero está disponible tanto para el Gobierno irlandés como para sus bancos.

Los problemas financieros de Irlanda, que afronta un déficit insostenible del 32% para final de este año, ha disparado la presión sobre su deuda por parte de los inversores, que tal y como sucedió con Grecia, han llevado el riesgo país a máximos desde su entrada en el euro, lo que dificulta en gran medida su financiación y pone en entredicho que pueda cumplir con sus compromisos de pago. Pese a ello, Dublín asegura que cuenta con fondos suficientes para afrontar los vencimientos que tiene de aquí a mediados de 2011 y que, aunque está en negociaciones con Bruselas, estas se restringen únicamente a evaluar su nivel de deuda y no a un posible recurso al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

"La sugerencia de que esto constituye acudir al FMI o a la UE es irresponsable", ha asegurado el secretario de Estado irlandés para Asuntos Europeos. Esta postura, ha insistido, "es, sencillamente, incorrecta, pero si se le da rienda puede ser muy, muy peligrosa". Por su parte, la vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, también ha negado supuestas presiones por parte de España a Irlanda. Además, ha rechazado que haya una similitud entre la situación de ambos países. "En absoluto", ha respondido al ser preguntada sobre este extremo.

La prima de riesgo de Irlanda, el mejor termómetro de la confianza de los inversores en el país y que se establece a partir del diferencial entre sus bonos a 10 años y los alemanes, de referencia por su estabilidad, ha bajado hoy de los 600 puntos básicos tras el fuerte correctivo de la última semana. La razón, el mensaje lanzado por las principales potencias en el G-20 de que acudir al plan de rescate no supondrá un cambio en los plazos o en los intereses comprometidos por los países que recurran al fondo. Esta declaración asegura la rentabilidad de las inversiones pase lo que pase, lo que ha frenado la huida de los inversores de los títulos emitidos por los Estados bajo la lupa de los mercados por sus altos déficit: Irlanda, Grecia y Portugal y, en mucha menor medida, España.

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