De la universidad a la empresa: así se facilita a los estudiantes su acceso al empleo

Las instituciones de educación superior se encuentran ante el reto de dar respuesta a las necesidades de un mercado laboral que cambia rápidamente. Para lograrlo diseñan herramientas y procedimientos que les permiten conocer con agilidad esas demandas e incorporarlas a sus programas de estudios

El impulso de iniciativas que fomenten la asociación entre el tejido productivo y las universidades para aprovechar el conocimiento que generan e identificar sinergias es una prioridad.
El impulso de iniciativas que fomenten la asociación entre el tejido productivo y las universidades para aprovechar el conocimiento que generan e identificar sinergias es una prioridad.iStock

El mundo del trabajo cambia a tal velocidad que muchos jóvenes que están formándose hoy accederán a un mercado laboral completamente distinto. El último informe Future of Jobs Report 2020 elaborado por el Foro Económico Mundial avanza que, en los próximos cinco años, desaparecerán 85 millones de puestos de trabajo, pero emergerán en su lugar 97 millones de nuevos empleos, muchos de ellos relacionados con profesiones que hoy ni siquiera existen.

Este mismo documento prevé que hasta 375 millones de personas en todo el planeta deban cambiar de trabajo y mejorar sus habilidades profesionales para adaptarse a las innovaciones digitales que marcan el rumbo del ámbito laboral. En esta transformación vertiginosa, la universidad desempeña un papel clave: debe dar respuesta a las necesidades de las empresas para formar a los nuevos profesionales, sin olvidar la educación de calidad y la investigación.

Hace ya décadas que el sistema universitario colabora con el mundo laboral. Las prácticas en empresas para estudiantes que han indo incorporándose a los planes de estudio en grados y posgrados son un ejemplo de ello. Pero el ritmo se ha acelerado y la agilidad de los centros de educación superior para integrar en sus programas las nuevas demandas ha de ser mayor.

Así lo cree Elisenda Farràs, directora del Área de Orientación y Carrera Profesional de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), una institución 100% en línea, quien subraya como prioridad el impulso de iniciativas que fomenten la asociación entre el tejido productivo y las universidades para aprovechar todo el conocimiento que generan e identificar sinergias. El primero contará, así, con perfiles profesiones ya preparados para lanzarse al mercado y las segundas potenciarán su atractivo como centros de gran valor en los que formarse.

Nuevos estudios para los tiempos (digitales) que corren

En los últimos diez años muchas universidades han redefinido sus títulos para adaptarse a estas nuevas exigencias. La última edición de U-Ranking, un informe elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), demuestra que a lo largo de esta década han surgido más de 1.700 nuevas titulaciones. Y el 13% de ellas se define como innovadoras, es decir, que nunca antes se habían ofrecido en la universidad española.

Estas nuevas ofertas, contra lo que se suele pensar, van acompañadas de la extinción de títulos que se consideran obsoletos o marginales: en ese mismo periodo desaparecieron más de 600 grados. Los coautores de U-Ranking, Francisco Pérez y Joaquín Aldás, destacan que estos títulos más novedosos no solo se circunscriben al ámbito tecnológico. También se concentran en áreas donde las salidas laborales son más limitadas con el objetivo de mejorar las oportunidades de sus egresados. En Artes y Humanidades, por ejemplo, han emergido nuevas titulaciones vinculadas a la digitalización, como grados en diseño de videojuegos, diseño digital y multimedia, diseño y tecnologías creativas o artes digitales.

Algo parecido ocurre en el campo de la Filología, con avances en la investigación en el procesamiento del lenguaje natural, necesario para la interfaz humana de los chatbots. Según estos expertos, lo que hará que los estudiantes de un área de estudios determinada tengan más o menos opciones de encontrar trabajo será su versatilidad en adaptarse a los cambios.

Estos nuevos títulos y la remodelación de los que ya existen –a veces, mediante dobles titulaciones que los hacen más interdisciplinares– son consecuencia directa de las señales que lanza el mercado de trabajo y de las preferencias que los estudiantes reflejan en las preinscripciones.

A partir de datos macroeconómicos se anticipan tendencias laborales, la evolución del empleo por sector y la ocupación en el futuro

Esta es precisamente una de las herramientas más utilizadas por las universidades para conocer las necesidades del mundo laboral, pero hay muchas más. Los análisis de datos provenientes de sondeos tradicionales como la Encuesta de Población Activa (EPA) o de datos administrativos procedentes de la Seguridad Social y el Servicio Público de Empleo (SEPE) son de gran utilidad, al igual que el rastreo, mediante sofisticados programas informáticos, de vacantes publicadas en los portales de búsqueda de empleo.

A partir de estos datos macroeconómicos pueden anticiparse tendencias laborales, la evolución del empleo por sector y la ocupación en el futuro. Algunas universidades cuentan con una unidad de prospección y análisis laboral que facilita información acerca de las tendencias del mercado para elaborar los programas de estudio. La UOC también hace esta tarea de rastreo y monitorización del mercado laboral en diferentes ámbitos y fruto de ese trabajo ha detectado una tendencia creciente en la demanda de profesionales de la organización de empresas e integración de las TIC en la gestión de los negocios, dos tendencias del todo coherentes en un entorno de digitalización y transformación de las maneras de trabajar.

Es habitual, además, que universidades y representantes de empresas, gremios y expertos sectoriales se reúnan para intercambiar conocimiento e impresiones. Esos encuentros ayudan a conocer las necesidades laborales más inmediatas y también si hay déficits de perfiles en puestos de trabajo.

A mayor formación, más empleo

Los expertos coinciden en que cuanta más formación se reciba más opciones laborales surgirán. Porque empaparse de conocimientos y adquirir habilidades son ingredientes que ayudan a afrontar el futuro con mayores garantías. No es casualidad que los altos niveles de cualificación estén directamente relacionados con el grado de colocación de los estudiantes. En la próxima década, las posibilidades de conseguir empleo para los jóvenes españoles dependerán, sobre todo, de lo bien cualificados que estén.

Así, cuanto mayor sea el nivel educativo, mejor inserción laboral: más contratos a tiempo completo y mejores salarios. Un estudio de EAE Business School publicado a finales de 2020 concluye que, en España, la tasa de desempleo de la población con educación primaria supera el 26% y con educación secundaria ronda el 20%, frente al 10,3% de la población con estudios superiores. “La población cualificada española sigue sufriendo menos desempleo que la de estudios intermedios”, señala el informe.

La importancia de las habilidades interpersonales

Jordi Gutiérrez, director de UOC Corporate, la división de la UOC que ofrece soluciones de aprendizaje para las empresas, tiene claro que la universidad debe promover el desarrollo de competencias específicas para el empleo que hoy son imprescindibles en cualquier puesto de trabajo. Gutiérrez se refiere a habilidades interpersonales o blandas (conocidas por su nombre en inglés, soft skills) como la inteligencia emocional, el trabajo en equipo, la capacidad de comunicación y de adaptarse a los cambios, el liderazgo y la resolución de conflictos.

“Las empresas necesitan personas que sean capaces de llegar donde la tecnología no alcanza, que sean creativos y que gestionen las emociones propias y las de sus equipos”, resalta Gutiérrez. Según el informe What Workers Want 2020 (Lo que los trabajadores quieren, en español), de la consultora Hays, seis de cada diez directivos consideran que estas habilidades son más importantes incluso que las técnicas en el desarrollo profesional. Otro análisis reciente de la Universidad de Harvard sobre el futuro del trabajo afirma que el 85% del éxito profesional se debe a la adquisición temprana de estas competencias interpersonales.

Farràs destaca la importancia de los perfiles creativos e innovadores, capaces de gestionar el tiempo con eficacia, que sepan delegar y, sobre todo, dominen las competencias digitales y el trabajo autónomo. Aspectos estos últimos en los que los alumnos de UOC, aprecia Farrás, destacan por la propia naturaleza de sus estudios en línea.

En esta idea profundiza Carmen Palomino, directora de Operaciones de la Fundación Universidad-Empresa: “Se trata de ir hacia una enseñanza más flexible y personalizada, enfocada al éxito del estudiante”. Y ofrece algunas propuestas, como cursos que fomenten el pensamiento creativo desde una nueva perspectiva (conocidos por su nombre en inglés, out of the box).

En opinión del decano del Colegio de Ingeniería Informática de Cataluña, Eduard Martín Lineros, las empresas, más que un título, lo que buscan es capacitación profesional. “La educación universitaria debería ser aún más práctica para aproximarse a la realidad profesional y adaptarse mejor a las necesidades de las empresas”, señala Martín Lineros, que fue alumno de UOC.

Eduard Martín Lineros, antiguo alumno de UOC y director del área de 5G de Mobile World Capital Barcelona.
Eduard Martín Lineros, antiguo alumno de UOC y director del área de 5G de Mobile World Capital Barcelona.

Su paso por la universidad permitió a Martín Lineros dar un giro a su carrera en 1998 cuando trabajaba en el Ayuntamiento de Barcelona como auxiliar administrativo. Se matriculó en Ingeniería Técnica en la UOC y posteriormente en Ingeniería Superior en la misma universidad. Sus estudios le sirvieron para multiplicar su empleabilidad en un sector pujante. Hoy, este ingeniero nacido en 1965 es el director del área de 5G en Mobile World Capital Barcelona, una fundación reconocida en todo el mundo, responsable del Mobile World Congress, el mayor acontecimiento mundial de la comunicación móvil.

Las prácticas extracurriculares, es decir, las que no forman parte del programa de estudios, son una herramienta eficaz para obtener una primera oportunidad en el ámbito laboral. Farràs explica que al 30% de los estudiantes que han participado en ellas se les ha ofrecido un puesto de trabajo directo.

La UOC destaca, precisamente, en el último U-Ranking por la media de cotización de sus graduados, que se sitúa en los 32.559 euros y alcanza el 80,5% en la tasa de afiliación. A todas las herramientas de las que se vale la universidad para conocer las demandas del mercado, debe sumarse otra de carácter más humano que tecnológico: el asesoramiento. La UOC ha creado un Vicerrectorado de Competitividad y Ocupabilidad, con un servicio sobre orientación y carrera profesional con el fin de mejorar la empleabilidad de los estudiantes y los titulados. Farràs destaca que su modelo se basa en integrar diferentes perspectivas: la perspectiva pedagógica, que toma forma en la figura de un tutor, la perspectiva ocupadora, de la mano de orientadores especializados por ámbito de conocimiento y por último una perspectiva de visión de itinerario y acompañamiento en la formación continua. Teniendo en cuenta que cada estudiante decide qué es lo que necesita.

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