México sortea su papel como la última línea de energía para Cuba
El decreto de Donald Trump que prohíbe el suministro de petróleo a la isla frena los planes de Sheinbaum para entregar ayuda humanitaria

El buque petrolero Ocean Mariner llegó a Cuba el 9 de enero con un cargamento de petróleo desde México. Ese es el último registro de una embarcación con unos 80.000 barriles de crudo enviados por Petróleos Mexicanos (Pemex) a la isla. México ha defendido en las últimas semanas su papel como proveedor de hidrocarburos ante la situación crítica de Cuba y se ha convertido en una de sus últimas líneas de energía desde el exterior. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha insistido en que una parte de ese petróleo es ayuda humanitaria sin ofrecer mayores detalles sobre los cargamentos que, desde 2024, han cubierto una significativa parte de la demanda de hidrocarburos en la isla. Donald Trump ha frenado los planes del Gobierno mexicano con un decreto que impone aranceles a los países que entreguen crudo a Cuba.
Esta semana había ido viento en popa para el Gobierno mexicano en su compleja relación con Estados Unidos. Las conversaciones sobre el futuro del tratado de libre comercio (TMEC) llegaron a un momento cúspide en el que Washington reconoció, después de varias amenazas, que estaba dispuesto a continuar con la revisión del acuerdo, prevista para este año. Una llamada entre Sheinbaum y Trump selló el buen porvenir de la relación comercial entre ambos países, pero, horas después, la publicación del decreto sobre el petróleo para Cuba colocó a México en una posición incómoda. Sheinbaum respondió este viernes que su Gobierno buscará seguir ayudando a la isla, pero que evitará “poner en riesgo a México”, principalmente, desde el punto de vista comercial.
México ha exportado petróleo a Cuba desde 1993, sin embargo, los cargamentos fueron, durante décadas, poco significativos. Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia (2018-2024) las relaciones con la isla se fortalecieron, pero los envíos seguían siendo modestos. Fue en octubre de 2024, con Sheinbaum ya como presidenta, que el volumen de hidrocarburos aumentó significativamente, según registros de las exportaciones petroleras del Banco de México. La devastación que dejó el huracán Rafael en la isla, en noviembre de 2024, fue el momento en el que Gobierno mexicano declaró estos envíos como ayuda humanitaria.
Aunque es difícil cuantificar el intercambio comercial entre Cuba y México, por la falta de cifras oficiales que lo detallen, es posible afirmar que los envíos de productos y derivados han sido fundamentales para la isla, particularmente para su desvencijado e inestable sistema eléctrico. Según lo enumera Ricardo Torres, economista cubano que sigue el pulso de La Habana desde la Universidad Americana en Washington, en 2025 Pemex envió a Cuba el equivalente a 20.000 barriles diarios de crudos y refinados, en promedio. Las cifras más serias con las que se cuentan son las que envía Pemex a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), que apuntan a 17.200 barriles diarios, lo que representa un 3,3% de sus exportaciones.
“Son números relativamente pequeños, pero no irrelevantes. Estamos hablando de la quinta parte de las necesidades totales que tiene Cuba”, señala. Contabilizando los pocos datos que también se filtran desde el Gobierno cubano, el economista calcula que la demanda interna del país se ubica cerca de los 100.000 barriles diarios para suplir gasolina para la generación eléctrica, pero también para el transporte, en medio de una dura escasez de combustibles. Estimaciones del Financial Times sugieren que la isla tiene abastecimiento suficiente de petróleo para los próximos 15 a 20 días.

El golpe que asestó Washington a La Habana, al cortar el suministro desde Venezuela, es además más complejo y amplio que una merma en el suministro del mercado interno. Parte de ese crudo también se utilizaba para su reventa en mercados sancionados, en especial a pequeñas refinerías privadas chinas, así como para operaciones de trueque e intercambio que permitían a Cuba abastecerse de otros bienes. Durante su mandato, Nicolás Maduro, formado en La Habana y protegido en su círculo más cercano por sus funcionarios, garantizó por años cierto nivel de oxígeno financiero para la isla.
Hasta ahora resulta imposible confirmar si el petróleo mexicano también fue objeto de triangulación. Sin embargo, la existencia de contratos formales, pagaderos en pesos y a precios de mercado, como los que ha reportado Pemex a la SEC, habría dificultado este tipo de operaciones opacas. “No es posible confirmarlo, pero me inclino a pensar que ese no es el caso con los envíos de México, porque la relación es completamente diferente, ante toda la oscuridad que siempre ha existido sobre la relación entre Cuba y Venezuela, por el tema de las sanciones, su oposición a Estados Unidos, quizás incluso por el papel de China”, agrega Torres.
La llegada de buques petroleros desde México a la isla está en pausa. Pemex tenía en su calendario previsto el envío de un cargamento que saldría de Veracruz a mitad de mes y llegaría a La Habana antes del 31 de enero. Sheinbaum ha abierto el canal diplomático con el Departamento de Estado para conocer las condiciones del nuevo decreto. En las últimas semanas se había mostrado confiada en que México podría seguir con este mecanismo, incluso las señales desde Washington sin menciones sobre el asunto parecían una confirmación. La presidenta mexicana ha optado por mostrar a Estados Unidos que el cable que México echaba servía para evitar la catástrofe. “Hay que impedir una crisis humanitaria para el pueblo cubano”, ha dicho la mandataria este viernes.
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