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Ninguno de los tres fallecidos en la piscina de Mijas sabía nadar, según la familia

La autopsia confirma el ahogamiento como motivo de la muerte de dos menores y su padre, pastor de una iglesia de Londres

Vista de la piscina de Mijas donde han muerto este martes tres miembros de la misma familia.

Las tres personas que murieron este martes en una piscina del complejo Club La Costa World, en Mijas (Málaga, 80.630 habitantes) fallecieron ahogadas. Es la conclusión a la que han llegado los forenses del Instituto de Medicina Legal malagueño, que este miércoles practicaron la autopsia a los tres cuerpos. Fuentes del organismo subrayan que no presentan ningún tipo de contusión o intoxicación, aunque se está a la espera de realizar pruebas complementarias en el Instituto Nacional de Toxicología de Sevilla. Una de las hijas de la familia ha declarado a la Guardia Civil que ninguno de los tres familiares sabía nadar, según han informado fuentes próximas a la investigación.


Las víctimas son Gabriel Diya, de 53 años, su hija Comfort y su hijo Praise Emmanuel, según la iglesia Redeemed Christian Church of God (RCCG), con base en Londres. El padre ejercía de pastor en esta entidad religiosa, que ha lanzado un comunicado esta tarde en sus redes sociales. “Nuestras oraciones son para la familia del pastor Gabriel Diya, las parroquias bajo su supervisión, así como sus amigos, asociados, otros miembros de la RCCG y el público en general”, han afirmado en Facebook. Gabriel Diya también ejercía de pastor en el centro religioso cristiano Open Heavens, con sede en Charlton, al sureste de la capital inglesa.

Los tres miembros de la familia fallecieron el martes a mediodía en la piscina del alojamiento vacacional mijeño. De nacionalidad británica, habían llegado el 21 de diciembre a Málaga para pasar, junto a una tercera hermana y la madre, unos días de vacaciones hasta el 28. La Guardia Civil que investiga el caso ha encontrado el gorro de baño de la pequeña en el interior del sistema de succión de la piscina, según ha apuntado Sur. Precisamente un supuesto fallo en la depuradora ha centrado la investigación desde un primer momento. Los agentes del Grupo Especial de Actuaciones Subacuáticas (GEAS) han revisado los motores y el resto de la instalación. También han tomado muestras del agua para su análisis.

Los testigos relataron a la Guardia Civil que la niña, de 9 años, estaba bañándose sobre las 13.30 del martes 24 de diciembre cuando pidió auxilio porque no podía salir del agua. Fue su hermano mayor, de 16 años, el que primero se lanzó para intentar ayudarla e, inmediatamente después, también lo hizo su padre. Ninguno de los tres pudo abandonar la piscina (a pesar de que tiene hasta seis escaleras para salir) y fallecieron.

El personal del complejo turístico acudió rápidamente en su ayuda tras escuchar los gritos de los familiares. Consiguieron sacar los cuerpos del agua y les practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, haciendo también uso de desfibriladores con la ayuda del médico del alojamiento, “pero no sirvió de nada”, apuntan fuentes de la firma propietaria del complejo turístico. Cuando los servicios de emergencias sanitarios avisados por el personal del 112 llegaron a la piscina, solo pudieron certificar la muerte de los dos menores y el padre. Un equipo de psicólogos atendió desde ese momento a la madre y la hermana de la familia.

Uno de los empleados aseguró que también tuvo problemas para salir del agua cuando fue a rescatar los cuerpos, según explicaron fuentes de la investigación a Efe. Sin embargo, desde la empresa del alojamiento se apunta a que la piscina no tiene “ningún problema” y que "cumple todos los requerimientos y normativa vigente”. Lo demuestra el hecho de que la Guardia Civil haya declarado como apta la instalación para el baño y la desprecintara al final de la jornada de Nochebuena.

Un portavoz de la administradora, Juan José Millán, descartó el miércoles cualquier negligencia como causa de la muerte de las tres personas, apuntando a que la investigación debe seguir su curso. La propia empresa ha iniciado también un análisis interno de lo ocurrido y subrayó el miércoles en un comunicado que “el equipo está desolado por la tragedia”. "Nuestra principal preocupación sigue siendo el cuidado y el apoyo a la familia, y en este sentido, agradeceríamos que se respete su intimidad", añadió la firma propietaria del Club La Costa World, donde aseguran que se trata “de un trágico accidente”.

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