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Iglesias y Rivera se unen para dar más diputados al voto urbano

La reforma electoral alía a Ciudadanos y Podemos frente a los populares y los socialistas

672 días y cuatro elecciones después —unas generales y tres autonómicas (catalanas, vascas y gallegas)—, las dos formaciones que sacudieron el bipartidismo han aceptado sentarse, de nuevo, a negociar en una mesa del Congreso. Podemos y Ciudadanos han fijado una reunión el próximo jueves para encontrar puntos en común, como dar más diputados a las zonas más pobladas, que les permitan impulsar la reforma electoral. Una modificación legislativa que los dos partidos llevan en el ADN y a la que se confían para, cuando la crisis catalana inunda el debate, aunar fuerzas y presionar a PP y PSOE.

El portavoz del PP, Rafael Hernando, conversa con su homólogo de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta.
El portavoz del PP, Rafael Hernando, conversa con su homólogo de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta.Chema Moya (EFE)

Lejos queda ya el 7 de abril de 2016, cuando Podemos y Ciudadanos se encontraron durante dos horas y media alrededor de la misma mesa, también con los socialistas, para tratar de pactar a tres la investidura de Pedro Sánchez. Desde entonces, relatan fuentes de la formación liderada por Albert Rivera, los contactos parlamentarios han sido "habituales". Pero no había vuelto a haber una negociación bilateral con grupos de trabajo. "Pero, con la idea de la reforma electoral, hemos mantenido conversaciones informales desde finales del año pasado", reconocen ahora fuentes del partido encabezado por Pablo Iglesias, que se muestran optimistas ante la reunión del jueves. Aunque solo es el primer paso.

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El objetivo a continuación es atraer al PSOE. Y, para ello, Podemos lleva trabajando desde hace meses en propuestas y escenarios alternativos. A Ciudadanos, según explican fuentes de la tercera fuerza política, le trasladarán esta semana las "bondades" de cambiar la fórmula de reparto de escaños, de D’Hondt a Sainte-Laguë —usada en Alemania, Noruega y Dinamarca—. Con esta fórmula, según el partido, los resultados electorales se acercarían a los de la circunscripción única —que rige en los comicios al Parlamento Europeo—. Por su parte, en lo referente a la circunscripción provincial, regulada por la Constitución y que fija una representación mínima a cada una, Podemos no contempla cambiarla de momento.

Pero estos son solo los primeros trazos de una propuesta que la cúpula del partido concretará en la ejecutiva del lunes, donde decidirá cómo su equipo, encabezado por Irene Montero, se la presentará el jueves a sus homólogos de Ciudadanos, liderados por Juan Carlos Girauta. Siempre con el objetivo de que la reforma sirva para ganar proporcionalidad y hacer válido "el principio una persona, un voto".

La cita entre Podemos y Ciudadanos se forjó a mediados de esta semana. Rivera planteó el martes una ronda de reuniones con el resto de partidos y, el miércoles, se telefoneó ya con Iglesias para cerrar el encuentro. "Cuando lanzamos la idea, PP y PSOE la rechazaron de entrada y Podemos, en cambio, la aceptó. De ahí que quedemos primero con ellos", sentencia José Manuel Villegas, secretario general de Ciudadanos, que detalla que presentarán al equipo de Montero sus propuestas programáticas: “Listas abiertas y más proporcionalidad”.

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Podemos también cree que puede haber grandes coincidencias en la posibilidad de aumentar el número de diputados del Congreso que le corresponde a las zonas más pobladas —Ciudadanos ya incluyó en un documento la posibilidad de elevar el total de escaños hasta 400, lo que también barajó Podemos—. Así como en la supresión del voto rogado para electores en el extranjero. Una propuesta que el PSOE también respalda.

El objetivo: atraer primero a los socialistas

Ciudadanos y Podemos denuncian que los socialistas y populares han esgrimido la creación de la subcomisión en el Congreso para impulsar la reforma electoral como una excusa para, en la práctica, paralizar en ella todos los cambios legislativos. Por ello, a sabiendas que necesitan a los dos grandes partidos para materializar la modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), las dos fuerzas políticas se han propuesto devolver este asunto a la primera línea del debate con la ronda de reuniones y presionar así a PP y PSOE. De hecho, Podemos se plantea como primer objetivo atraer a los socialistas, con los que mantiene actualmente una batalla por el voto de la izquierda.

Aunque los socialistas, que repiten que estarán "encantados" de sentarse a hablar, recelan bastante de esta ronda de reuniones impulsada por los dos nuevos partidos. "Ciudadanos aún no se ha puesto en contacto con nosotros, pero con quien debe hablar es con el PP", repite Carmen Calvo, secretaria de Igualdad. Fuentes de la ejecutiva muestran su sorpresa por esta iniciativa de Rivera y recuerdan que la reforma electoral la pactó con Rajoy para su investidura: "El problema de Ciudadanos es con el PP, que son quienes bloquean estos cambios".

Pedro Sánchez llevó la reforma del sistema electoral en su programa para las últimas elecciones con una larga lista de propuestas, aunque desde el partido ahora destacan las que tienen menos carga polémica: la desaparición del voto rogado y el reconocimiento del voto para personas con discapacidad.

"Es un tema que tenemos muy trabajado y cuando nos llamen nos sentaremos a hablar y lo veremos con el resto de los partidos", recalcan fuentes del PSOE. En un acto el pasado mayo, Meritxell Batet, miembro de la dirección del grupo parlamentario socialista, añadió otros aspectos: "Mejorar la proporcionalidad, intentar incrementar la igualdad entre hombre y mujer, donde las listas cremallera nos parece una buena opción, y aumentar la participación con listas desbloqueadas".

Y mientras los socialistas le señalan a Ciudadanos que centren sus esfuerzos en convencer al PP, los populares directamente desvían el tiro. El partido conservador muestra su predisposición a sentarse en una mesa a hablar sobre esta modificación legislativa, pero destacan que se abrió una subcomisión en el Congreso para abordarla. De hecho, el partido en el Gobierno repite insistentemente que ese es el marco para trabajar la reforma y que no puede obtener luz verde sin el consenso de los cuatro principales partidos. Y ellos, recuerdan, son los más votados.

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