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La reducción de la jornada laboral en México: una propuesta que lleva meses estancada en el Congreso

La propuesta establece, además de dos días de descanso obligatorio, que la jornada diurna sea de máximo siete horas, no de ocho como actualmente ocurre

Dos mujeres trabajan en la fabricación de controles remotos para la televisión, en Tijuana, en 2021.
Dos mujeres trabajan en la fabricación de controles remotos para la televisión, en Tijuana, en 2021.Alejandro Cegarra (Bloomberg)

Los diputados tienen 20 días para llegar a un acuerdo y llevar a votación del pleno la iniciativa sobre la reducción de la jornada laboral en México. Tras meses de retrasos, parlamentos abiertos, discusiones y señalamientos cruzados, la propuesta legislativa que pretende reducir las horas de trabajo de 48 a 40 horas vive uno de sus momentos más cruciales ante el próximo cierre de sesiones en la Cámara de Diputados, el 15 de diciembre. La propuesta, presentada por la diputada morenista Susana Prieto Terrazas, pone sobre la mesa dos días de descanso obligatorio y que la jornada diurna sea de máximo siete horas, no de ocho como actualmente ocurre. La Constitución vigente establece que por cada seis días laborados el trabajador tiene como derecho un día libre, cuando menos.

El dictamen ya fue avalado por la Comisión de Puntos Constitucionales, pero aún falta que los legisladores en el Palacio de San Lázaro lleguen a un consenso sobre las últimas conclusiones del parlamento abierto sobre el tema, para así, poder elaborar un dictamen final y llevarlo a su votación al pleno antes del próximo 15 de diciembre. El camino no está libre de obstáculos frente al rechazo de las empresas por reducir a bocajarro la jornada laboral en todo el país, un recorte, que según sus cifras, impactará al alzar sus costes y elevará los precios de los artículos en perjuicio del consumidor final.

Para la diputada de Morena y autora de la iniciativa, Susana Prieto Terrazas, no existe vuelta atrás: la reforma debe votarse porque el país tiene más de 100 años sin modificar la jornada laboral. Con frustración en la voz ante los reiterativos retrasos e idas y venidas, la legisladora que presentó el proyecto en octubre de 2022 acusa que los empresarios están cabildeando en el Senado para frenar una vez más este proyecto y asegura que el documento está listo para ser votado en Diputados desde abril pasado. “Lo único que le da el sector empresarial a la clase trabajadora son limosnas, por eso quieren gradualidad y flexibilidad en la reducción laboral, dicen que quieren defender a las pequeñas y medianas empresas cuando en realidad están defendiendo a las trasnacionales y a las grandes empresas nacionales”, acusa.

Tajante, Prieto Terrazas rechaza cualquier posibilidad de adecuar su reforma para que se aplique de forma gradual, como han propuesto algunos empresarios. “Me parece que es una burla para la clase trabajadora del país, las cosas se hacen o no se hacen, que confronten los empresarios las ganancias que han acumulado en tantos años, con el daño en el que han vivido los trabajadores, que son la fuente de su riqueza”, zanja.

La diputada federal por Morena, Aleida Alavez, confia en llegar a un consenso pese al ajustado calendario. “No podemos obligar a nadie a que establezca su aprobación y como esta es una reforma constitucional, estamos sujetos a que se alcancen los acuerdos necesarios para que todos los grupos parlamentarios caminemos con el tema. Todos ganamos al tener una jornada más digna, un reconocimiento al descanso y a la convivencia familiar, eso recompone muchas cosas”, insiste la legisladora.

Pese a la defensa de la bancada de Morena, el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano, el sector empresarial es contundente: “No hay condiciones” para la reducción de la jornada laboral. Los empresarios defienden que en tanto no se aumente la productividad, esta reforma condenará a las empresas mexicanas, principalmente, a las medianas y pequeñas. José Medina Mora, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), asegura que en los últimos años las compañías han absorbido las alzas derivadas de los incrementos consecutivos del salario mínimo, de la extensión de vacaciones de 6 a 12 días, así como de los incrementos de las aportaciones patronales de las pensiones. “La invitación a las personas, a las empresas, es a no trabajar más de 8 horas diarias para poder descansar y entonces ser productivo al día siguiente”, concluye el portavoz empresarial.

A nivel global, México es uno de los países donde más se trabaja. De acuerdo con los datos más recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la segunda economía de América Latina es uno de los países donde las personas dedican más tiempo de sus vidas a sus trabajos. Un mexicano labora, en promedio, 2.226 horas al año; solo en Colombia lo supera con un promedio de 2.405 horas; mientras que Chile la cifra es inferior con 1.963 horas; España, 1.644 horas; y Alemania lidera a la baja el indicador con 1.341 horas por año.

Aunque los comparativos internacionales respaldan la reforma, las voces desde el sector privado que advierten que México perderá productividad y por ende competitividad si se reduce la jornada laboral se mantienen en firme. En esta lucha de fuerzas, el dictamen sigue en trámite en los pasillos del Palacio de San Lázaro. Una vez que el documento sea votado en la Cámara de Diputados, pasará al Senado para su discusión y votación. Al ser una reforma constitucional, de avalarse en el Senado, deberá ser aprobada también por el 51% de los congresos locales, equivalente a 17 Estados, y así finalmente ser publicada en el Diario Oficial de la Federación. Un proceso que se espera ocurra en 2024. A la ambiciosa reforma laboral aún le queda camino por recorrer.

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Sobre la firma

Karina Suárez
Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.
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