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EL CÓRNER INGLÉS | Internacional
Columna
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Los americanos también la chupan

- "Se puede engañar a parte de la gente todo el tiempo o a toda la gente parte del tiempo, pero no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo". Abraham Lincoln.

Menuda joyita, Tom Hicks, Junior, hijo del dueño del Liverpool. La respuesta de Hicks a un correo electrónico de un aficionado indignado la semana pasada fue: "Chúpamela, cara de polla. Vete a la mierda".

Cuando salió la noticia publicada en la prensa británica esta semana, Hicks, estadounidense director del histórico club inglés, entendió que no había más remedio que dimitir. Lo que queda por ver ahora es si el entrenador, Rafa Benítez, seguirá su ejemplo, preferiblemente sin recurrir a esta nueva moda en el fútbol, patentada por Diego Maradona, de usar el verbo "chupar" como insulto.

Maradona también debería renunciar a su cargo, en este caso como seleccionador argentino, pero carece de la clase y el autoconocimiento necesarios para hacer lo que la razón y el bien común exigen. La cuestión ahora es si a Benítez todavía le queda algo de cordura o si la adulación de las masas le ha enloquecido como al argentino. Uno de los misterios, o las maravillas (dependiendo del punto de vista), del fútbol contemporáneo ha sido la ciega lealtad de la casi totalidad de la afición del Liverpool a su entrenador español. Es como una relación de pareja en la que las cosas van claramente fatal, pero pasan los años y ahí siguen por pura inercia o alimentados por el lejano recuerdo de una feliz luna de miel y la vaga esperanza de que los buenos tiempos sean recuperables.

Pero, por fin, tras caer eliminado de la FA Cup el miércoles en casa contra el Reading, de la Segunda División, la afición empieza a ver las cosas como realmente son.

Ve, por ejemplo, que Benítez ha gastado unos 300 millones de euros en jugadores desde su llegada al club, hace cinco años, pero que el once titular sigue delatando una lamentable ausencia de calidad. El portero, Pepe Reina, es de primerísimo nivel y también lo son Steven Gerrard, el capitán, y Fernando Torres, el delantero centro. Los demás, sin excluir al último gran fichaje, Alberto Aquilani (22 millones), sufrirían por entrar en la plantilla del Stoke City, el equipo contra el que ayer empató (1-1) el Liverpool.

La afición ve ahora que han pasado casi cinco años desde que el Spanish Liverpool ganó la Copa de Europa, pero que el equipo sigue sin posibilidades de ganar el título más deseado y que no ha ganado desde 1990, el campeonato inglés. Ve también que el consuelo del buen juego nunca existió; que Benítez llena su equipo de jugadores mediocres porque cree que, con tal de que se apeguen a su sistema táctico, triunfarán guiados por su cerebro superior. No importa que los jugadores tengan habilidad en el primer toque, en el regate, en el pase o en el disparo porque lo importante en Planeta Rafa no es la calidad del equipo, sino saber neutralizar el juego del rival, asfixiarle y marcar en un contraataque.

Esa era la teoría. Pero el alcorconazo ante el Reading (lucha para evitar el descenso a Tercera), el actual séptimo puesto en la Premier League y la tempranera eliminación de la Champions han demostrado la desnudez mental del emperador Rafa. Se ha quedado sin ideas. El Liverpool ya ha perdido cinco veces en casa esta temporada. No hay un Plan B. Y mucho menos con Torres lesionado, fuera de juego por seis semanas.

¿Hay algo bueno que se pueda decir del reinado de Benítez en el Liverpool? Sí, claro. Más allá de aquella extraordinaria victoria por penaltis contra el Milan en la final de la Champions de Estambul, en 2005, su egocéntrica negatividad ha forjado un Liverpool competitivo que ha logrado temporada tras temporada (hasta ahora) mantenerse en las peleas por varios títulos. Eso tiene su mérito; por algún motivo, los aficionados le han querido. Pero ahora quieren más, no menos. Y Benítez no puede. Por eso nadie duda de que le despedirán al final de la temporada. Algunos creen que le echarán en los próximos días, sustituido por Kenny Dalglish, legendario ex jugador del Liverpool. Si tuviera la clase que Maradona no tiene, pero Hicks, Junior -a su manera-, sí, se iría ya, sin esperar a que le empujaran.

LIGA INGLESA (22ª jornada): Stoke, 1; Liverpool, 1. Wolverhampton, 0; Wigan, 2. Chelsea, 7; Sunderland, 2. Tottenham, 0; Hull, 0. M. United, 3; Burnley, 0. Everton, 2; M. City, 0. Clasificación: 1. Chelsea (un partido menos), 48 puntos. 2. M. United, 47. 3. Arsenal, 42 (dos partidos menos).

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